Sego y su guarida del grafiti

De los muros a los grandes espectaculares, visitamos el hogar y estudio del grafitero mexicano
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Fotografía de Tanya Chávez  -  (Foto: Fotografía de Tanya Chávez)

Cuando entramos en la casa-estudio de Carlos Alanís, mejor conocido como Sego, nos recibe una sala decorada con un sillón negro, un televisor de tamaño considerable, unas bocinas para smartphone y un comedor amplio. Hasta ahí, nada que pudiera indicar que en este lugar vive y trabaja uno de los grafiteros más importantes de nuestro país, cuya obra es reconocida a lo largo de todo el continente americano y Europa. En Suecia, incluso, declararon uno de sus murales como patrimonio nacional.  

Si observamos un poco más a detalle, los primeros indicios de su personalidad aparecen en forma de pecera y de máscaras oaxaqueñas bailadas. Ambos detalles nos remiten a los orígenes del mundo gráfico de Sego, directamente conectado con las tradiciones y la naturaleza del istmo de Tehuantepec, donde el artista pasó su infancia. Y es que, si por algo se distinguió desde el principio la gráfica de Carlos, fue por apostar por dibujos de clara inspiración naturalista, en lugar de tags (letras).

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En una habitación contigua nos reciben un par de largas mesas, plantas, figuras de Star Wars, cuadros y más de un centenar de aerosoles. Es aquí donde nace la magia de los trazos que hoy son su forma de vida. “La primera vez que recibí dinero por pintar fue por un mural en un table dance”, nos cuenta. “Hoy he trabajado para museos como el Chopo y el MUAC, para proyectos como el Infonavit y para marcas como Johnnie Walker Blue Label, con quien trabajé en su proyecto Guerreros 2015”. Una muestra de la evolución que en estos años ha experimentado el oficio que Carlos Sego defiende desde este estudio.

Sobre internet y el grafiti

“Los latinoamericanos estuvimos aislados de lo que pasaba en Estados Unidos y Europa, y ellos, de nosotros, hasta internet, que lo cambió todo”.

Sobre su infancia

“De chico siempre estaba dibujando y haciendo cosas con plastilina. Quizá mi vocación fuera ser escultor... hasta que me encontré con el grafiti”.

Sobre Banksy

“La verdad es que no me gusta, hay gente más talentosa con el stencil que él, pero reconozco el valor de sus ideas y el contexto en que las pone”.

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