Porsche Macan, un auto perfecto

Conoce el vehículo más versátil que ha producido Porsche en su historia
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Porsche Macan  -

El modelo más reciente de Porsche está apuntado a clientes más allá del Cayman, que no necesariamente tenían la marca alemana en mente para satisfacer sus necesidades. Son consumidores que requieren más de dos plazas útiles, pero que no considerarían un Cayenne por dimensiones o precio. Así, el nuevo Macan representa una oportunidad de llegarle a nuevos entusiastas de la marca porque se parece más a un 911 con espacio que a un Cayenne de dimensiones reducidas. La multifuncionalidad es, quizás, el mayor valor de este utilitario deportivo: se maneja a gusto sobre el camino, no se siente ajeno a las pistas y hace que se abran ojos y bocas al demostrar sus habilidades como vehículo todoterreno. Viajamos al sur de California para probarlo en libertad y dar un veredicto honesto. Sobra decir que la realidad superó las expectativas.

El confiable diseño Porsche

Las líneas exteriores del Macan, efectivamente, están más alineadas con las del coupé 911 y el Panamera. Por esta razón, la línea del techo es baja y el cristal posterior tiene un ángulo muy pronunciado. Sin embargo, todo comienza con un frente de una pieza, que se basa en un cofre envolvente de aluminio que baja hasta los pozos de las ruedas y se abre de una sola pieza. Esto no sólo ofrece un mejor acceso, sino que permite que el frente sea más bajo visiblemente.

La impresión general del auto es la de un hatchback grande, un poco más alto de lo normal y con ruedas sobredimensionadas, es decir, de perfil no es un SUV como tal. Un detalle controversial ha sido la adición de las llamadas “side blades” –paneles de color negro a los costados y que abarcan amabas puertas -, como si fueran molduras extra anchas, que, sin embargo, ayudan a reducir visualmente la altura del Macan.

El exterior posterior ofrece estilizadas luces como iluminación LED, siguiendo de cerca los códigos visuales de la actual generación de 911, así como los anchos “hombros”. Visto por detrás mantiene una apariencia más baja de lo que realmente es. 

El encanto de la palabra “Turbo”

En el Macan S encontramos el motor V6 de 3.0 litros con doble turbocargador y sistema de inyección directa, el cual entrega 340 caballos de fuerza. Sin embargo, lo más importante es la forma en que lo hace: lineal y uniformemente hasta llegar al tope de la escala del tacómetro de las 6,500 rpm. Mientras tanto, el Macan Tirbo disfruta igualmente de un V6, pero de 3.6 litros, con doble turbocompresor, que eleva el poder hasta los 400 caballos de fuerza. En ambos casos, más de 100 por litro de cilindrada, lo cual es altamente eficiente por donde se vea.

Ambos motores están diseñados para detenerse durante los semáforos y rearrancar en cuanto se suelte el pedal de freno, lo cual es altamente eficiente por donde se vea.

La transformación es un PDK de doble embargue y siente velocidades, capaz de entregar cambios con una rapidez que, para todo fin práctico, pueden calificarse de instantáneos y sin interrumpir la entrega de potencia, lo que se traduce en una aceleración constante a través de las cuatro ruedas. La repartición de poder entre los ejes – 60% posterior; 40% frontal – en condiciones normales pude cambiar – hasta un 100%- en cualquiera que desee, según sea necesario.

La división comienza

Finalmente llegamos al momento más esperado del día: la prueba de manejo. Al tomar el volante me recibe una cabina llena de botones y controles, como todo Porsche que se respete. Los de Alemania han ido una de las pocas marcas de este nivel que se han resistido a la incorporación de controles monomando basados en menús, de modo que hay un botón para cada función importante y son muchos de ellos. Sin embargo, es sólo cuestión de ubicar dónde se encuentra cada uno, nada complicado.

La dirección tiene asistencia eléctrica y sorprende por la calidad de retroalimentación que ofrece, lo que se traduce en una mayor confianza y seguridad del conductor. Las suspensiones son completamente independientes y el funcionamiento del sistema Haldex de reparto de fuerza entre los ejes es totalmente transparente, de manera que el conductor no se entera cómo funciona, pero siente una pisada firme y segura en cualquier condición.

Pudimos conducir el Macan sobre la pista de Willow Springs, en California. Se trata de un circuito con grandes cambios del altura, curvas muy cerradas y, en general, un trazado sinuoso y técnico. El Macan se comportó como si fuera un vehículo de mucho menor altura y peso. Ambos motores se comportaron admirablemente, pero, en particular, los 400 caballos de fuerza de la versión Turbo fueron más satisfactoria, cosas que no es realmente una sorpresa. El empuje parece ser  infinito y el balance al límite nos hizo olvidar, por mementos, que se trataba de un SUV mediano, no de un deportivo.

El dictamen final

Es muy difícil crear un vehículo que, mientras más se le exija, decepcione menos. Ahora, tenemos el Macan: hace bien todo lo que se supone que debe hacer, tal cual lo demostró durante una prueba adicional y fuera del camino, donde brillaron los sistemas de retención para el descenso y asenso de pendientes, que mantienen los frenos aplicados una fracción de segundo, suficiente para ayudar a un desempeño sin dramas fuera del camino. Se puede fijar la velocidad requerida de descanso y el sistema electrónico del vehículo se encargará de mantenerla.

¿Acaso es el automóvil perfecto? Es difícil asegurarlo. Algo sí es cierto: es un vehículo 100% Porsche que responde a la maravilla ante cualquier necesidad.

El lujo en los detalles

Motor: Delantero con tracción activa en las cuatro ruedas.

Velocidad máxima: 254 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 5-4 segundos

Consumo de combustible: 11.3-11.6 litros

Por cada 100 km (ciudad) 7.31-7.61 litros por cada 100 km (carretera)

Detalles: Ruedas Macan S de 18 pulgadas; portón trasero automático; retrovisores exteriores replegables eléctricamente; volante deportivo multifunción con levas de cambio y sistema de audio CDR Plus.

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