Las imponentes obras arquitectónicas de los JO

Estadios, gimnasios, villas y albercas son parte del legado de las Olimpiadas
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Getty Images  -  (Foto: Getty Images)

La cita es a las seis de la mañana. Todavía de noche, con neblina y gotas de rocío en el pasto, sin mucha claridad en el panorama, me recibe la pista de correr de la Villa Olímpica. Apenas pongo un pie en el Centro Deportivo, percibo las emociones que se cristalizaron en el tiempo: fue aquí donde entrenaron los atletas previo a su debut en la primera pista de tartán que conocieron unos Juegos Olímpicos. Fue sobre estos mismos carriles que el atleta estadounidense Jim Hines se concentró antes de ser el primer hombre en recorrer 100 metros en menos de 10 segundos. En los departamentos frente a mí —cuyas torres han sido nombradas en honor a los dioses griegos— se alojó el estadounidense Dick Fosbury, quien cambió para siempre el salto de altura con su técnica de 'primero, la espalda', y fue también en ese año, 1968, cuando México ganó nueve medallas en una edición. Y ahí estoy, sin dejar de sentir que una construcción histórica, casi mítica, se desborda en mi presencia.

Y es que esa capacidad de transmitir emociones es una característica propia de la arquitectura olímpica. Una característica histórica. "Los juegos olímpicos son una oportunidad increíble para arquitectos y diseñadores de lucirse de manera global", dice Emilio Cabrero, líder de Design Week México y socio del despacho C Cúbica Arquitectos. Esta premisa deja en claro que, cada cuatro años, el mundo de la arquitectura tiene una gran hoja en blanco. Y representa un punto de partida para hacer, con el apoyo de especialistas del área, una selección de las edificaciones olímpicas que aprovecharon su oportunidad para permanecer en la historia y que, además de lograrlo estéticamente, exhibieron la cultura del anfitrión e introdujeron innovaciones para crear obras imborrables del mundo deportivo.

1952 Hello, Helsinki

Durante 2016, la torre y el estadio de la capital finlandesa entraron en una gran renovación para preservar el estilo funcionalista que sus arquitectos, Yrjö Lindegren y Toivo Jäntti, le imprimieron al construirlos una vez que la ciudad fue nombrada sede alterna para los juegos de 1940 (cancelados por la Segunda Guerra Mundial). Pero este conjunto tendría su oportunidad para brillar en los primeros juegos de la década de los cincuenta.

Primero está el estadio. En palabras de Gerardo Ayala, cabeza del despacho tapatío TaAG, es relevante porque "introdujo la naturaleza como leitmotivcompositivo: iluminación natural indirecta, respeto por el paisaje, así como el uso de materiales naturales". Pero ésa no es la razón por la que sorprende a asistentes y arquitectos por igual. Su silueta orgánica y sus curvas naturales le confieren una ligereza a un material pesado: el concreto.

Después está su torre, elemento que enfatiza el juego de proporciones y resguarda un significado. "De 71.72 metros de altura, conmemora el récord mundial del finlandés Martti Jarvinen en lanzamiento de jabalina", profundiza David Levy, CEO de Piso 18 Casa, especialistas en muebles italianos de lujo, como Flexform y Gervasoni. “Desde la cima nos regala una vista envidiable al estadio, pero, aún más, de los bosques, lagos y ríos”.

 

1964. Turning Japanese

El gimnasio Yoyogi, construido para Tokio 64, es la sinergia perfecta entre la estética modernista del occidente con la arquitectura tradicional japonesa. El diseño de la dramática estructura ideada por Kenzō Tange transmite dinamismo al semejar la caída de la tela drapeada y le da continuidad a lo que hicieron Lindegren y Jäntti en Finlandia al incorporar el paisaje como elemento clave del proyecto. De esta manera la base de concreto, con su forma orgánica, pareciera emerger del suelo de la manera más natural posible.

El ganador en 1987 del equivalente de la medalla de oro en este arte, el premio Pritzker, jugó con el potencial geométrico y el contraste entre tensión y soltura en una estructura que recuerda las pagodas. "La arquitectura es la aliada perfecta para mostrar al mundo la cultura del país y su poder económico. Es el brazo armado de una ardua campaña de promoción del lugar", explica Gerardo Ayala. El gimnasio que ostentó, en su momento, el título de ser el techo en suspensión más grande del mundo volverá a ser sede en el año 2020.

 

1968. La realeza en México

El Palacio de los Deportes es el resultado de un ejercicio de varios. Los arquitectos Félix Candela, Antonio Peyrí Maciá y Enrique Castañeda Tamborrelson los creativos detrás de la forma geodésica que prácticamente todo capitalino ha visitado. El edificio, con su concepción dinámica y la preferencia de formas geométricas simples, sigue la corriente del racionalismo arquitectónico. Plagado de expresividad, belleza y tecnología, propició que México se pudiera presentar a sí misma como una nación saliendo del subdesarrollo.

"Los juegos están marcados por situaciones extra deporte que los implican directamente y se refleja en su arquitectura”, dice Gerardo Ayala y, en este sentido, los creadores del Palacio dieron justo en el clavo, casi literalmente. Eligieron el cobre tratado para protegerlo de la oxidación como el componente indicado para recubrir el recinto. Dicho material cambia de matices según recibe la luz solar, un rasgo que sería apreciado por todos los televidentes que sintonizaran las competencias. Ésta fue la primera edición transmitida a color.

 

1972. La estructura alemana

Sólo en Munich se podía lograr la complejidad técnica que implicaba la construcción del techo del Parque Olímpico. Las carpas que Frei Otto —también laureado con un Pritzker— diseñó para Montreal World Exposition, en 1967, fueron el punto de partida. Esta vez, convocó a Günter Behnisch para llevar a cabo la idea. La inmensa, ondulante y traslúcida bóveda buscaba ser la antítesis del serio estadio olímpico, de 1936, para presentar a Alemania bajo una nueva luz. Dos logros alcanzaron estos paneles de cristal de acrílico. Fueron prearmados para reducir los tiempos de montaje (con mínimos ajustes in situ) de modo que se requerían programas de cómputo aún por inventarse para asegurar la exactitud de los cálculos matemáticos de la estructura.

 

 

1992. Más español que el jabugo

Barcelona sí que tiró la ciudad por la ventana. Para reinventarse a sí misma se convocó a pesos pesados del gremio, como Frank Gehry y Norman Foster, pero también le apostaron al talento local. La Torre de Comunicaciones de Montjuïc corrió a cargo de Santiago Calatrava. Las líneas largas capturan el dinamismo requerido por la arquitectura neofuturista, pero la torre también es un fiel representante de la estética del valenciano: la línea que separa la arquitectura de la escultura ha sido claramente difuminada. La edificación tenía una función clarísima —ser la antena con la que Telefónica transmitiría las imágenes—, pero trasciende su objetivo al plasmar el movimiento de aquel que porta la antorcha.

 

 

2008. Agua por dentro y por fuera

En Beijing, junto a la muy comentada maravilla de Herzog & de Meuron, el Nido, descansa el más discreto Centro Acuático Nacional. La fachada del Cubo de Agua, como también se le conoce, le es totalmente fiel a lo que sucede en el interior. Una obra que cambió la percepción de un país.

De CSCEC, PTW Architects y Ove Arup replica la estructura de las burbujas de agua con acero, hormigón y membranas traslúcidas hinchadas con aire a baja presión del polímero ETFE (etileno-tetrafluoroetileno), un material que deja pasar más luz y calor que el cristal. Éstas, equipadas con leds, permiten un cambio constante de color logrando que la construcción no sea estática. Ecofriendly (sus leds ahorran hasta un 60% de energía), ha logrado una traducción llena de expresividad de la ciencia a la arquitectura. Gracias a dos tipos de celdas de igual volumen con caras ligeramente curvas, la alberca olímpica se ha consolidado como un landmark.

 

2012 London calling

"Si tuviera que elegir un plan maestro como el diseño más espectacular de los últimos años, sin duda, mencionaría el Parque Olímpico de Londres", empieza Emilio Cabrero. "No sólo por poseer una visión sobre el legado de los juegos, sino porque ha sido el primer desarrollo construido con el cuidado de su huella de carbono". De acuerdo, el Cubo de Agua tiene importantes ahorros en este tema, pero en este proyecto encabezado por EDAW hasta la construcción procuró ser sustentable. Para empezar, el terreno donde se erigió la obra de nombres como Zaha Hadid fue saneado, pues había estado contaminado; además, se prefirieron los materiales reciclados o certificados sobre el resto. "Exhibe una conciencia ecológica y social que forman parte de la revolución ideológica de nuestro tiempo", puntualiza el arquitecto. "Las olimpiadas son un foro excelente para crear conciencia sobre cómo el diseño puede lograr beneficios a la sociedad". 

 

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