Literatura para incitar al pecado

Entrevistamos a Ana Clavel con motivo de su nueva novela
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El amor es hambre (Alfaguara)  -  (Foto: El amor es hambre (Alfaguara))

"Una vez fui un ángel y como todo ángel fui también un demonio de pureza. Una pequeña fiera sin contemplaciones: mis garras eran diminutas lo mismo que mis alas pero sabía hincarlas o agitarlas sin medir consecuencias. Sólo yo y la inmediatez de mi Deseo"

Así comienza la nueva novela de Ana Clavel: El amor es hambre. Charlamos con ella en entrevista exclusiva para Life and Style.

Y es que en México tenemos grandes escritores vivos de literatura erótica: Alberto Ruy Sanchez, David Miklos, Juvenal Acosta o Mónica Lavín por citar algunos. Pero tal vez ningún escritor en México ha explorado tanto los componentes del deseo y el erotismo con tanta profundidad, incitación y transgresión como Ana Clavel.

En su nueva novela, Ana vuelve a transgredir los esquemas tradicionales y los tabús de la sexualidad y el deseo con el personaje del libro: Artemisa, la niña de cuatro años (¿tiernos cuatro años?) que despierta un día junto a sus padres, que están haciendo el amor. Ellos la incorporan, con alegría tripartita, al goce. Posteriormente, cuando sus padres mueren, su padrino y tutor va guiándola con amor, sabiduría y sutileza, al encuentro de sus sensaciones, de su erotismo, del placer... para ir descubriendo que, sin duda, "el amor es el sentimiento más voraz".

"Efectivamente –nos cuenta Ana– en esta novela busqué explorar el bosque de los deseos de un personaje (Artemisa) que por sus características y contexto sin tabús ni prejuicios, con una relación muy cercana y cariñosa con sus padres, y después con su tutor, indaga en las pulsiones vitales que hay cuando se descubre el goce propio y entiende la noción de devorar, devorar con la mirada, devorar a través de libros, la poesía, la belleza, las sensaciones, la buena mesa (ella se convertirá en la chef propietaria del restaurant el Corazón de Lobo), las pulsiones que están detrás del deseo y el placer".

Ana Clavel es sugerente, transgresora e incitadora de todos los pecados y todas las reflexiones sobre nuestra sexualidad, capaz, como su Artemisa, de ser "una pequeña que descubría los remolinos de la piel y del deseo, ahí donde palpita el corazón de un lobo hambriento que te come y transpira y delira...no afuera sino dentro de tu propio ser".

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Por ello también nos habla sobre los rituales de seducción hoy en día.

"Creo que es tiempo de regresar a los rituales de cacería más paciente, que es una metáfora de una seducción más paciente también, para entender más lo simbólico, que lo físico. Muchas veces no necesitamos llegar al acto sexual en sí mismo, porque también tenemos la capacidad de la fantasía, de la palabra, los rituales, la imaginación, lo erótico, para de ahí poder explorar e ir por el bosque que habita en nuestros corazones, con todas sus sombras y luces; para no quedarnos con los esquemas establecidos de pureza o perversión, sino entender que estos caminos son mucho más complejos, con más matices, más hondos".

En estos rituales y andares indaga Ana Clavel a través de Artemisa y su Corazón de Lobo, para crear una "caperucita posmoderna y contemporánea" que no podemos dejar de leer en este libro lleno de frases poéticas, eróticas, impúdicas, perversas, deseosas y totalmente seductoras.

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