Los autos más complejos creados jamás

La sencillez nunca fue la característica principal de estos autos tecnológicamente pioneros
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Bugatti Veyron EB 16.4 (NetCarShow)  -  (Foto: Bugatti Veyron EB 16.4 (NetCarShow))

No siempre lo simple resulta ser lo mejor cuando hablamos de automóviles. Si bien una de las obras maestras de la historia automotriz es el etéreo Lotus Seven, frecuentemente alabado por su enfoque minimalista; en esencia, este auto tiene pocos componentes que no sirvan para hacerlo andar más rápido. Algo similar sucede con su descendiente espiritual, el Lotus Elise, y la cantidad de automóviles inspirados para rodar en pista pero con concesiones para que puedan ser usados en la calle. 

Pero no. Los autos que listamos aquí se regodean en su complejidad, ingrediente básico de su grandeza. El gran desempeño que ofrecían y lo avanzado que eran en su momento requerían estirar la tecnología existente hasta los límites de lo posible. Este hecho los convertía a veces en fabulosas pesadillas para técnicos y restauradores y prácticamente ninguno de ellos fue un gran negocio para su fabricante. No obstante, sin ellos, muchos de los avances actuales no existirían. 

Aquí presentamos cinco de estas increíbles máquinas que hacían más... básicamente con más.

Mercedes-Benz 600

Producida entre 1963 y 1981, esta extravagante limousine era el vehículo preferido de estrellas como John Lennon, Elvis Presley y Hugh Hefner, así como de líderes de estado y dictadores como Nicolae Ceauşescu, Idi Amin o Mao Tse-Tung. Por lo tanto, era muy probable que si alguien tenía un 600 a su nombre, también tuviera acceso a una fuerza aérea y a incontables mujeres.

Esencialmente todo en el Mercedes 600 era operado en forma motriz, pero con una importante diferencia. En vez de ser eléctrico, como es común ahora, el funcionamiento de elevadores de cristales, cierre central, suspensión (amortiguación y soporte), apertura y cierre de cajuela, ajuste de asientos, era hidráulico por su funcionamiento ultra silencioso y potente.

Todo partía de un sistema de bombas que generaban una enorme presión a través de una compleja red de tuberías hidráulicas que llegaban a todos los puntos del auto. Cabe mencionar que una reparación de este sistema hidráulico cuesta más o menos lo mismo que un automóvil compacto bien equipado y... nuevo.

 

Aston Martin Lagonda

Inglaterra a mediados de los años setenta no sería la primera opción de nadie para producir un sedán extremadamente lujoso operado por un complejísimo sistema eléctrico y módulos electrónicos incipientes pero muy ambiciosos.

De algún modo, en Aston Martin decidieron crear esta obra maestra de vanguardia con un tablero completamente digital e interruptores sensibles al toque. El lujoso y potente Lagonda era indudablemente el sedán más costoso de su época y de los años que vinieron después. Además, constituía una pesadilla no sólo para sus restauradores, sino hasta la de sus constructores. Cada uno de estos autos tomaba hasta cuatro meses en ser construido, mayormente debido a su enloquecedor sistema eléctrico.

 

Bugatti Veyron EB 16.4

Este automóvil es el resumen de los logros del automóvil en los últimos cien años de desarrollo. Sus cifras son espectaculares: 1001 caballos de fuerza, velocidad máxima de 407 km/h (posteriormente llevada a 428). Eso sí, sin perder nunca la facilidad de manejo del auto citadino. Así siempre puede ser usado para ir del estacionamiento del supermercado a una autopista y rodar tan rápido como se pueda mientras duren los 100 litros de gasolina que puede llevar.

Su extraordinario motor de 8 litros de cilindrada tiene 16 cilindros dispuestos en forma de W y es alimentado a presión por cuatro turbocargadores. Esta pieza de ingeniería avanzada entrega su poder a las cuatro ruedas de forma permanente. Su construcción de fibra de carbón y aluminio es incluso de origen aeroespacial, igual ocurre con toda su tornillería de titanio. Básicamente, los estándares de producción rivalizan con la Fórmula 1, sólo que con acabados de lujo. Se produjeron sólo 450 ejemplares hasta este año. 

Leer: Conoce el primer auto hecho con una impresora 3D

Citroën DS

Lanzado en 1955, el DS parecía una nave espacial debido a su diseño innovador y destructor de esquemas. Se trata ya todo un ícono de Francia, tanto como la mismísma Torre Eiffel.

La lista de sus peculiaridades técnicas es larguísima: frenos de disco internos, tracción delantera, paneles de carrocería desmontables, volante de un sólo rayo y transmisión semiautomática, pero la principal es su avanzada suspensión hidroneumática autonivelable. Esta última permitía ajustar la altura del auto (incluso en movimiento) en cuatro posiciones y automáticamente bajaba al mínimo al aumentar la velocidad; esencialmente, el DS (y su hermano menor el ID) era imposible de volcar.

El sistema hidráulico operaba también la transmisión, los frenos y la dirección. Sin embargo, lo avanzado de este sistema hacía que fuera increíblemente difícil de reparar y muchas veces los componentes no eran fáciles de conseguir.

Este auto fue famoso por ayudar a salvar la vida del general Charles de Gaulle durante un atentado, ya que el chófer pudo escapar conduciendo el DS con sólo tres ruedas gracias a dicha suspensión autonivelable. Está de más mencionar que De Gaulle no se volvió a subir nunca a un auto que no fuera un DS. Se produjo hasta 1975.

 

Porsche 959

Durante los tres años en que estuvo en producción, se produjeron 340 ejemplares del altamente deseable (y deseado) Porsche 959. Este auto fue un auténtico laboratorio de desarrollo que inició en 1987 para ver hasta dónde podía ser llevado el concepto del eterno 911. Efectivamente, resultó que podía ser llevado muy, pero muy, lejos. Siete computadoras controlaban un avanzado sistema de tracción integral que podía adaptarse a cualquier tipo de superficie para entregar su potencia de la forma más eficaz posible.

La suspensión era también controlada por computadora, así como el sistema de dos turbocargadores secuenciales que ayudaban a extraer 444 caballos de fuerza del pequeño motor de seis cilindros bóxer de 2.8 litros de desplazamiento.

Los hiperexóticos automóviles del presente le deben mucho al 959. Cabe mencionar que entre sus famosos propietarios está Bill Gates, quién tuvo que esperar años e influir en el cambio de una ley para poder conducir el suyo en Estados Unidos; así de importante es el 959.

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