Megan Fox: "Soy una persona sexualmente muy segura"

Te presentamos el lado de la actriz que probablemente no conocías.
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Getty Images  -

El regreso de la hermosa Megan a la pantalla grande se le debe al director Michael Bay, el mismo que la convirtió en una estrella en las dos primeras películas de la saga Transformers y que la corriera del set de filmación de la tercera, como consecuencia de la, por entonces, pésima relación entre ambos. 


Ahora parecería que Bay y Fox han decidido dar vuelta a la página y olvidar el pasado, algo que la chica nacida en 1986 en Tennesse siempre está dispuesta a hacer. Como ella misma ha señalado, en sus tiempos escolares recibía el maltrato de sus compañeros y el desprecio de los varones. "Nunca fui la guapa con la que los chicos querían salir - explico en 2011-. Llevaba aparatos en la boca y me teñía el pelo de naranja. Era muy solitaria."

La dulce venganza se la tomó a sus 23 años, cuando en Diabólica tentación contaminó la mente de sus fanáticos gracias a un auténtico catálogo visual de fantasías eróticas. En esa película, su aparente inocencia adolescente se combina con un instinto demoniaco que la impulsaba a aniquilar a jóvenes estudiantes... tal y como la discriminada Megan hubiera querido hacer en su momento con sus intolerantes ex compañeros de escuela. 

Tras  Diabólica tentación, su inocultable sensualidad la llevó a padecer odiosas comparaciones con la no menos guapa Angelina Jolie y amenazaba con convertirla en una todopoderosa comehombres. Desde entonces, el espectador de sus películas no sabe qué admirar primero: ¿su cintura, sus ojos o sus tatuajes? ¿Su sonrisa? ¿O sus larguísimas piernas? Ella, consciente de su poder, ha dicho que su belleza sólo es parte de su imagen. "No estoy dispuesta a revelar mi verdadero yo -dijo, en ocasión del estreno de esa película-. Estoy escondida detrás de toda esta locura. Nadie puede encontrarme".

Fue justamente ese tipo de declaraciones las que la hicieron sonar todas las alarmas. Megan Fox, la incomparable bomba sexy juvenil, ¡era una reina de la timidez!

Jamás se rebeló ante la lógica hipersexualista de Hollywood ("somos una mercancía y no hay mejor forma de vender un producto que a través del sexo."), pero, al mismo tiempo, se permitía ser lo suficientemente sincera como para dejar entrever que su personalidad prefiere la reserva a los grandes reflectores, y que su manera de ser no empieza ni termina en las ideas prohibidas que despierta su mirada. Para dejar claro quién es realmente, primero se afirmó como bisexual ("a los 18 años, cuando me dejó mi primer novio, me enamoré de una stripper rusa llamada Nikita"); luego, criticó a la industria ("me enferma que Disney tome a chicas como Miley Cyrus y les enseñe a cantar y a bailar, pero no las deje ser ellas mismas"), y para terminar, desafió al público ("las chicas tienden a pensar que yo soy algo parecido a una prostituta, pero la verdad es que llevo una relación de muchos años siendo fiel").

Definitivamente, Megan no es sólo una cara bonita. Pero entonces, ¿quién y cómo es?

Los fanáticos con alma de detective quizás encuentren alguna respuesta en sus espeluznantes tatuajes. En la parte izquierda de su cintura, uno recuerda: "There once was a little girl who never knew love until a boy broke her heart"; y en el omóplato derecho, otro dice "we will all laugh at gilded butterflies", frase de un diálogo de Rey Lear, de William Shakespeare.

Entre la desazón de un amor frustrado y el destino trágico de un personaje solitario están los sueños de la fascinante mujer que ahora juega con tortugas. Como si no le alcanzara con hacernos soñar con ella, y con el reto imposible de descubrirla detrás de su inagotable belleza. 


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