Cartas a Lubezki (IV)

Marcela Couturier habla de la escena más peligrosa que ha rodado en compañía de Lubezki
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Fotograma de The Tree of Life de Terrence Malick (Cortesía de Magnolia)  -  (Foto: Fotograma de The Tree of Life de Terrence Malick (Cortesí...)

"Hazte a un lado..."

Cuando iba a hacer Los buzos diamantistas (1988), mi ejercicio práctico de tercer año, el CUEC me exigía que el fotógrafo fuera de mi generación, pero ellos estaban ocupados. Me encontraba muy angustiada porque no encontraba uno y mi proyecto no era sencillo: tenía muchas locaciones, permisos, etc.

En algún punto, les comenté mi preocupación a Hugo Hiriart y a Guita Schyfter, con quienes había trabajado y forjado una amistad. Hugo me insistió que le dijera a Emmanuel Lubezki. La verdad yo no quería porque él pertenecía a un equipo de trabajo con Alfonso Cuarón y Carlos Marcovich, que, aunque fueran recién egresados, ya tenían cierto prestigio.

A mí lo que me daba miedo es que fuera muy sangrón, imaginen, éste era mi trabajo de tercer año y temía que Lubezki dijera: “Ah, eres muy chica, no sabes, yo te voy a decir cómo son las cosas” y que se impusiera, pero Hugo me convenció y Lubezki dijo que sí le entraba. Entonces quedamos de vernos para leer el guión y, para mi sorpresa, él se entusiasmo de inmediato con el proyecto.

Lo que más recuerdo de él es que era muy participativo y muy puntual. Sobre todo eso: era siempre el primero en llegar a la locación y, si no había llegado alguien que nos ayudara, él se ponía a cargar. Es decir, era todo lo contrario de lo que yo esperaba. Era un gran compañero y al resto del crew también le sorprendía ver a un egresado con una actitud tan solidaria, lo que ayudó a que en el ambiente en el rodaje se sintiera unido.

Leer: Cartas a Lubezki (V)

Lubezki aportó algunas cosas, pero siempre estando de acuerdo conmigo, porque soy bastante terca. Si había algo que no me gustaba, le decía: “Eso no me gusta”. Siento que él estaba conforme con las cosas que acordábamos.

Bueno, la única vez que se saltaron las trancas fue cuando filmamos una parte de la película en un paradero de trenes. La actriz principal, Evangelina Martínez, tenía que caminar borracha por unas vías mientras pasaba muy cerca el tren, pero, al llegar a la locación, me di cuenta de que era muy peligroso hacer esta escena: cualquier error sería fatal para la actriz. Me dio miedo porque no podíamos controlar los trenes y decidí hacerla de otra manera. En ese momento, vimos que venía el tren y Evangelina se puso de acuerdo con Emmanuel y, contra mi voluntad, me dijeron: “Hazte a un lado porque vamos a filmar”.

El Chivo se puso detrás de la cámara, la prendió, la actriz se puso en su posición, y yo... aterrada. Evangelina cruzó las vías, el tren pasó detrás de ella y todavía ella alcanzó a recargar el brazo en la máquina ligeramente. A pesar de que fue una enorme irresponsabilidad de ellos dos, para mí fue una escena muy importante y ahora agradezco que se haya hecho.

Marcela Couturier: Ha trabajado como guionista, productora y realizadora en cortometrajes y programas de televisión culturales. Estudió la maestría en cine documental en la UNAM. Conocíó a Lubezki al trabajar con él en su cortometraje Los buzos diamantistas (1988).

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