¿Cómo llevar un reloj?

Primera parte de nuestro análisis sobre todas las posibilidades para lucir nuestro juguete favorito
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Mad Men (2007-2015)  -  (Foto: Mad Men (2007-2015))

Parece muy simple responder a esta pregunta, pero hay ciertas consideraciones que hay que observar al llevar un reloj en la muñeca. Especialmente si tenemos cierto aprecio por estas pequeñas maravillas mecánicas, en otros tiempos indispensables y que ahora son toda una declaración de estilo.

Mayormente, cómo portar un reloj es cuestión de preferencias personal. Sin embargo, hay detalles interesantes y recomendaciones generales que vale la pena conocer. 

¿Mano derecha o mano izquierda? 

El reloj de pulso fue inventado por Patek Philippe en 1868 y era una pieza para dama. El primer reloj de pulso exitoso fue el creado por Louis Cartier en 1904 para el pionero brasileño de la aviación Alberto Santos Dumont; este reloj fue bautizado como Santos y permanece como colección en la gama de la firma Cartier.

Lo lógico era usar la mano dominante para ajustar y darle cuerda al reloj (la cuerda automática aún estaba por inventarse). Como la gran mayoría de las personas son diestras, era normal usar esa mano para darle cuerda al reloj de pulso.

Con el advenimiento del reloj automático ya no era necesario darle cuerda, pero la convención de llevar la corona a la derecha permaneció en el mundo relojero hasta nuestros días. Salvo algunas excepciones, particularmente en relojes de buceo.

Llevar el reloj en la mano derecha no presenta mayor problema actualmente, salvo que hay que retirarlo para ajustar la hora. Para las personas zurdas resulta más confortable de esta forma al ser su mano derecha la no-dominante.

Al llevar relojes muy grandes, la mano derecha puede resultar más confortable si se usa muy hacia abajo. De ese modo la corona no se encaja en la mano, ni causa incomodidad.

Sólo hay que tener en cuenta que llevar el reloj en la mano dominante puede causarle mas daños al mismo, en forma de rayones y golpes.

¿Por arriba o por abajo?

Ya no es muy frecuente llevar el reloj por debajo de la muñeca. Lo cual es muy sensato, ya que de ese modo es imposible mantener el reloj impecable porque en esa posición recibe toda clase de golpes contra la mesa o el escritorio al hacer los movimientos normales (si eres uno de esos jefes iracundos que dan manotazos en la mesa, pues con más razón).

Además, niega por completo la posibilidad de lucir nuestra hermosa pieza de relojería ante el mundo. Conclusión, hay que llevarlo por arriba, a menos de que disfrutes maltratando gratuitamente una hermosa máquina.

Leer: Un reloj para cada edad

¿Demasiado grande o pequeño?

La tendencia hacia los relojes de tamaño extragrande (mayores a 44 mm) ya está pasando, pero en algunos casos es parte del estilo de la marca o del reloj que se prefiera. Por lo general, los relojes deportivos tienden a ser más grandes.

Para que no se vea como que portamos un reloj de cocina en la muñeca, hay que procurar que las asas para la correa no excedan el ancho de la muñeca. Hay que conocer nuestros límites, de modo que el reloj se vea bien y sea cómodo de usar.

Por otro lado, si tenemos muñecas como las de Arnold Schwarzenegger, un reloj de 40 mm o menos de diámetro se verá como si fuera el de la señora de la casa. Proporción es el nombre del juego.

¿Correa o brazalete? 

Esta es mayormente una cuestión de estilo o preferencia personal; pero por otro lado, hay relojes que lucen mejor con brazalete metálico (una buena parte de los de corte deportivo) y otros pensados para llevar correa de piel o de caucho.

En caso de que el reloj en cuestión luzca bien de ambas formas, vale la pena pensar en la estación del año y el clima. Cuando hace frío, la correa de piel o caucho es mas confortable y suave, mientras el brazalete metálico tiende a enfriarse con el viento y eso lo hace un poco más incómodo de llevar. Pero cuando hace calor o mucha humedad, el brazalete de metal respira mejor y evapora la humedad; la correa de piel se humedece demasiado y puede llegar a dañar el material y a producir olores desagradables. En el caso del caucho, este es muy resistente pero puede ocasionar demasiada transpiración.

Aunque se lleve un buen brazalete metálico, vale la pena lavarlo de vez en cuando en el chorro de la llave con un poco de jabón neutro y un cepillo de dientes viejo para eliminar la suciedad que se acumula.

 

Sigue leyendo en ¿Cómo llevar un reloj? (Parte II) 

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