Platicamos con Ice Cube, el humor del barrio

Tuvimos una charla con O’Shea Jackson y esto fue lo que nos dijo
(Getty Images)
Ice Cube  (Getty Images)

En persona no se destaca por su simpatía. Pero sus personajes en pantalla dicen lo contrario. O’Shea Jackson, más conocido por su seudónimo de Ice Cube, es la suma de carisma, talento e inteligencia, virtudes con las que se ha convertido en un poderoso productor del entretenimiento. Después de su paso por el grupo de culto NWA, su aporte a la comedia estadounidense no ha parado y hoy presenta Ride Along 2 y Barbershop: The Next Cup, apostando por su vigencia como comediante.

De niño, ¿sabías que podías ser divertido o no lo eras?

Claro que lo era. Todos en mi escuela querían ser divertidos. Para ser popular, tenías que jugar bien a los deportes, hacer reír a la gente o ser un buen amigo. Mi apellido es O’Shea y eso ayudó mucho a mi popularidad. Todos me conocían, y mi personalidad ayudó a que todos me tuvieran muy presente.

¿Por eso elegiste un seudónimo como Ice Cube, que nadie puede olvidar?

Por supuesto. Ésa es la clave. Uno tiene que ser único para poder destacar. Cuando comencé en el cine era muy inusual que un actor usara un seudónimo así, y muchos en la industria me sugirieron que usara mi verdadero nombre. Ice Cube era mi seudónimo y mi nombre de artista, y así era como quería que me conocieran a lo largo de mi carrera. Me distingue de los demás.

¿La vida de los negros ha cambiado?

No, lo único que cambió es mi vida, Pero, en general, todo sigue igual.

¿Por qué crees que tú te pudiste escapar del gueto?

Porque, a partir de mis experiencias como un joven artista, entendí que en la industria del espectáculo, si no te ocupas de la industria no vas a poder seguir con el espectáculo. Siempre le presté atención a los contratos, y me interesé en las regalías, en quién es dueño de la canción, quién la publica. Estudié cómo se hacían las cosas y lo hice bien.

¿Qué tenía NWA para convertirse en una banda histórica y de culto?

Creo que su brutal honestidad. Nosotros no tuvimos problemas en meternos con todo, divirtiéndonos, sin tratar solamente de que fuera un disco deprimente, riéndonos de lo que nos tocaba vivir. Tratábamos de que la gente tuviera una mirada completa sobre un mundo que no conocían. Ésa fue la razón por la que la gente se entusiasmó con nosotros, porque éramos artistas que no nos preocupábamos por ser impecables en el lenguaje como todos.

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