Mezcal Quiéreme Mucho: artesanía liquida

Este aguardiente oaxaqueño cuenta con arte dentro y fuera de la botella
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Cortesía de Quiéreme Mucho  -  (Foto: Cortesía de Quiéreme Mucho)

Con el boom del mezcal que se está viviendo, se corre el riesgo de que algunas marcas (como sucedió en el caso del tequila) empiecen a apostar más por la botella, la mercadotecnia o las etiquetas que por el producto mismo.

Sin embargo, hay iniciativas que están cuidando todos esos detalles e incluso, llevándolos más allá, crean productos basados en el comercio justo que toman conciencia en la cadena de valor del mezcal y generan proyectos sustentables a través de él.

Tal es el caso del mezcal Quiéreme mucho, que no sólo es un producto de lujo en sí mismo, sino que además todas sus botellas son distintas entre sí. Al fin y al cabo, se trata de piezas artesanales pintadas como si fueran alebrijes sobre vidrio.

Esto no sólo se ha pensado como una plusvalía del producto, sino como todo un ejemplo de sustentabilidad. El motivo principal es que la gran popularidad de los alebrijes ha tenido como consecuencia la tala excesiva del copal, árbol del que están hechos. Esto implica la destrucción del hogar del murciélago de la zona que se encarga de polinizar la semilla del agave, materia prima del mezcal.

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Así, el propietario y director del proyecto, Eduardo Muñoz-Cano, ha creado un producto que es artesanía por dentro y por fuera, hecho prácticamente a mano, de diferentes agaves silvestres como cuishe, tobasiche, tobalá, tepextate o ensambles tan interesantes como el de cuishe-tobalá o espadín silvestre con tepextate.

Quiéreme mucho es 100 % orgánico, producido de forma artesanal y manteniendo los procesos acorde a ello, con un excepcional machacado a mano con mazo sobre cuenco de madera (lo que lo dota de un sabor muy peculiar), en horno cónico de piedra y doble destilación en cobre. No sólo eso, todo se hace en la Hacienda Guegorene (que significa "tierra de sangre") de San Pedro Tabiche, comunidad situada en los Valles Centrales de Oaxaca.

Parte de las ganancias obtenidas son destinadas a la reforestación del árbol del copal, al tiempo que se invita a más de 40 artesanas para que den vida a estas fabulosas creaciones sobre vidrio.

Una verdadera obra de artesanía líquida pensada para obtener lo mejor de los agaves y dotar al mezcal de carácter y variedad, creando un producto de lujo inigualable.

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