Por qué Jonás Cuarón es la nueva esperanza del cine mexicano

Su claridad, visión y ejecución ha sorprendido a figuras del séptimo arte
-
Cortesía  -  (Foto: Cortesía)

Comenzaré con una sentencia que terminará por ser ley algún día: Ser tío tiene ventajas que la paternidad desconoce. Toda proporción guardada (insisto, toda proporción guardada), un sobrino es como el perro del amigable vecino con el que compartes jardín: no tienes que cuidarlo, ni limpiar sus cacas, ni darle de comer, ni bañarlo; puedes ignorarlo o apapacharlo según convenga, puedes pedirlo prestado para ligar, y si se escapa nadie puede hacerte responsable. 

Esa es la suerte que me ha tocado compartir con mi sobrino Jonás. Esa es, en verdad, la gran suerte.

Varios momentos definen nuestra peculiar relación: por ejemplo, recuerdo emotivamente cuando le enseñé a acariciar a las plantas o cuando lo usé de portero (en realidad, de  tiro al blanco) pateando unos penaltis o cuando él me lanzó una cucharada de sopa y yo le sumergí la cara en el caldo, en una escena memorable. Y quedó marcada por siempre el momento en que, según él, le rompí el esternón jalándolo de los brazos: “mi esternoncito, mi esternoncito”.

Él se tiró al piso retorciéndose cual gusano americanista buscando el empate en el minuto 91 en un chantaje emocional que ha durado más de 20 años y que llega hasta el día de hoy.

Una buena tarde, de la nada, me enseñó una película con la que se había titulado en la universidad, la primerísima versión de Año Uña, y me pidió mi opinión para acabarla “profesionalmente”. El concepto, la historia y la forma me habían parecido tan originales que pensé que era yo el que necesitaba de sus consejos.  Y cuando terminó su versión “profesional” suspiré aliviado, entendiendo que por fin había alguien talentoso en la familia (y Alfonso seguramente concuerda, ya que lo nuestro es disciplina).

Años después, me volvió a agarrar en curva dándome a leer el guión de Desierto. Una vez más me impresionó la originalidad del concepto y su pertinencia social y temática. Pensé en su esternón, me dolió el mío, y acabé produciéndola con él, con Alfonso y con Alex García (algunos chantajes también son luminosos).  

Nunca esperé tanta claridad en su visión ni en su ejecución. ¿Quién le enseñó a este perro de vecino? Se siente como pez en el agua.  Logró una película de acción entretenidísima, que te mantiene al borde del asiento, que tiene conciencia social, que habla de un tema inmemorial, universal y doloroso, y que está muy bien actuada. Un peliculón.

Eso lo puedo decir yo sin que suene cursi o francamente nepotista porque no soy su padre. Otra de las ventajas de ser sólo un tío. 

 

Carlos Cuarón es tío de Jonas Cuarón. Es hermano de Alfonso Cuarón. Pero por encima de ello, es Carlos Cuarón: director de Rudo y Cursi y guionista de Y tu mamá también y Sólo con tu pareja. Ha demostrado ser un escritor que no se limita, ni siquiera para hablar del esternón y del talento de su sobrino. Ha participado en 8 películas: 2 como actor, 3 como director y 3 como guionista. Cuenta con um Oscar por haber ganado por su guión para la película Gravity.

Este texto pertenece a la edición impresa de abril de 2016 de Life and Style.

También podría interesarte

Ahora ve
Entrevista con Ruby Rose ( xXx: Reactivado, Orange Is The New Black)
No te pierdas
×