Tragos de autor: el Porto Flip de Fernando Pessoa

Este escritor portugués era un gran aficionado del alcohol
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Ilustración Eduardo Ramón  -  (Foto: Ilustración Eduardo Ramón)

Una tarde, el escritor José Regio estaba esperando al poeta luso Fernando Pessoa en un bar. Pasaron unas horas antes de que este último apareciera por la puerta, tarde, como de costumbre, ataviado con un peculiar sombrero y sus minúsculas gafas redondas asegurando ser un tal Álvaro de Campos y disculpando a Pessoa por no haber podido acudir a su cita. 

La verdad histórica: jamás hubo un solo Fernando Pessoa. Donde la gente veía una persona, una cabeza, un cerebro, habitaban varios escritores y varias ideas contrarias. Enigmático como pocos, el portugués dedicó toda su vida a conformar su obra maestra: su propia carrera literaria llena de varias voces. No obstante, éstas no eran de las que ocultan al propio autor a modo de seudónimos. Eran toda una reflexión sobre la existencia y la identidad al ser personalidades completas, ya que cada una contaba con su propio estilo, inquietudes y visión del mundo con el prisma de la poesía. Setenta y dos nombres o heterónimos conformaban casi su propio círculo literario de visiones contradictorias entre sus alteregos latinistas, futuristas, simbolistas y nihilistas. Pero entre estos compañeros de vida se encontraba uno que podía llegar a resultarle peligroso: el alcohol.  

Acompañándolo a su lecho de muerte por cirrosis, el poeta bebía de forma autodestructiva hasta la completa ebriedad, trago tras trago, el aguardiente de marca Águila Real y una mezcla, ampliamente consumida en todas sus variedades en las tabernas estadounidenses de principios del siglo XIX, denominada flip, elaborada con vino de Oporto como ingrediente principal del trago de un anónimo que escribió febrilmente mientras bebía para poder escribir.

Ingredientes

1⁄4 oz. de brandy
11⁄2 oz. de oporto
3⁄4 oz. de crema
1⁄2 cucharada de té de azúcar
1 yema de huevo
1 pizca de nuez moscada

Modo de preparación

Mezclar el brandy, el oporto, la crema, el azúcar y el huevo en una coctelera rellena de hielos hasta que esté bien espumoso. Filtrar el resultado para evitar residuos de huevo y servirlo en una copa de coctel. Decorar con la nuez moscada.

 

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