Entrevistamos a los herederos de Snoopy

Entrevistamos a Craig y Jean Schulz encargados del legado del dibujante de los Peanuts
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Charlie Brown dibujado por Charles M. Schulz (Fotografías de Gabriel Lerman)  -  (Foto: Charlie Brown dibujado por Charles M. Schulz (Fotografías...)

Aunque llegó a ser uno de los dibujantes más populares de su época, ganando entre 30 y 40 millones de dólares por año gracias a Charlie Brown, Snoopy, Lucy y el resto de pandilla en la tira que publicaba a diario en unos 2600 periódicos de todo el planeta, Charles Schulz nunca dejó que la fama y la fortuna le impidieran llevar una vida tranquila y familiar en la que dibujar su historieta a mano y sin ayudantes era su actividad principal.

El orgullo de este hombre que contaba divertido que Walt Disney había rechazado su solicitud de empleo hizo que siguiera dibujando hasta pocos días antes de su muerte, ocurrida en febrero del 2000 a los 77 años. Sin embargo, Schulz confió en José Cuauhtemoc Meléndez, nativo de Hermosillo, para que llevara a sus personajes a la pantalla chica, y fue el animador mexicano quien dirigió la mayor parte de las películas televisivas que Charlie y Snoopy protagonizaron a lo largo de cuatro décadas.

Por eso, su viuda Jean y el hijo de su primer matrimonio, Craig, nunca dudaron que darles nueva vida a los personajes en una película animada en 3D no contradecía la decisión de Schulz de que nadie dibujara la tira una vez que el falleciese. A propósito de Snoopy y Charlie Brown: Peanuts, la película, que llegará a nuestros cines en noviembre, los herederos del imperio creado por este hombre afable y sencillo hablaron con Life and Style en el museo dedicado a Charles, ubicado en la pequeña localidad californiana de Santa Rosa.

Charles Schulz nunca quiso que nadie continuara haciendo su famosa tira cómica después de que el falleciera. ¿Por qué han decidido retomar la historia en Snoopy y Charlie Brown: Peanuts, la película?

Jean Schulz: El se opuso a que alguien continuara con la historieta, porque era algo muy cercano a su corazón. Decidió que nadie debía dibujarla cuando el no lo pudiese hacer más, pero siempre entendió que la televisión y los otros medios visuales eran colaboraciones en las que era imposible trabajar sólo.

Craig Schulz: Mi padre nunca fue el dueño de los derechos de la historieta. Mucha gente cree que eran de él, pero no es así, no los tuvo hasta el día en que murió. Pero a principios de la década del 70, cuando llegó el momento de renovar su contrato con United Features Syndicate, él logró que quedara escrito que nadie más podía hacer la historieta.

Pero esa situación nunca trascendió a los multimedios. Desde muy temprano quedó en claro que teníamos que hacer animación para comerciales y películas televisivas como las que hizo con su buen amigo Bill Melendez. Pero él nunca puso ninguna objeción a que siguieramos con los personajes en ese campo una vez que el ya no estuviera.

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¿Cuán involucrados están en la realización de la película?

CS: Soy el único que ha estado involucrado en esta película desde el primer día. Todo comenzó 8 años atrás con una idea por la que he luchado con mucho entusiasmo. Debo decir que no hay nadie en este planeta que proteja mejor el trabajo de mi padre que yo o mi hijo Brian. Hemos luchado para que la película se mantenga fiel a lo que hizo mi padre a lo largo de 50 años y siento que lo hemos logrado.

¿Por qué creen que los personajes de Charles son tan universales?

JS: Porque tratan sobre la naturaleza humana. Hablan sobre las esperanzas, los miedos, los amores, los desencuentros y las alegrías que todos tenemos. Mientras la gente siga siendo humana en la forma en la que entendemos ese término, sus historietas seguirán funcionando en todo el mundo.

¿Cuan complicado ha sido recuperar todos los originales de las historietas de Charles?

JS: Ha sido complicado porque la mayoría de los que el hizo en los primeros años de la historieta se perdieron. Eran cosas que se tiraban. El las dibujaba, las enviaba a Nueva York y luego perdían valor. Tenemos suerte de que hubo gente que se ocupó de sacarlas del cesto de la basura y de guardarlas. Hubo gente que falleció y sus herederos se acercaron para ofrecernos las historietas que tenían, y en ese sentido hemos tenido la suerte de acumular una buena cantidad de originales.

La verdad es que a mi marido jamás se le hubiera ocurrido comprar una de sus viejas historietas, pero nosotros si compramos varias colecciones. Aún asi, la mayor parte de las que hizo en los primeros 25 años se perdieron para siempre. Entre el museo y la familia en este momento tenemos un poco menos de la mitad de las que dibujó durante su vida. El habrá hecho unas 18.000 y tenemos unas 7000. Lo que si tenemos son imágenes digitales de todas las historietas que hizo.

¿Cómo era la vida con Charles, teniendo en cuenta que nunca quiso dejar de dibujar la historieta?

CS: Ciertamente mi experiencia es diferente de la de Jean. Cuando yo era niño jamás nos dijo que no podíamos ir a su estudio porque estaba ocupado. Podíamos ir a verlo en cualquier momento y no nos costaba mucho convencerlo para que viniese a jugar al beisbol o al futbol americano con nosotros. Siempre estaba disponible.

Era uno de los entrenadores del equipo de beisbol y nos apoyó en todo lo que quisiéramos hacer, por más que pensara que estábamos equivocados. Tuve una gran infancia. Además yo crecí en la década del 60 y no mucha gente sabía lo que hacía mi padre para ganarse la vida. Yo decía que dibujaba Peanuts pero la mitad de los niños no sabían de que les estaba hablando. La verdad es que creíamos que no tenía trabajo, porque estaba mucho en casa, y no entendíamos como hacía para que no nos faltaba nada. Recién cuando crecimos y los personajes aparecieron en televisión las cosas cambiaron un poco y entendimos la importancia de su trabajo.

JS: "Sparky" estaba muy orgulloso de haber podido estar tanto con sus hijos. El siempre estaba cuando ellos llegaban de la escuela, listo para abandonar su pluma. Fueron muy afortunados en ese sentido. Muchos de sus amigos solamente lo conocían como el padre que entrenaba el equipo de beisbol o el presidente de la cooperadora de la escuela.

En cuanto a mi, mis amigas sabían que el dibujaba Peanuts pero no era algo a lo que le prestaran atención. No viajábamos mucho, porque no le gustaba dejar su trabajo. Era algo que adoraba. Para cuando me casé con él era capaz de terminar una semana de historietas en 5 días. Recién en los últimos años de su vida no le alcanzaba el tiempo y tenía que terminarlas el fin de semana...

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