Dile hola al poderoso Mercedes Benz AMG GTS

Esta belleza alemana es capaz de realizar el 0 a 100 km/h en 3.8 segundos
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Fotos: Gunter Sahagún Dron: Roberto Hernández  -  (Foto: Fotos: Gunter Sahagún Dron: Roberto Hernández)

La primera vez que vi una imagen del Mercedes-Benz AMG GTS fue, si mal no recuerdo, hace un par de años. Entre varias fotos aburridas, algunas de comida, otras, de destinos exóticos y, por supuesto, de cientos de guapas mujeres, mi feed de Instagram mostró una imagen desde la cuenta oficial @mercedesbenz. Se trataba de un superauto color amarillo que presumían como la joya de la corona. Desde entonces, el AMG GT se  volvió una obsesión para mí. 

Dos años después, me encontré por primera vez con este auto. La cita fue en el AMG Performance Tour, organizado por la marca alemana, en el autódromo Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México —por si todavía existe algún amante de la velocidad despistado, AMG es la división que se encarga de las versiones deportivas y personalizadas de las distintas clases—. Esta demostración de absoluto poder fue la oportunidad perfecta para que, cara a cara, pudiera retar al auto de mis sueños. 

Cuando un hombre al que le gusta la adrenalina se encuentra frente a una máquina así, la emoción se vuelve indescriptible. Su impecable diseño, su legendaria pintura color plata, sus agresivos rines negros y el emblema de la estrella incrustado en la parrilla hacen olvidar el resto de los autos, sea la marca que sea. Aquel sábado por la mañana, tras esperar varias horas mi turno, finalmente me subí al mejor de todos los AMG. Aunque sólo estuve al mando por unos minutos, la experiencia de manejo fue mejor de lo que había imaginado. Resultó ser muy rápido y potente, pero también ágil y cómodo, lujoso. El sonido del motor me enchinó la piel.

UN HEREDERO DE ABOLENGO

Mercedes-Benz presentó el AMG GTS el 9 de septiembre de 2014 y, de inmediato, puso a temblar a la industria de los autos deportivos. Los asistentes al evento realizado en la planta de Affalterbach fueron testigos de un acontecimiento histórico: ante sus ojos, se encontraba el segundo deportivo desarrollado completamente por AMG, que bien podría correr en cualquier circuito.

"La idea de crear este auto en su momento fue muy controvertida y, sin embargo, estoy muy orgulloso de que, hoy en día, sea una realidad pero, sobre todo, un gran éxito. Estoy muy orgulloso también de la marca y del equipo que representa la filosofía de AMG. La idea con la que fabrican estos autos debe ser tal y como lo ha dicho Tobias Moers, CEO de AMG: ‘Si el auto de la empresa es deportivo, ¡que sea deportivo!’", comentó Hans Werner Aufrecht, fundador de AMG.

Estéticamente, el auto es muy parecido a su predecesor, el Mercedes-Benz SLS AMG, mejor conocido como “Alas de Gaviota”. Sin embargo, el nuevo tiene un par de variantes, como los arcos de rueda más anchos, carrocería más baja y puertas que abren hacia el costado.

Mi relación con el AMG GTS bien podría definirla como un affaire, pues, aunque lo deseaba, sabía que era poco probable que volviéramos a estar juntos. Contra todo pronóstico, la oportunidad llegó pronto. 

Como parte de este especial de autos de Life and Style, fui el afortunado responsable de realizar la prueba de manejo. Tan sólo pensar que estaría nuevamente al volante de este superdeportivo era una fantasía, pero, esta vez, sería diferente porque no lo compartiría con nadie. Por fin, el día llegó. La cita inició muy temprano, a las seis y media de la mañana, momento ideal para escapar de la caótica CDMX.

Unos segundos de conducción bastaron para que llegara el primer flashback de mi experiencia en el Autódromo Hermanos Rodríguez. "Debo tener cuidado con este motor V8 Biturbo de 4.0 litros que brinda una potencia de 510 hp", pensé. Con tantos taxis, colectivos, camiones de carga y autos a mi alrededor, no puedo conducir como en pista. Tuve que esperar a entrar a un túnel para escuchar el rugir del motor y es que 510 caballos de fuerza en un espacio cerrado pueden llegar a intimidar a cualquiera. 

Mientras manejaba recordé que uno de los instructores me habló del sistema launch control, que hace que el auto despegue al colocarlo en modo manual y luego de manipular las paletas de cambio. Efectivamente, despegó. Sentí toda su potencia y un ligero golpe en el cuello y es que controlar esta bestia alemana no es fácil. Sin embargo, decidí que era buen tiempo para probar sus cinco modos de conducción: individual, confortable, sport, sport+ y race. Todo iba increíble hasta que el tráfico me detuvo de nuevo, sin embargo, he de reconocer que no la pasé mal: el asiento forrado en fina piel y con calefacción, además de sus múltiples opciones de postura, salvaron ese tramo. 

La calidad del sonido resultó también impecable, con su sistema de sonido Burmester de 11 altavoces. Por cierto, sincronizar mi celular fue muy fácil, pues, mientras permanecía detenido en lo que parecía un gran estacionamiento, me di el tiempo para conocer y presionar todos los botones de la consola. Todo está creado para que entienda hasta nuestra suegra. Y es que, gracias a la gran pantalla de 8.4 pulgadas, los controles táctiles y las perillas en acabado tipo piano, el funcionamiento se vuelve obvio. Además, todo convive en muy buena armonía con su interior en color negro.

Ya en el Viaducto, sentí todas las miradas a mi alrededor. Incluso, una camioneta se le cerró a otro coche para estar justo a mi lado. En ese momento, cambié mi modo de manejo a automático y pisé a fondo el acelerador. En segundos perdí aquel vehículo sospechoso y es que el AMG GTS logra ir de 0 a 100 km/h en 3.8 segundos y, si eso no fuera suficiente, alcanza una velocidad de 310 km/h. Minutos después, terminé en un viejo estacionamiento abandonado que permitía admirar la pureza de este auto. Estiré las piernas y llamé al editor de foto y al director de arte de esta revista para que me alcanzaran e iniciáramos, formalmente, la sesión de fotografías de este deportivo, no sin antes haberles platicado mi pequeña aventura. Tras las constantes subidas y bajadas del vehículo, acelerones y frenadas, escuché un ruido raro de mi entrepierna. No, no es lo que están pensando: mi pantalón se había roto. Y es que entrar al coche es bastante complicado, pero les aseguro que nadie quisiera ir despegado del asfalto arriba de los 250 km/h.

Tras dos horas de fotografías, me fui de shopping al Centro Comercial Antara por una simple razón: aquel que maneja un AMG GTS no puede andar con el pantalón roto. 

 

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