Así fue el último concierto de Chris Cornell

El cantante de Soundgarden tocó en el Fox Theatre de Detroit pocas horas antes de aparecer sin vida en su habitación de hotel
QDEP
Chris Cornell  QDEP  (Foto: Shutterstock)

Era uno de los últimos supervivientes del grunge de Seattle y ya había visto irse a los mejores de su época. “He perdido a un montón de brillantes y jóvenes amigos. Andy Wood (Malfunkshun y Mother Love Bone), Laney Stanley (Alice in Chains) y Jeff Buckley. Y Kurt Cobain (Nirvana) y Shannon Hoon (Blind Melon), otro gran amigo, igual que Mike Starr (Alice un Chains)”, declararía hace dos años para la revista Rolling Stone Chris Cornell, vocalista y guitarrista de Audioslave, Soundgarden y Temple of The Dog.

Pocas horas después de su actuación anoche en el Fox Theatre de Detroit con Soundgarden, Chris Cornell era encontrado sin vida en el baño de su habitación del MGM Grand Detroit Hotel. La banda tenía planeado tocar en Columbus, Ohio, este mismo viernes. No era ningún secreto que el cantante había superado en varias ocasiones su adicción al alcohol y las depresiones que esto conlleva. Así tal y como Eddie Vedder de Pearl Jam se dedicó al surf como su mayor pasión fuera de la música, Cornell tuvo más problemas en ese aspecto y eso se tradujo en numerosos altibajos anímicos durante su carrera.

Era un músico profesional y una estrella de proporciones gigantescas del último gran movimiento alternativo de rock que permeó en la cultura popular. Esto último se refleja en este último recital en Detroit, en el que ejecutó a la perfección todos sus clásicos con una voz prodigiosa –considerada como la cuarta mejor del metal por Rolling Stone–, consiguiendo que su público coreara prácticamente cada estrofa. Es el ejemplo de canciones como Spoonman, un éxito de la banda en 1994, en el que se sirvió de sus enérgicos riffs de guitarra distorsionada para dejar una huella inigualable sobre el escenario.

Líder de Soundgarden y Audioslave
 Líder de Soundgarden y Audioslave  (Foto: Shutterstock)


Lo mismo ocurre con Black Hole Sun de 1990, en la que el cantante cantó con toda la pasión característica del grunge de una forma que no se podría leer si era su estado de ánimo bajo o la actitud que su canción requería. No habría un momento definitorio a modo de mal augurio, tal y como ocurriría con la última vez que Kurt Cobain tocaba Heart-Shaped Box al borde de la depresión en un hangar de Munich en 1994 justo antes de quitarse la vida el siguiente mes.

El concierto de Cornell también incluía Outshined, Blow Up the Outside World, Jesus Christ Pose, My Wave o Burden in My Hand. Incluso el vocalista de Soundgarden se animaría a hacer un encore con Rusty Cage y Slaves and Bulldozers para un concierto redondo que dejaría a los asistentes satisfechos, hasta conocer la posterior y trágica noticia...

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