Guía de visores de realidad virtual

Te contamos cuáles son los modelos disponibles y por qué vale la pena hacerse con uno
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Foto de Aydee Cuevas  -  (Foto: Foto de Aydee Cuevas)

Crecer en los 90 implicó siempre una promesa: el videojuego del futuro ya no se jugaría en tu televisión, sino con un sistema inmersivo que te introduciría en otro mundo. Como si se tratara de una puerta a una realidad de posibilidades infinitas, sumergirse en lo virtual era el siguiente paso lógico del entretenimiento y algo que todos ansiaban tener en sus casas conforme llegara el nuevo milenio y sus promesas.

De hecho, hasta existió toda una corriente de películas como Strange Days (Kathryn Bigelow, 1995), ExistenZ (David Cronenberg, 1999) o la mismísima Matrix (Lilly y Lana Wachowski, 1999) que tenían como núcleo central de su trama los conflictos en mundos virtuales, sólo accesibles a través de un gadget, en la mayoría de los casos, unos lentes.

Lo cierto es que hubo tímidos intentos de materializar este sueño como el Virtual Boy, de Nintendo, en 1995, o la empresa de máquinas de arcade Virtuality Group, que trataron de llevar el producto al público en general. Sin embargo, en el caso del último, su pionero visor salió a la venta en 1998 con el apoyo de Phillips Electronics a un precio de 299 dólares y jamás logró vender más de 55,000 unidades.

Tratándose de un aparente fracaso, la industria acabó archivando esa tecnología como algo no viable y siguió concentrada en sus pantallas. Así, los lentes de realidad virtual pasarían a habitar aquel limbo de invenciones fantasiosas, como el jetpack, el recientemente recuperado hoverboard o los autos voladores. Tuvieron que pasar 12 años desde el inicio de aquellos tan esperados años 2000 para que un grupo de desarrolladores independientes comenzara a trabajar en un prototipo que volvería a poner la realidad virtual en el mapa como algo posible y muy cercano para todo el público.

El nombre de la empresa era Oculus y su campaña de Kickstarter para construir su Rift demostró ser todo un ejemplo de éxito. En apenas unos meses alcanzaron los 2,5 billones de dólares para desarrollarlo y su empresa acabaría siendo comprada por Facebook en 2014.

A partir de Oculus, otras marcas comenzaron a trabajar en sus propios dispositivos, devolviéndole a dicha ciencia la credibilidad que parecía haber perdido. De esta forma, actualmente es posible encontrar un amplio espectro de opciones con distintas gamas para todo tipo de usuarios y que se extienden desde visores baratos a verdaderas joyas tecnológicas dignas de aquellas películas que tantas veces vimos.

Así, encontramos el Google Cardboard, fabricado con cartón, o toda una clasificación de modelos de precio asequible que utilizan la pantalla de tu smartphone como base. Ejemplos de lo último son el francés Homido, el Zeiss VR One, el LG 360 VR o el popular Samsung Gear VR. No obstante, la punta de lanza del VR está representada por los dos recientes –salieron a la venta hace menos de un mes– visores de Oculus Rift y HTC Vive. Ambos requieren una computadora o consola para demostrar su capacidad máxima y prometen la mejor calidad de este nuevo sector. Además, si le sumamos accesorios, como guantes o plataformas, la experiencia parece carecer de límites posibles y tener muchas oportunidades.

Ahora, lo único que queda es entrar en este nuevo mundo para explorar todas y cada una de sus posibilidades. A pesar de todo, se trata de algo prometido desde hace tiempo y que, finalmente, está a nuestro alcance.

Leer: Aduéñate de los aires con la Flyboard Air 

Homido 1,344 pesos

 

Samsung Gear VR 1,775 pesos 

 

Zeiss VR One 2,150 pesos

 

LG 360 VR Sin especificar

 

Playstation VR 7,150 pesos

 

Oculus Rift 10,732 pesos

 

HTC Vive 14,315 pesos

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