8 secretos detrás de las cámaras de los Globos de Oro

Te develamos cómo se vive la gala desde dentro
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Imagen de la entrada al Beverly Hilton Hotel el día de la gala en 2013  -  (Foto: Imagen de la entrada al Beverly Hilton Hotel el día de la...)

Parte de la fascinación del mundo con los Globos de Oro tiene que ver con la cantidad de estrellas que asisten a la gala que todos los años organiza la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, una escala obligada en la carrera por los premios, pero además una noche para ver y mostrarse que ninguna celebridad se quiere perder. Pero, ¿cual es la razón de que tantos famosos abandonen la comodidad de sus mansiones para apiñarse en una alfombra roja y lidiar con los flashes de los fotógrafos? Aquí les presentamos una lista.

1. La gala se realiza desde hace años en el Salón Internacional del hotel Beverly Hilton. Ciertamente se trata de un espacio relativamente pequeño para un evento de semejante magnitud, por lo que conseguir un asiento alli es como haber ganado una pequeña lotería. Quien asiste como invitado (o nominado) a los Globos de Oro se siente como un elegido, pero además en cada mesa hay una botella gigantesca de champagne de primera calidad, y en los intervalos es posible acercarse a una sala contigua en donde no falta la comida y un bar con barra libre. Eso explica por qué nunca falta quien tiene que subir al escenario completamente beodo, como fue el caso de Johnny Depp el año pasado.

2. Al marcharse del hotel, cada invitado recibe una bolsita con productos carísimos. Este año los afortunados poseedores de un boleto, que no se puede comprar en ningún sitio, se llevarán a sus casas un bolso de Kelly que vale casi 400 dólares (para ellas) o uno de viaje de Lug valorado en 130 (para ellos), infinidad de cosméticos para ambos sexos, una balanza digital para pesar maletas, calcetines, una almohada para el avión y otras menudencias que sin duda harán morir de envidia a quienes se queden en casa.

3. A diferencia del Oscar, las fiestas que comienzan en cuanto termina la gala son varias, y todas tienen lugar en el mismo hotel. Cada sector del edificio es transformado completamente para las horas que van desde las 9 de la noche del domingo hasta que den las 12 y todo deba cerrar. Son muchas las estrellas que solamente asisten a las fiestas, no a la ceremonia, y cada una de ellas tiene su propio estatus. La más preciada es la que organiza año a año la revista InStyle con Warner Bros, y en la que es posible quedar apretujado entre George Clooney y Sting (o entre Alicia Vikander y Lady Gaga) en su momento mas concurrido.

4. Ir al baño durante la ceremonia de los Globos de Oro puede ser toda una experiencia. Alli es posible orinar en el mingitorio próximo al de Leonardo DiCaprio o tener una conversación sobre accesorios con Nicole Kidman o Natalie Portman, lo cual puede llegar a ser muy importante en una ciudad en la que todo pasa por conocer gente a la hora de poner en marcha un proyecto. Son muchas las películas o series de televisión que comenzaron a gestarse en un baño del Salón Internacional del Beverly Hilton.

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5. La cobertura periodística que reciben los Globos es sencillamente impresionante. Una foto transitando por la alfombra roja tiene garantizada una vuelta al mundo en cuestión de segundos, y cientos de enviados esperan ansiosos junto a la valla que separa a los privilegiados para entablar una plática con las estrellas. Es un sitio ideal para hacer algún anuncio y generar promoción para los más famosos, o para adquirir visibilidad si uno está comenzando.

6. A los Globos de Oro hay que ir con hambre. Aunque ciertamente es un horario inusual para cenar, se sirve una comida antes de que comience la transmisión en vivo a eso de las 3 de la tarde, preparada por el chef principal del hotel, Troy N. Thompson, en la que se podrá degustar carne o salmón y postres con nombres tan complicados que ni siquiera vale la pena traducir. Antes de que se enciendan las cámaras todos los platos son retirados, pero quienes se queden con hambre pueden ir a buscar qué comer al salón contiguo. Luego, en las fiestas, se sigue comiendo, y quienes se dedican de pasar de una a otra irán descubriendo las diferencias en el menú, aunque como todo es preparado en la misma cocina del hotel, sobre el final de la noche los platillos terminan aburriendo.

7. Otro sitio para hacer negocios o difundir propuestas es el patio habilitado para los fumadores, en donde siempre están muchas estrellas platicando en los intervalos. Como los Globos son a la vez una gala y una transmisión televisiva en vivo, en esos descansos entre bloque y bloque puede entablarse una buena conversación. Aunque para saludar a alguien no hace falta salir. Los nominados y presentadores suelen estar sentados en las mesas frente al escenario, por lo que basta caminar 20 metros para ponerse a hablar con una estrella con la que siempre se ha querido trabajar y, ¿por qué no?, saludar al presidente de un estudio, porque todos los que toman decisiones en Hollywood están esa noche en el salón.

8. Asistir a los Globos de Oro es convertirse en un potencial blanco de las bromas del presentador, que este año volverá a ser Ricky Gervais. Pero si uno llega al salón dispuesto a divertirse, seguramente se la pasará de maravilla escuchando los chistes siempre un poco sangrientos del comediante británico. Aunque trabaja con un guion que va leyendo en el teleprompter, Gervais tiene libertad para improvisar y ninguna clase de censura para detener lo que se le ocurre. Si bien es más seguro mirar el show desde casa, no hay nada como estar frente al escenario como si se estuvieras en un club de comedia.

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