¿Por qué gustan los hombres fofisanos? (o gordibuenos)

Llega una nueva tendencia que promete combatir el amor por el six pack
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(Getty Images)  -  (Foto: (Getty Images))

De un mes para acá una nueva tendencia ha nacido para quedarse: es tiempo de fofisanos. El término, que hemos tomado del sitio español PlayGround, es una suerte de traducción de dad bod (cuerpo de padre), el origen de toda esta maravilla de defensa de los torsos blandos que lleva semanas causando revuelo en internet.

Al parecer, a las universitarias gringas les ha dado por reconocer que ahora lo que les atrae ya no es un cuerpo de gimnasio ejercitado, sino algo mucho más real: un cuerpo sano, pero ligeramente fofo. Un equilibrio preciso entre un cuerpo de naturaleza delgada, pero con gusto por el buen beber y comer, con sus consecuentes suaves curvas. 

Así que si eres de los que seguía preocupado por no acudir al gimnasio todos los días, no te preocupes, eso ya pasó de moda. Ahora lo que las jóvenes buscan son hombres que lo intentan, pero que no se persiguen. Hombres capaces de correr sin quedarse sin aliento, pero que con gusto se acaban un six pack de cervezas el viernes por la noche y comen pizza sin temor (y no hablamos de pizza vegetariana).

Para que todos entendamos un poco más esta nueva corriente estética, aquí una sencilla lista de razones por las cuales el cuerpo fofisano es el más deseado: 

1. Natural es sinónimo de atractivo

Y si no que se lo digan a Mac DeMarco, capaz de levantar pasiones guitarra en mano y panza al aire en sus conciertos. La seguridad viene acompañada en muchos casos de una naturalidad y despreocupación que resultan claves para ligar. Un fofisano es alguien que no está obsesionado por su físico porque sabe que no lo necesita, y eso a ellas les asegura que ese hombre tiene más que ofrecer que mero músculo sin discurso. Además, todos sabemos por Freud que su modelo de hombre son padres y maestros, y éstos no suelen ser ratas de gimnasio.  

2. ¿Obsesivos? No, gracias

Saber vivir es algo que ellas valoran más de lo que creemos. Como sabemos, y aunque lo nieguen, una parte de su inconsciente siempre piensa en el futuro cuando se trata de flirtear con hombres. Y un obsesivo compulsivo, aunque su obsesión sea el deporte y el culto al cuerpo, nunca es buen partido. La vida es muy larga y hay que saber disfrutarla. Alguien que sabe valorar el placer es alguien que te lo hará más fácil, y esto funciona en ambos sentidos señores.

3. No intimidan

Ahí donde las ven, las muejeres, al igual que nosotros, aparte de babear también se intimidan ante cuerpos helénicos. Y más importante aún, ellas siempre están inseguras de su cuerpo, aunque sean la encarnación mexicana de Emily Ratajkowski. No necesitan que su amante les haga sentir todavía más inseguras.

4. No eclipsan

El centro de toda pareja es la mujer, y así desean que siga siendo. Ellas no quieren que quién reciba todos los piropos sea el hombre, quieren seguir siendo el objeto de las miradas. Porque una cosa es que seas interesante y guapo. La otra, la estrella del show. 

5. Si lo normal es el six pack, ahora queremos lo contrario

Es ley de vida, toda tendencia está destinada a morir asesinada por su antítesis. Por ello cuando lo que antes era normal empieza a ser desplazado por una nueva normalidad (en este caso, el six pack y el cuerpo de runner), los referentes más medianos empiezan a convertirse en objeto de deseo y meta aspiracional. 

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