Consejos de Nick Wooster, el rey del estilo

Referente máximo del street style, Nick Wooster nos dio una lección sobre moda durante su visita a México
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Fotografía de Santiago Ruiseñor  -  (Foto: Fotografía de Santiago Ruiseñor)

Wooster luce reflexivo en su primer viaje a México, invitado por Silver Deer, la tienda masculina multimarca que Robert Hirsh abrió en el DF en 2012 y que, el año pasado, celebró su segundo aniversario. Para el festejo, el inversionista canadiense no escatimó esfuerzos: organizó un coctel en esta boutique de Santa Fe, donde el invitado estrella fue Nick. La noche siguiente, Hirsh agasajó a este hombre bajito, que combina como nadie los zapatos bostonianos con bermudas y tatuajes, con una exclusiva cena en el restaurante Rosetta, rodeado de editores y celebridades de la moda local. 

“Soy amigo de Robert, lo conocí en una firma de libros —Gary Cooper: Enduring Style, de Bruce Boyer—, en Nueva York. Así que más que una relación de trabajo es una amistad. Respeto mucho lo que está haciendo en la Ciudad de México”, cuenta Wooster. 

Junto con Scott Schuman —fundador de The Sartorialist—, Wooster es el referente de estilo masculino más seguido en las redes sociales del mundo. Nickelson Wooster —su nombre completo, según figura en su gastado pasaporte— nació en el más puro Estados Unidos, en un pueblo de Kansas que ahora es conocido por ser la tierra natal de un gentleman universal. Hijo de un mecánico y de un ama de casa, nunca imaginó que, de grande, se convertiría en gurú de la moda.

El ex director de indumentaria masculina de templos del glamour, como Barneys New York, Neiman Marcus y Bergdorf Goodman, tiene un generoso kilometraje en el mundo fashionista: empezó como ayudante en una tienda de su pueblo, Salina —50,000 habitantes y el “mejor lugar en Kansas para criar hijos”, según la revista Business Week—. 

Después de graduarse en la Universidad de Kansas, pasó por un periodo que recuerda como gris, como ejecutivo de cuenta en una agencia de publicidad. De ahí saltó a Saks Fifth Avenue, pero fue su empleo en Barneys lo que terminaría de definir su vocación. Bajo la guía de Peter Rizzo —una leyenda en las tiendas departamentales del país vecino—, Wooster aprendió todos los trucos sobre textiles, escalas, patrones y colores. Saltó a su siguiente empleo como director comercial de Calvin Klein y, más tarde, como jefe de diseño en Ralph Lauren.

En este rápido ascenso, su olfato se estaba afinando: para entonces ya sabía lo que quería. No se trataba de números y estrategias de producción, sino de “visión”. Sería el curador, el editor, la voz y el filtro de la sección de hombres de la tienda, todo en el formato de “director de moda masculina”. Cumplió este rol en Neiman Marcus y Bergdorf Goodman a la vez —ambas propiedad del mismo grupo—. Pero el idilio terminó abruptamente: fue despedido por una entrevista que dio a una revista masculina en la que dijo algo así como “soy un pinche enano viejo que tuvo la suerte de conseguir este empleo”.

Sin embargo, este hombre chaparrito y canoso que siempre fotografía bien, superó rápidamente este revés. Asesoró a etiquetas selectas como Thom Browne y otras masivas como J.C. Penney y empezó a ser un activo usuario de Tumblr, Twitter y luego Instagram. Hoy en día, ocupa su tiempo como consultor —él prefiere definirse como free agent o agente libre— de varias marcas (Cadillac, Lardini, Woolmark, Farfetch, entre otras) repartidas en el mundo. 

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¿Cuándo te diste cuenta de que la moda sería tu vida?

Muy tarde, al final de mis 20. Trabajaba en publicidad y, luego, como comprador en tiendas departamentales. Fue entonces cuando vi que podía abrirme camino en este rubro. Lo de las redes sociales vino más tarde, hace como dos años, a partir del crecimiento de los blogs y el interés por el mundo en línea. Me di cuenta de que podía vivir de esto gracias a la audiencia que había construido. Siempre sentí que era la misma persona haciendo las mismas cosas. La diferencia es que hoy hay una ventana donde la gente puede ver lo que hago. El formato ha cambiado, pero el trabajo es el mismo.

¿Trabajar en moda es más relajado para el hombre? 

La moda femenina es más difícil. Los estándares y los números son más altos y hay más competencia entre tiendas, publicaciones y demás. Es uno de los pocos trabajos en los que la mujer es la fuerza dominante, lo cual está muy bien. He trabajado en este rubro, pero es más complicado porque existen muchas más opciones. Al final, para mí, trabajar en el segmento hombres es más fácil porque yo mismo soy consumidor de estos productos. 

¿Cómo fue tu infancia? ¿Aparecía la moda como prioridad?

Muy normal: nunca hubo un indicador que señalara que me dedicaría a esto. Estoy muy agradecido con mis padres. Mi madre era ama de casa y cuidó muy bien de mí y de mis dos hermanos menores. Recuerdo que cuando iba a la preparatoria, quería comprarme la mejor ropa, pero no tenía dinero. Así que fui a Joseph P. Roth and Sons, la tienda más lujosa de mi pueblo, y pedí trabajo. Por suerte, necesitaban a alguien y me lo dieron. Trabajaba después de la escuela, fines de semana y vacaciones. Allí aprendí las bases de la venta minorista de indumentaria. Estoy muy agradecido con esa oportunidad. 

Wooster, con un traje Lardini, lentes, pisacorbatas y corbata de Thom Browne. En México, estas dos marcas sólo se consiguen en Silver Deer.

¿Qué opinan tus padres de que su hijo sea considerado el hombre con más estilo del mundo?

Mi padre vive. Se siente muy orgulloso y feliz con lo que hago. No entiende de moda, pero sí aprecia los comentarios que hace la gente sobre mi trabajo y eso me hace sentir pleno. 

Y ¿cómo te sientes con la etiqueta de “el hombre con más estilo”? ¿Te hace sentir incómodo?

Claro, porque no siento que lo sea, aunque es halagador. Pero creo que hay mucha gente con estilo, en todo el mundo. Si trabajas en el mundo de la moda, te tienes que vestir bien. De modo que no siento que esté haciendo algo digno de admiración: simplemente es lo que se espera, lo normal, y eso es lo que resaltaría para trabajar.

¿El hombre mejor vestido se equivoca?

¡Claro! Cuando veo mis fotos todavía encuentro cosas que considero no se ven bien o se podrían ver mejor. Pero si buscas vestirte siempre bien, cometerás muchos errores. 

¿El buen gusto para vestirse se aprende o es innato?

Hay un poco de ambas cosas. En parte, se debe a tu personalidad  —los genes, el lugar donde nacimos, etcétera—, la cual va evolucionando. Y, por otro lado, así como hay gente que destaca en los deportes o los idiomas, existen personas que entienden el buen gusto y se desarrollan trabajando en el mundo de la moda. 

Está claro que vestirte bien es parte de tu trabajo, pero ¿hay algún momento del día en que te relajas?

Bueno, te cuesta el mismo  esfuerzo ponerte algo que te haga lucir bien que algo que no. Entonces, si uso pants o jeans, busco que sean los mejores que encuentre y con el mejor corte. Por ejemplo, los drop crotch pants, de Rick Owens, son una manera cómoda de estar a la moda. Estilo y comodidad no son conceptos ajenos entre sí.

¿Te interesa la política?, ¿cómo se relaciona con la moda?

Sí. Me parece terrible que todos los estadounidenses elegimos a Obama como presidente y ahora nadie lo quiere en ese lugar. Voté por él dos veces, pero en mi país, la gente no entiende cuáles son sus propios intereses y vota a los republicanos, que no los representan. Allá, todas las grandes ciudades son demócratas. Pero, como sabes, el país está dividido en dos partes: la urbana y “todo el resto”. Yo vengo de “todo el resto”, así que entiendo cómo funcionan las cosas allí. Lo que no entiendo es que si la salud es algo bueno para todos, ¿por qué la transforman en un tema tan político?

Afortunadamente, tengo salud, pero si algo me llegara a pasar y no contara con ningún seguro médico, sería un gran problema. Cualquier otro país del primer mundo cuenta con esa prestación: Francia, Inglaterra, Canadá, Australia... Y no quiero decir que estemos buscando cosas gratis, sino tener una cosa menos de qué preocuparnos. Sé que al momento de votar a Obama este tema estaba en mente de todos. Elegimos un presidente demócrata, pero el parlamento sigue siendo republicano. Si las cosas no cambian, podría pasar lo que en México, donde hay una gran desigualdad social. Por eso creo que si yo tengo mucho dinero debo pagar más impuestos: es tanto un privilegio como una obligación. Pero, en realidad, parece que entre más dinero, menos pagas. 

Imagino que la gente suele pedirte consejo sobre cómo vestirse, no sobre el acceso universal a la salud o política fiscal...

Siempre, pero también saben que me apasionan estos temas. Y no es algo de lo que hable mucho. 

 

Caballero de la calle, rey del social media

A pesar de que Facebook y Twitter llegaron tarde a su vida −su cuerpo registra cinco décadas, muy bien llevadas−, Nick Wooster es, sin duda, un buen caso de estudio para los que quieren triunfar en las redes sociales y hacer dinero con ellas.

En Instagram, este caballero nacido en Kansas tiene 429,000 seguidores, cifra nada despreciable para las marcas que se pelean por contratarlo como “free agent”, como él prefiere que llamen a su trabajo como consultor y embajador. En Twitter, el astro del street style tiene 41,700 followers, mientras que en Tumblr, su cuenta registra otros cientos de miles de adeptos, lo que demuestra que su estilo manda también en las avenidas digitales.

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