Así es la increíble casa de un anticuario

Rodrigo Rivero Lake nos abre las puertas de su hogar para hablar de su fascinante profesión
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Foto de Tanya Chávez  -  (Foto: Foto de Tanya Chávez)

Nadie esperaría que al abrir la puerta del ático de Rivero Lake, en Polanco, nos encontraramos con una verdadera cámara del tesoro. Cada rincón de la casa está repleto de antigüedades de un valor incalculable y todas ellas son propiedad del ávido y respetadísimo anticuario mexicano... Don Rodrigo.

"Lo que marcó mis inicios es lo usual: la curiosidad. Un objeto antiguo no es sólo un testigo, sino un narrador de un tiempo histórico. De lo que siente un hombre, de lo que le angustia o le hace sufrir. Eso siempre es algo que me fascinó", enuncia con ese entusiasmo en los ojos que sólo tiene un apasionado por su oficio.

Las búsquedas de Rodrigo le han llevado por todo el mundo: desde catedrales en Roma hasta mercados en India, y él está convencido de que, en verdad, encuentra por ser "persistente, necio y obsesivo". Según dice, su sensibilidad le permite encontrar caminos y pistas rápidamente y lo compara con "caminar por el guión de una serie televisiva". Cuando se le pregunta si existe alguna antigüedad de la que no se desprendería nunca, automáticamente le da un aura de misterio al tema. "En este negocio acabas por darte cuenta de que las piezas llevan su propio camino. Aunque tú quieras aferrarte a ellas. Los objetos tienen alma", asegura.

Dueño de una épica tienda, una impactante galería y colaborando constantemente en exposiciones con su colección, reconoce que en su peculiar negocio hay mucho "individualismo".  Sin embargo, toda una vida le ha enseñado en quién puede confiar y que esperar merece la pena. Al fin y al cabo, en cualquier momento puede iniciarse la carrera por otro artilugio lleno de historia.

1. Regalos célebres 

Esta escultura de Enrique Carbajal, más conocido como Sebastián, fue un regalo de su autor a Rodrigo. Obviamente, las amistades del anticuario se extienden por todo el panorama artístico mexicano.

2. Rituales ancestrales

"En el sur de India hay muchas máscaras rituales como la que ven. Según la tradición, guardan la luz de Shiva", menciona señalando el raro y fascinante artefacto que lo cautivó a primera vista.

3. Inspiración incunable

Libros como éste suelen ser el origen de las búsquedas del coleccionista. El ejemplar de la mesa data de 1730 y narra la entrada de los españoles a Perú.

4. Caravana de monstruos 

"Los camellos que traían rarezas de Asia a Estambul llevaban alforjas decoradas con caras monstruosas para disuadir ataques. He aquí sus temores".

5. Más cerca de lo que creerías

"Este Buda dorado de madera laqueada procede de Burma, actual Myanmar. Eso sí, aunque no lo parezca, lo compré en Cuernavaca", comenta, risueño.

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