El nuevo Chrysler 200

Conoce a fondo lo mejor que se ha hecho por Detroit.
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Chrysler 200  -  (Foto: Chrysler 200)

Una de las mayores referencias de la década de los 80's, la clásica película de Robocop -sí, clásica, aunque duela aceptarlo- presentaba un escenario inolvidable de la ciudad de Detroit, Michigan: una era postapocalíptica, en la que lo mismo había poderosos corporativos y hombres ambiciosos, que ruinas y crímenes violentos.

El destino parecía haber alcanzo a la que alguna vez fue llamada "la ciudad del automóvil", aunque todos sabíamos que era ficción. Hoy, irónicamente, esta imagen de la ciudad no es muy distinta a la realidad: Detroit lleva varios años en una quiebra técnica y en terapia intensiva.

En el lado positivo, Robocop tuvo razón en otro tema: los robots salvarían Detroit. Así ha sido, al menos con Chrysler. Aunque técnicamente la sede de esta legendaria firma automotriz se encuentra la periferia, su corazón está en la ciudad. Así, la planta de Sterling Heights, donde se produce el nuevo Chrysler 200, fue modernizada con ambición -y una inyección de 1,000 millones de dólares- para impulsar una transformación de fondo.

Nada menos que mil robots se encargan de construir cada auto en línea de ensamble, con una velocidad y precisión que, debo decirlo, es simplemente espectacular. 

Con este panorama, es fácil concluir que el nuevo sedán de la familia Chrysler es también el más avanzado en ingeniería y diseño. Por fuera, su estilo es reservado -salvo en el atrevido frente con identidad propia-, sin embargo, la verdadera magia está al interior. Probamos la versión con el motor V6 Pentastar de 295 caballos de fuerza, acoplado a una transmisión automática de nueve velocidades -sí, leíste bien-, que hace un trabajo impecable al administrar la generosa oferta de poder.

 

El auto cobra vida con un botón de arranque, sin necesidad de insertar la llave, en todas las versiones del 200. Los asientos abrazan cómodamente y mantienen todo el cuerpo en su sitio al pisar al acelerador en los tramos más sinuosos. Estos zapatos poco regulares también permiten comprobar que la transmisión se entiende a la perfección con el motor. La dirección asistida eléctricamente es suave al maniobrar y ofrece mejor sensación al aumentar la velocidad. Es necesario mirar el velocímetro para saber los límites, ya que la insonorización del motor es excelente, en especial comparado con los modelos ancestros. 

Sin duda, los robots apuntan a hacer nuestra vida más fácil y placentera. Lo que Robocop no sabía es que lo mejor que han hecho por Detroit es el nuevo Chrysler 200.

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