¿Qué nos espera con la secuela de Trainspotting 2?

Más allá de las traiciones y fracasos, la amistad (si es que existe) sólo perdura por los recuerdos de un mundo que prometía ser mejor. El genio, los personajes y la música detrás de 'T2'.
'T2 Trainspotting' Madrid Photocall
Trainspotting 2  'T2 Trainspotting' Madrid Photocall  (Foto: Getty Images)

¿Qué hay detrás del mundo de Trainspotting en la cabeza de Irvine Welsh?


La obra de Welsh es la selfie de una sociedad vulgar, poblada por pobrediablos que podrían ser todavía más losers, pero les falta ambición. Si uno revisa su bibliografía Trainspotting (1993), The Acid House (1994), Éxtasis (1996), Escoria (1998), Cola (2001) o Porno (2002), se encontrará con una caja de Pandora donde se encuentran los mejores especímenes de una jauría sin correa ni ataduras.

Ahí están los casuals (esas huestes que desatan las más salvajes batallas campales a la salida de un partido de futbol), los orangistas (miembros de las logias masónicas que buscan imponer una supremacía religiosa y social sobre los nacionalistas irlandeses) y los esquivajabones (como se les conoce a los naturales de Glasgow, y que simbolizan la parte “sucia” del pueblo escocés).

Spud Murphy, Mark Renton, Sick Boy y Frank Begbie
 Spud Murphy, Mark Renton, Sick Boy y Frank Begbie


¿Cómo se plantearon y cómo veremos a los personajes en esta secuela?


Mark Renton, Spud Murphy, Frank Begbie y Sick Boy son los parias que viven, defecan y se pinchan heroína sobre el Santo Grial de una generación destinada a la ociosidad, al vértigo químico y al pasón de su propia y miserable existencia.

Si pensamos en la obra de Danny Boyle de 1996, en la primera parte de Trainspotting, y la traslapamos con la más reciente entrega de T2, encontramos a un tipo que se regocija en el reconcomio, en la adictiva y muchas veces tortuosa tarea de visitar las geografías de la nostalgia, en colindancia con los guetos de la evocación y los barrios perdidos de todo aquello que jamás concretaremos. Lo fascinante de las dos entregas de Boyle son esos impecables personajes tan bien trazados por Welsh que se carcomen lentamente, apurados por llegar a su funesto destino, vaya, idiotas que apuestan todas sus monedas contra ellos mismos porque saben, que por más se esmeren, sus vidas son callejones sin salida.

Así, el hiperviolento y resentido Frank Begbie transtornado por la impotencia sexual cambia las sobredosis de heroína por las pastillas azules; Spud Murphy, el genio literato en potencia pero con unas tremendas ganas de meter la cabeza en una bolsa de plástico para dejar este planeta; Sick Boy, el padrote con las más fascinantes y perversas fantasías para ganar la vida de la manera más holgazana posible y, finalmente, Mark Renton, el tipo que traicionó y robó a sus amigos, huyendo no de todos, sino de sí mismo y que busca, moralinamente, la reivindicación.

Ahí están los cuatro personajes que reinan en Trainspotting 2, que se hunden en el fango del mundo al ritmo de la música que escuchan, que recuerdan y que les da miedo volver a poner en el tornamesa de sus culpas o redenciones.

Soundtrack T2
 Soundtrack T2


El soundtrack de nuestras vidas revive con toda la nostalgia


Ahí está ese himno llamado "Lust for Life" de Iggy Pop remezclado por The Prodigy; esa cachonda y exquisita "Shotgun Mouthwash" de High Contrast con la que Rent Boy se desploma en la corredora; la nostálgica y pegajosa rola con aroma a semen incluido llamada "Relax" de Frankie Goes to Hollywood; la inocente con ganas de pervertirse "Radio Ga Ga", que no necesita presentación de quien la canta; "Get Up" de Young Fathers para darle un sonido Gangsta y, por supuesto, esos entrañables acordes de "Slow Slippy" de Underworld que nos remite a los años más jodidamente felices de nuestras vidas. Todo esto es Trainspotting 2, una idea musical que siempre ha presumido de buen gusto Danny Boyle.

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