¿Por qué era mejor ligar en los 90?

Estas son las cosas que ya nunca te van a pasar por culpa de la era digital
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Say Anything... (1989)  -  (Foto: Say Anything... (1989))

Hace más de 20 años, en los ahora gloriosos noventa, el acercamiento al ligue era muy diferente al de hoy: podías esperar días para hablar con la mujer en cuestión ya que ella no estaba esperando a que le respondieras cada 5 segundos. Las cosas definitivamente han cambiado y es hora de ponernos nostálgicos y reírnos de lo diferente qué era antes el arte del cortejo.

1. Tenías que tener una verdadera conversación con la mujer para lograr saber algo sobre ella. Eso, o contratar un investigador privado. ¿La razón? Que no había ni Google, ni Facebook, ni Twitter, ni Instagram que te permitiera obtener un perfil completo de ella, su apariencia en diferentes contextos, gustos, obsesiones fotográficas y círculo social. Así que uno tenía que preguntar con educación para no parecer lo que somos ahora: stalkers todos.

There's Something About Mary (1998)

2. Para conectarte, checar tu correo electrónico y ver si ya te había respondido tenías que estar en tu casa y esperar como mínimo 15 minutos, en lo que se prendía la computadora, abrías el servidor y éste llamaba como un teléfono para encontrar conexión. Ahorita puedes estar chateando con la misma persona en cualquier lugar en más de tres plataformas diferentes al mismo tiempo: WhatsApp, Facebook Chat, Snapchat... Lo cual aumenta exponencialmente la exigencia de respuesta.

You've Got Mail (1998)

3. Si querías quedar bien con ella le regalabas un CD quemado de canciones bajadas de Napster o Ares; si eras más purista y hábil, le regalabas un mixtape con tus canciones favoritas. Hoy en día es un poco difícil regalar un Ipod con tus playlists predilectas. Lo más cercano a aquel acto de amor que nos queda es crear una playlist en Spotify con su nombre o algun título con el que ella se identifique. 

High Fidelity (2000)

4. Los celos se limitaban a que te quedaras viendo a una mujer en la calle, o a que le prestaras más atención a otra mujer en una fiesta, cosa casi razonable. En cambio, los celos innecesarios son lo de hoy: ¿Por qué le diste like a su foto? ¿Por qué sigues a tantas mujeres en Instagram? ¿Quién es esa que te comenta todo? ¿Estás hablando por WhatsApp con la de la oficina? ¿Por qué no me dejas ver tu celular, acaso me escondes algo? Por suerte, muchas mujeres entienden la palabra privacidad. 

A Night At The Roxbury (1998)

5. Si querías una noche de película para allanar el camino, tenías que planearlo con tiempo para ir a Blockbuster a rentar una película, o reservar con tiempo lugar en los rincones más ocultos de la sala de cine. Ahora, con tener acceso a Internet y Netflix, AppleTv o cualquier plataforma de streaming en línea estás listo al instante. Aunque eso abre la puerta a una discusión sobre qué ver mucho más amplia que las de antes que puede complicar la velada.

This Means War (2012)

6. Cuando todavía se vivía en casa hasta el matrimonio era casi imposible tener una conversación privada con tu gordita, o cualquier nombre cursi que usaras (y sabemos que lo hacías). No había forma de desplazarte con el teléfono fijo ni de evitar que algún hermano gracioso descolgara el otro teléfono para luego dejarte en ridículo. Hoy, además de que vives solo desde que te graduaste, tomas la llamada en el celular y puedes salir a pasear a tu perro para que nadie oiga lo ridículo que te pones con ella.

Sleepless In Seattle (1993)

7. Antes, si te enamorabas de una mujer tenías que planear muy bien cómo se la "ibas a cantar" (término noventero para pedirle ser su novio), por eso llegaste cantando Estar colado por ti de Mercurio y ella no tuvo otra opción que decirte que si. Y si hablamos de matrimonio, el plan tenía que incluir grandes trazos con velas que viera desde su ventana y mariachis. En el presente, probablemente tu novia ni sabe que es tu novia, ya que no es necesario ningún ritual y pueden ser felices por años antes de que la palabra anillo se cuele en cada una de sus frases y entiendas que tienes que seguir avanzando, o huir.

Say Anything... (1989)

8. Si una mujer te interesaba tenías que desarrollar todo un plan de conquista, el cual incluía acercarte a ella y pedirle su teléfono (la servilleta más preciada de tu vida), para después llamarla hasta que atendiera en su casa, porque no era común eso del celular. Ahora una solicitud de amistad en Facebook facilita el proceso, además de que ya no está tan mal visto que sea ella la que mueva la primera ficha. El juego es más parejo y hay formas más sutiles de establecer contacto vía redes.

A Night At The Roxbury (1998)

9. Los detalles siempre han sido importantes en el arte de la seducción: las flores, los chocolates, dejar recados en su escritorio y esas cosas cursis que sólo hace uno cuando esta muy, pero que muy enamorado. Los actos de este tipo antes eran imprescindibles. Las mujeres de hoy también quieren flores, pero ahora hay otros medios para demostrar afecto, tal vez un emoji con ojos de corazón vía WhatsApp o postear algo ingenioso en su muro. Pasamos demasiado tiempo conectados para ir a la florería... ¿Habrá alguna app para mandar flores o chocolates?

Pretty Woman (1990)

10. La diferencia más marcada entre los 90 y hoy es la precisa organización previa a una cita. Ejemplo: llamarla desde el lunes para quedar de verse el sábado por la noche (y ni una palabra intercambiada en medio), con la obligación incuestionable de pasar por ella en un gran auto que no siempre era el propio. Y ni pensar en cambiar de planes, reserva hecha, horarios ajustados. Ahora hablas con ella todos los días a todas horas y cuando quieres verla le mandas en la mañana un mensaje para quedar en la noche, con opción de ajustar el lugar y la hora exacta conforme se acerca. Nada planeado, porque todo es alterable sin problema en la era de la inmediatez. Incluso puedes escribirle en plena noche, aunque sepas que nada bueno pasa después de las 2 am.

10 Things I Hate About You (1999)

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