25 cosas que odiamos de la Navidad

Hay gente a la que no le gustan las fiestas de la felicidad y no pasa nada
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Bad Santa (Terry Zwigoff, 2003)  -  (Foto: Bad Santa (Terry Zwigoff, 2003))

AVISO: Esta es una nota humorística, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. O no.

No a todo el mundo le gusta la Navidad. De hecho, a todo el mundo no tiene por qué gustarle la Navidad y eso está bien. Es más, si a ti no te gusta la Navidad deberías poder decirlo orgullosamente. No temas en exclamar que preferirías pasar tus vacaciones en un lugar exótico y lejano para no tener que soportar tediosos compromisos familiares. Sorber de un cóctel tropical en una playa y alegrarte de estar lejos de luces, compras y consumismo y no sentirte carcomido por la culpabilidad.

Para algunos es una festividad que les encanta celebrar con toda la alegría del mundo, pero deben comprender a aquellos que son como el Grinch y aborrecen el derroche de felicidad falsa. En honor a este segundo grupo, hoy nos hemos propuesto enumerar 25 puntos que hacen que estas fiestas sean un tormento digno del quinto círculo del infierno dantesco para algunos.

1. Cada año el show comienza más temprano. Habrá un punto en que las decoraciones se puedan poner en verano.

2. Aquel vecino capaz de quemarte las retinas con la iluminación de su casa. Lo único que nos consuela es la cara que pondrá cuando le llegue la factura de la luz.

3. La nieve falsa que utilizan los centros comerciales y algunas casas. Desde aquí pedimos que lo asuman, que en México no nieva. A no ser que ocurra lo mismo que en El día después de mañana (Roland Emmerich, 2004), sólo así tendrán TODA esa nieve que ansían.

4. El complicado proceso que implica envolver regalos. Es mejor dejar eso a los ingenieros profesionales de los malls.

5. Familiares borrachos en la cena de Nochebuena. Patetismo, afirmaciones estúpidas, enojos y reconciliaciones ebrias.

6. O peor aún, tener que aguantar a la familia de tu pareja. Tu suegra -o suegro- no te dejará de odiar, ni de recordar sutilmente que no eres lo suficiente bueno para su hijo/a durante toda la cena.

7. Aquellos calendarios de adviento que te administran un chocolate por día como si fueran cupones de racionamiento durante una guerra. 

8. Ese subgénero odioso que son las repetitivas canciones de navidad que suenan en todas partes. Un claro ejemplo es el instinto de destruir todo que te posee tras escuchar la tan irritante Last Christmas I Gave You My Heart por millonésima vez. 

9. La gente que se disfraza de Santa Claus. Inquietan demasiado.

10. Cualquier familiar que trata de aprovecharse de ti con la fórmula "Pero es Navidad...". 

11. Estar socialmente obligado a ser feliz y sonreír.

12. Ver como los presentadores de noticias mienten dando noticias falsas sobre Santa Claus sin pestañear. Es algo que nos preocupa porque si lo hacen entonces, lo pueden hacer cada día.

 

Leer: 20 cosas que odiamos de las parejas

13. Los niños de otros que gritan, piden cosas, corren por los centros comerciales y, en general, son felices acerca de este Matrix a gran escala. Dan ganas de abrirles los ojos diciéndoles la verdad...

14. Los niños malcriados y desagradecidos que no están contentos con su regalo.

15. Los niños que cantan villancicos. Por no hablar de la gente adulta que lo hace...

16. Los niños en general.

17. Tener que comprarle regalos a gente que te cae mal como si fuera algo obligatorio.

18. La gente que tararea villancicos. Efectivamente, tararearlos es peor porque implica contagiar el cortex cerebral de todos nosotros con el virus de esa melodía.

19. Poner las luces –después de desenredarlas repetidas veces– en el árbol y que un foco no funcione.

20. Todas las películas y especiales navideños, excepto El Regalo Prometido Gremlins.

21. Acabar las comidas familiares sintiendo que el pavo va a salir como un Alien de tu panza.

22. Centros comerciales llenos de zombies como en una película de George A. Romero buscando rebajas, haciendo impracticable el tránsito por estos lugares y una verdadera tortura comprar cualquier cosa.

23. La suciedad que generan los árboles reales.

24. Lo falsos que parecen los árboles de plástico. Por no hablar de lo horribles que son los de color blanco.

25. La pérdida del verdadero significado de la Navidad para volverse una máquina capitalista neoliberal. ¿Sabías que Jesús nació este día? ¿Sabías que Jesús era pobre y nació en un establo? Pues eso...

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