Conoce la historia que hay detrás del éxito del whisky japonés

Una destilaría de whisky japonés fue premiada por la Whisky Magazine como la mejor destilería del mundo del 2010 al 2014.
Yamazaki
Whisky Japonés  Yamazaki

El poder de la popculture es tan fuerte que tal vez hasta antes de la comedia romántica de 2003 de Sofía Coppola, Lost in traslation, (Perdidos en Tokio) no sabías que el whisky japonés existía.

En esa película un apuesto pero afligido Bill Murray, viaja a Tokio a filmar un comercial del whisky estrella de Suntory: Yamazaki. Ahí conocerá a la siempre atractiva Scarlett Johansson y la historia se irá por otro lado que ahora mismo no nos interesa, pero los personajes no desaprovecharán la oportunidad de hablar de las virtudes y también de las “áreas de oportunidad” de los whiskys japoneses.

No fue casual que Lost in Traslation coincidiera con el lanzamiento mundial de las dos destilerías de malta de Suntory: Yamazaki y Hakushu. Hoy en día Suntory es una de las mayores compañías de bebidas del mundo.

Pero la historia de los whiskys japoneses, que hoy en día no paran de acumular premios a nivel mundial, superando muchos años incluso, a los escoceses, irlandeses o gringos, tiene mucho tiempo más que esta película y abarca una historia de más de 100 años.

El primer acercamiento


En la espléndida barra de mármol del Fifty Mills de la Ciudad de México, Life and Style se sentó a platicar (whisky en mano) con Oscar Ardid, whisky specialist de William Grant & Sons, para conocer un poco más de la historia de los esplendido single malts japoneses.

“Todo empezó en 1853, con la visita de la armada estadounidense a costas japonesas. El comodoro Mattew Perry obsequió al nuevo emperador nipón: libros, revólveres, telescopios, cerveza y una barrica de su mejor bourbon. El enamoramiento por todos estos productos fue inmediato; al grado que se originó un tratado comercial entre las dos naciones”

Esta época coincide con la llamada “Restauración Meiji” (1868-1912) donde Japón comienza a abrir sus fronteras, comenzar mayores intercambios comerciales e incrementar su admiración por occidente: de Estados Unidos admiraban su modernidad y de Europa su cultura e historia.

Desde ese 1853, los japoneses intentaron destilar y hacer whisky: fermentaban arroz como hacían su sake y otros granos como maíz, cebada o trigo y no lograban igualar los sabores y aromas de los whiskys escoceses o estadounidenses que comenzaron a llegar. Sus intentos fueron fallidos y frustrantes.

Nikka
 Nikka


El iniciador de todo


No fue hasta 1923 que se funda la primera destilería en Japón, de la mano de Shinjiro Torii, fundador de Suntory y Masataka Taketsuru, considerado el padre del whisky japonés, quien descubrió el secreto para hacer el autentico whisky. Hijo de una familia productora de Sake, estudió en la Universidad de Glasgow y trabajo en las hoy desaparecidas destilerías de Hazelburn y Longmore de Speyside, Escocia. Regresó a Japón y comenzó su labor para fundar la que sería la primera destilería de Suntory: Yamazaky en ese 1923.

De hecho, cuenta la leyenda, nos dice Oscar Ardid, que desde 6 años antes, Suntory comenzó a comprar a los productores sus granos y cebadas: se veían las filas de productores entrar, dejar sus productos y salir; pero nunca se veía el producto final. Nunca se veía que el whisky se estuviera produciendo. La leyenda contaba que en esa destilería vivía un dragón que consumía todo lo que ahí entraba.

Fue hasta 6 años después, en 1929, que salieron a la venta las primeras botellas de destilado que por fin lograron obtener los ahumados, sabores especiados y aromas complejos de los destilados escoceses y tener un producto de alta calidad. “Más que el dragón, esto es una gran metáfora de lo bien hecho de los procesos de los japoneses: tienen la paciencia y la pertinencia de no defraudar el honor de sus productos hasta que estén perfectamente listos”.

Se había fundado la primera destilería de whisky japonés, que hoy acumula y acumula premios. Por ejemplo del 2010 al 2014 fue premiada por la Whisky Magazine como la mejor destilería del mundo.

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La segunda destilería


Aunque Masataka Taketsuru, había colaborado en la fundación de esta primera destilería, no pararía hasta cumplir su sueño de fundar la suya, y en 1937 lo logra y funda Nikka en la isla septentrional de Hokkaido, en la provincia de Yoichi. De hecho, hoy se dice que esta destilería es la que cuenta con la mejor agua del mundo para hacer whisky por su pureza y ausencia de hierro.

El Boom


A partir de ahí la explosión de destilerías y productos de alta calidad comenzaría. Coincide además que de 1939 a 1945, con la Segunda Guerra Mundial y la ocupación norteamericana en Japón, como era de esperarse, (benditos soldados y bares para olvidar los horrores de la guerra) se dispara el consumo de cerveza y de whisky en Japón.

Después del 63 al 72, por la post guerra los impuestos al whisky descienden los precios de destilado japonés también, haciendo que el consumo aumente también a nivel mundial y se empiece a escuchar a hablar más de ellos en los concursos internacionales.

Fue en este periodo también donde Suntory y Nikka comienzan a mejorar, aún más, sus procesos y su búsqueda de un sabor auténtico, comenzando a usar roble japonés para sus barricas y se instalaron en lugares con condiciones similares a las escocesas, rodeados de bosques y montañas.

Actualmente en Japón existen 11 destilerías, todavía distan mucho de las 109 existentes en Escocia. Sin embargo le han apostado a la calidad y a los procesos para competir contra estos.

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