Donas secretas y conspiraciones

Una aventura gastronómica entre pasillos oscuros y susurros
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Clinton les ofrece una dona (Instagram: @thesecretdonutsociety)  -  (Foto: Clinton les ofrece una dona (Instagram: @thesecretdonutso...)

La ciudad de Monterrey cada vez crece más, y no sólo en el número de habitantes, sino en su comprensión de la buena gastronomía y del diseño creativo. No quiero sonar parcial, pero sus montañas, su clima soleado y la falta de tráfico me dan un poco de nostalgia. Sí, nací en la Sultana del Norte y no lo puedo negar. Después de un tiempo fuera, mi paladar aficionado ansiaba con locura probar lo nuevo que me podía ofrecer mi pueblo de origen. Y lo que descubrí fue más de lo que esperaba: más allá de mi sentido del gusto, la experiencia que viví fue completamente estimulante. 

El ingrediente esencial: clandestinidad. Así empiezo a relatarte cómo llegué a descubrir The Secret Donut Society. ¿A quién se le pudo ocurrir tal cosa? Los rumores se extienden hasta decir que las personas detrás de esta sociedad secreta son descendientes de los mismos masones. Algún vinculo deben de tener, toda su imagen, incluso los nombres de sus donas tienen el tono de la famosa logia. Aunque probablemente las referencias a la masonería sólo sean sus míseros títeres, quiénes les guardan culto por pasar el secreto de estas exageradas y golosas donas. En sus apariciones públicas sólo se muestran si tienen sus máscaras presidenciales puestas: JFK, Lincoln y Clinton.

Retomemos mis ganas de golosear, y qué cosa tan más perfecta para saciar mi hambre que unas donas. El olfato con antojo no perdona, es por eso que iba manejando tranquilamente por Calzada San Pedro en el municipio de San Pedro y mi sentido del antojo me obligó a estacionarme en lo que parecía una simple tienda de cortinas. Eran las 9 de la noche, todo estaba oscuro, no había ni un alma, pero mi curiosidad ya había tomado el control. Al final del pasillo había una luz, como si se tratara de una historia de terror, por lo que decidí entrar a ese tétrico local. Siguiendo la luz me encontré con una puerta blanca adornada con una frase en su cabecera, "I hereby declare to keep the secret alive".

Sin pensarlo, abrí la puerta y entré al cuartito. Una estancia blanca con un lavabo viejo y sucio, un sillón largo estilo victoriano para sentarte y una caja pegada a la pared junto a una foto vieja de una familia. Sentí mucha emoción al haber encontrado a una sociedad secreta, la intriga y la adrenalina recorrían mi cuerpo.

No había nadie más en el cuarto conmigo, estaba sola, así que me senté y tomé el libro verde de México que se encontraba en el sillón. Para mi sorpresa, no era un libro cualquiera, era un menú encubierto. Empecé a hojear y me topé con lo que yo creo con convicción son pistas para descubrir la identidad secreta de la sociedad... o tal vez solamente era el menú de las donas. Mis favoritas fueron: Witch Jones (un pay de plátano mejorado con Gloria de Linares sobre una dona), 37.401437 116.86773 (las coordenadas dónde puedes percibir desde el espacio la imagen de una dona, concretamente de crema de cacahuate y mermelada de fresa), Brower D. (aludiendo al hombre más gordo del mundo, que probablemente se hubiera comido toda la producción de esta dona de maple y tocino) y, para los amantes del chocolate, como John F. Kennedy, el asesinado presidente de EE.UU., estaba la 11/22/63 (fecha del magnicidio, probablemente porque después de esta dona de chocolate y Oreo's puedes morir en paz).

Mientras leía todos los nombres y sus explicaciones del porqué se llamaban así y qué ingredientes llevaban, casi me dieron ganas de perderme la oportunidad de saborearlas porque el calor me estaba matando.

Un grito salió desde el fondo de mi alma cuando la voz de un hombre relativamente joven interrumpió mi viaje de gordura divina, preguntando: "¿Cuál va a ser tu orden?". Yo no estaba entendiendo nada, pero ya estaba ahí y, después de ver tantas donas con sabores exóticos, mi respuesta fue automática. Pedí cuatro donas. Del lado de la fotografía salió un cajón y la voz me pidió que dejara mi celular y 150 pesos por mi orden. Sin pensarlo, obedecí a la voz y se abrió una puerta corrediza al costado. "Entra al secret room, toma tus donas y sal por la misma puerta", me instruyó la voz. Como si viviera en la época de la ley seca americana, sentía que estaba cometiendo un crimen.

En un impulso de valentía, entré por la puerta corrediza que se cerró después de que entrara. El cuarto estaba muy, muy oscuro, y mucho más frío que el lobby. Las luces eran moradas y sonaban unos sonidos extraños, no pude percibir si eran demonios susurrando o niños perdidos en un bosque. Sin ver por donde iba, caminé lo más derecho que pude y con los ojos entrecerrados debido a las tenieblas. Perdí el sentido del espacio, pero creo que no era un camino muy largo. Finalmente, encontré mis donas y al tomarlas ví la figura de un duendecillo blanco que me hizo salir corriendo de ahí. Pero la voz no me dejó escaparme tan rápido, muy amablemente me recordó que tomara mi celular y mi cambio. Al salir la voz recitó: "Those who dare to fail miserably can achieve great things". Lo googlée al instante y caí en la cuenta de que estaba citando al mismísimo JFK.

Confieso que al llegar al auto lo primero que hice fue abrir mi caja de donas y dejar caer unas cuantas gotas de saliva al ver la delicia que se encontraba ante mis ojos. Tenía una bomba calórica entre mis manos y, aunque el gordo que llevo dentro quería devorar sin compartir, no había manera de que me pudiera dar a la tarea sin ayuda. Compartí las donas con mi familia y mis amigos, después de platicarles la aventura por la que pasé hasta llegar a ellas. Ellos me comentaron que escucharon que antes las entregas eran en una casa, a través de un aire acondicionado. Probablemente sigan cambiando el método de entrega para mantener el juego vivo.

Yo ya soy parte de la Sociedad Secreta, y la sociedad somos todos, no sabes si la persona que está a tu lado también es parte de ellos. Así que la próxima vez que estés en una reunión social y alguien saque el tema pretendiendo que sabe quiénes están detrás, no te confíes. Tal vez son títeres masónicos que están entre tus conocidos... 

 

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