5 razones para ir a las exposiciones de Bellas Artes

Da Vinci y Miguel Ángel aterrizan en México y te damos motivos de peso para ir a verlo
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Leonardo Da Vinci (Wikimedia Commons)  -  (Foto: Leonardo Da Vinci (Wikimedia Commons))

Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel Buonarroti representan dos de las mentes más brillantes, lúcidas y extraordinarias en la historia de la humanidad. Su visión estética y su curiosidad científica llevaron su genio más allá de sus disciplinas pues cambiaron, desde el Renacimiento, la visión del arte, la belleza y la ciencia para siempre.

Ahora, bocetos, óleos, esculturas, estudios, cartas, dibujos originales e incluso piezas que no se han podido ver en Italia llegan por primera vez a México en las exposiciones de Bellas Artes: Leonardo Da Vinci y la idea de la belleza y Miguel Ángel: un artista entre dos mundos. No puedes dejar de verlas, y hacerlo pronto, porque la exposición de Da Vinci termina el 23 de agosto y la de Miguel Ángel el 27 de septiembre, por lo que sólo estarán en México dos y tres meses. Por si no tenías suficientes, aquí te damos cinco razones para ir a verlas:

1. El códice del vuelo de las aves

Uno de los principios de la ciencia del Renacimiento fue el de establecer una correspondencia perfecta entre la mente humana y la realidad por medio de la observación y de los conocimientos matemáticos. Sin duda, una de las mentes más geniales que se apropió de este principio fue la de Da Vinci, quién centró toda su especulación científica en la naturaleza y la belleza como objetos de estudio.

Uno de los principales análisis que realizó (y presente en esta exposición) fue su Códice sobre el vuelo de los pájaros, uno de sus cuadernos más bellos e inspiradores. En él, Da Vinci hace gala de su capacidad de observación para estudiar detalle a detalle la naturaleza de la gravedad, el equilibrio y todos los elementos que hacen posible el vuelo de las aves. Con ello planteó, en el Cinquecento, las posibilidades mismas del hombre para también volar.

“El más grande de los libros, el universo, permanece abierto ante nuestros ojos”, escribió Da Vinci en el cuaderno que puede ser observado de cerca en esta exposición.

2. Loco y malvado como soy

Otra de las razones para ir a esta exposición es ver las cartas originales que Miguel Ángel mandaba a sus amigos o al mismísimo Papa para plantearle sus dudas o disertaciones sobre las obras que estaba creando. Hay en particular una que seguro te sorprenderá, ya que habla de las características de los genios que siempre rompen el molde y los cánones establecidos.

Así, en una de las cartas se puede leer (o escuchar gracias a la gran museografía de Bellas Artes) una frase de Miguel Ángel dirigida al Papa: “a veces dudo entre el mal que alivia o el bien que lastima, ya sabe usted: loco y malvado como soy no dejo de plantearme nunca esos límites”. Saber esto directamente del artista a quién le debemos las pinturas de la Capilla Sixtina inspira a ir más allá de límites y convenciones, buscando la genialidad del pensamiento.

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3. Estudios, esculturas y bocetos de viva mano

Otras de las maravillas que se pueden ver en ambas exposiciones son los bocetos y los estudios originales de ambos artistas.

Bocetos de los proyectos arquitectónicos de Miguel Ángel de las figuras que poblarán la Capilla Sixtina o de otras de sus pinturas (aunque el genio siempre prefirió la escultura a la pintura). También se puede ver el Estudio para el ángel de 'La virgen de las rocas', boceto con el que Da Vinci trabajó los rasgos del ángel que más adelante plasmaría en los cuadros hospedados en el Louvre de París y en la National Gallery londinense.

El visitante puede pasar horas observando de viva mano la fuerza y genialidad de los trazos originales de ambos genios.

Aunque La Piedad de Miguel Ángel que se exhibe es una réplica, sí se muestra su escultura original de El David-Apollo (1532-1534). En esta última se pueden observar la maravilla de los trazos y cinceladas que el artista florentino imprimía a los mármoles de los que extraía pura belleza.

4. Influencias posteriores

Otro rasgo de los genios es que se vuelven parangón, influencia e inspiración para muchos otros. Se transforman en maestros involuntarios de generaciones posteriores, unas mentes a imitar y admirar. La exposición también muestra, por ejemplo, la influencia y el legado que dejó Miguel Ángel en artistas mexicanos. Es el caso de los miembros de la Academia de San Carlos como Manuel Tolsá y que resulta muy perceptible en los trabajos de Andrés de Concha, Bernal Díaz del Castillo y Baltasar de Echave Orio, entre otros. Por lo tanto, el espectador podrá asistir a un diálogo entre artistas de distintas generaciones.

5. La belleza

En la exposición de Da Vinci no sólo maravillan sus trazos o los estudios de rostro y de cuerpo que se pueden observar aquí. No. Da Vinci siempre iba más allá. Así que hizo un estudio aún más profundo de los ideales de belleza. A diferencia de Miguel Ángel que los encontraba en la forma humana, él aseguraba que eran las especies animales las que contenían la justa proporción de belleza.

Contemplar así la forma y proporciones de diferentes animales permitieron a Leonardo reformular los ideales estéticos y buscar los componentes mismos de la belleza en la forma humana a posteriori. En esta exposición el visitante podrá observar esos bocetos de vuelos de aves o figuras equinas donde Davinci buscó la idea misma de belleza. Y lo logró.

Si necesitas una señal más para convencerte, el Museo de Bellas Artes amplió sus horarios para que no dejes de ver estas exposiciones cuanto antes. ¿No crees que sólo algo extraordinario merecería esta consideración.

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