Entrevista con los directores nominados 5: Room

Lenny Abrahamson fue ignorado en varias premiaciones, pero no en los Oscar
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Getty Images  -  (Foto: Getty Images)

Ignorado por los Globos de Oro, el director irlandés se llevó la sorpresa de su vida al escuchar su nombre entre los nominados a Mejor director en los premios Oscar. Hoy, gracias al impulso que su carrera puede tomar, Lenny piensa en evolucionar su lenguaje cinematográfico con el apoyo de la industria.

La suya fue la gran sorpresa el día en que se anunciaron las nominaciones al Oscar. La revelación entre los grandes nombres en gran medida sólo porque había sido ignorado en los Globos de Oro y en los premios del Sindicato de Directores (generalmente, un buen indicador de a quienes elegirá la Academia) sino porque dejó afuera a favoritos como los directores Ridley Scott y Todd Haynes. Aun así, el reconocimiento a este irlandés que ha entrado a Hollywood por la puerta grande es más que merecido. Si bien la novela de Emma Donoghue, en la que se basa Room, fue un gran éxito editorial cuando se publicó, Abrahamson fue preciso a la hora de trasladarla a la pantalla grande ayudado por las magníficas interpretaciones de Brie Larson, favorita a llevarse el Oscar a la Mejor actriz, y el niño Jacob Tremblay. Abrahamson, uno de los directores más respetados en su nativa Irlanda, ya había disfrutado de un buen momento internacional gracias al éxito de Sundance Frank, protagonizado por Michael Fassbender, pero, ahora, está entre los favoritos de Hollywood y con las puertas abiertas para realizar su siguiente proyecto con todo el apoyo de la industria.

¿Qué fue lo que te llevó a querer adaptar Room a la pantalla grande?

Cuando leí la novela tenía un hijo de casi 5 años, y eso me llevó a establecer una conexión muy fuerte con el personaje de Jack. Pero lo que creo que me atrajo más es que Room es para mi una metáfora de la maternidad, por la forma en que el niño y la madre deben permanecer juntos en una forma que es tan maravillosa como claustrofóbica. Eso es válido para todos los padres e hijos y a la vez es una metáfora para el momento en que abandonamos la niñez y entramos en el mundo mucho más frío, más complejo y menos claro de ser adulto. 

¿Cuál fue el gran desafío del filme?

Hacer esta película fue un desafío intelectual y también uno cinematográfico, porque había que trabajar en un espacio muy reducido y crear la idea de que ese lugar era todo el universo para el niño. Sabía que tenía que hacerlo de una forma en que resultara real para la audiencia. Por eso lo hicimos de forma tal que los espectadores fueran aprendiendo lo que ocurre sobre la marcha. 
El otro desafío fue que la película tuviera dos mitades para mantener la frescura estructural. Todo el mundo te dice que tienes que dividir una película en tres partes y yo no creo en eso. Soy de la opinión que las historias se pueden contar de muchas maneras. No hay una sola forma de pintar un cuadro y tampoco hay una sola forma de hacer una película, pero, ciertamente, el desafío era cómo mantener la tensión después de la fuga y durante la segunda mitad del filme.

Es interesante que en Room no muestras realmente nada, y sin embargo, el impacto de la película es muy fuerte...

Es cierto. En la novela, las cosas feas estan suavizadas por la forma en la que piensa el niño, por cómo habla, lo cual te da una poderosa doble imagen. Tienes la mirada del niño y lo que uno como adulto sabe que realmente está pasando. Yo traté de preservar ese elemento del libro. Lo que ocurre es que en el cine el punto de vista es mucho más vívido que en la literatura. En el cine, uno lo puede cambiar de una manera muy sutil, y aunque sigue pareciendo que es la voz del niño la que cuenta las cosas, de vez en cuando podemos mostrar la mirada de la madre, como en la entrevista, de una forma en que no hubiese sido posible hacerlo en el libro... eso creo. 

Leer: Entrevista con los directores nominados 3: The Big Short

¿Tienes algún ejemplo sobre ello?

Por ejemplo, en la película vamos mostrando lentamente las rutinas de la casa, cuando el viejo Nick se va por primera vez y el niño vuelve a su cama, nos vamos alejando lentamente para poder mostrar dónde es que estas dos personas viven. Éste es todo su mundo. Has visto cómo es su vida cotidiana, la hermosa relación que han logrado tener entre ellos, pero, de pronto, te encuentras con lo dura que es en realidad su situación.

Apuestas a jugar con la imaginación...

Exactamente. Nunca quisimos que Room fuese el retrato de un crimen. Pusimos el énfasis en cosas más universales. Por eso en ciertas escenas jugamos con los sonidos y no con las imágenes, porque si vieras como espectador lo que realmente está pasando en esa casa, el impacto emocional inmediato sería demasiado fuerte y no lo podrías tolerar. Es cierto, es una historia de horror, pero no es de eso de lo que trata esta película, por lo que es mucho más conmovedor ver al niño mientras juega con sus cosas en el armario mientras escuchas lo que está pasando, porque eso te da una mirada mucho más amplia sobre la situación. 

¿Qué significa hoy ser director en Irlanda?

Somos 4/5 los directores irlandeses de mi generación [1966] y que trabajamos aún en el país. Pertenecemos, con los más viejos o más jóvenes, a la Screen Directors’ Guild of Ireland, una especie de sociedad o sindicato. Es útil y estimulante trabajar juntos. Por ejemplo, ahí tienes a Neil Jordan, que hoy puede definirse como el realizador irlandés más famoso y de referencia, aunque esté a menudo en el extranjero, y dio una opinión positiva. Él nos ha ayudado mucho para que el mundo conozca lo que hacemos y pueda valorar la experiencia cinematográfica que proponemos.

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