Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Nuestras Historias

Publicidad

Esto es lo que debes saber si quieres entrar al mundo del salto ecuestre

Velocidad y precisión, son las dos características fundamentales en este deporte.
Salto ecuestre
Salto ecuestre El jinete o la amazona, se hacen uno con el caballo.

La relación hombre-caballo, parece tener sus orígenes en los albores de la vida en sociedad. Desde su utilidad en las actividades de la vida cotidiana relacionadas a la agricultura, el transporte y la carga, los equinos se convirtieron en una de las especies más vinculadas a la humanidad. Su sincretismo puede llegar a traducirse en su capacidad para saltar con éxito los obstáculos a lo largo de un recorrido trazado previamente. Esta podría ser, en resumen, la premisa de uno de los deportes ecuestres con participación olímpica desde 1900.

En el salto ecuestre, el jinete o la amazona, se hacen uno con el caballo. Se trata de una cualidad denominada binomio y sobre la cual se cimienta esta práctica deportiva. Juntos realizan un recorrido y afrontan obstáculos que, en los casos más álgidos alcanzan 1,60 metros de altura. Todo esto lo pudimos descubrir en el Club Hípico Vista Hermosa de Cuernavaca, donde se desarrolló la primera copa presentada por Volvo. Aquí, la prueba estrella es la de 1,40 de altura.

Francisco Lomelí, de la Escuela Hípica Santa Fe, está en la competencia, aunque la suerte no estuvo de su lado y quedó séptimo. A la siguiente mañana se alzó con la copa de "La Unión de Morelos", pero se tomó unos minutos para contarnos algunos detalles del arte ecuestre y los desafíos atléticos que representa.

Salto ecuestre
Velocidad y precisión, son las dos características fundamentales en la competencia.

Lomelí recuerda que desde pequeño comenzó a montar, una actividad que ahora inculca con su pequeña hija quien con apenas dos años ya conoce la experiencia de estar sobre un caballo aunque sea en los brazos de su padre. La infancia, según el jinete, es la mejor edad para comenzar esta disciplina que demanda además de una preparación física como cualquier deporte, de la sensibilización y el contacto con los equinos.

Entre los 8 y los 15 años es la edad optima en la que un caballo puede desempeñarse en el salto ecuestre. Es decir a la mitad de su vida, considerando que en promedio pueden vivir hasta los 25. Pero desde potros se adiestran frente a pequeñas trancas que deben saltar.

Publicidad

Según el competidor, el costo aproximado de un ejemplar de salto puede oscilar entre los 400 y los 500 mil pesos, sin embargo, se conoce de casos en los que un equino de salto ha alcanzado precios de venta cercanos a los 6 millones de dólares. Por lo pronto, las yeguas y los caballos que están en esta competencia se encuentran dentro del primer grupo. El equipamiento de amazonas y jinetes, así como la manutención, cuidados y entrenamiento son ceros de otra cuenta.

Media tonelada es, en promedio, el peso de estas bestias. Cuando sus cuerpos aterrizan después de un salto, levantan la tierra de la arena sobre la que se desarrolla la justa que, en esta ocasión mide 86 metros de largo por 46 de ancho.

Salto ecuestre
Las penalizaciones pueden aparecer si las patas del caballo derriban alguna de las trabes que conforman los obstáculos.

Velocidad y precisión, son las dos características fundamentales en la competencia. Gana la amazona o el jinete que realice el recorrido en el menor tiempo posible y con los saltos más limpios. Las penalizaciones pueden aparecer si las patas del caballo derriban alguna de las trabes que conforman los obstáculos, en dado caso se consideran 4 puntos. Si el caballo desobedece un vez, serán 4 puntos menos, una segunda ocasión representaría la eliminación de los competidores. Las caída de un jinete o una amazona representaría también el final de su participación.

Los puntos más altos en cada ronda, considerando las debidas penalizaciones, se enfrentarán de nueva cuenta para determinar a los ganadores. Los tres primeros lugares reciben un trofeo simbólico y un premio en efectivo. Los caballos también son premiados con monas de colores y con la posibilidad de masticar jugosas zanahorias de una cesta que acercan a sus hocicos. Los campeones de aquella noche fueron el jinete Diego Vivero y Bijoux, su yegua.

Historias deportivas en tu correo
Te enviamos la información más relevante sobre deportes.

¡Falta un paso! Ve a tu email y confirma tu suscripción (recuerda revisar también en spam).

Hubo un error, por favor intenta más tarde.

Publicidad