Los 10 músicos con más estilo de la historia

Estos genios tomaban el escenario para convertirlo en una de las mejores pasarelas
El impacto que tuvo Elvis en el mundo de la moda sigue vigente hoy en día
Elvis Presley  El impacto que tuvo Elvis en el mundo de la moda sigue vigente hoy en día

La música de estos genios tomaba el escenario para convertirlo en una de las mejores pasarelas posibles, por eso, se convirtieron en íconos a los que nos queremos parecer.

Elvis Presley

Sobrio alejado del escenario, pero inolvidable sobre él. Elvis fue más que un traje blanco con lentejuelas. Fue el primer ícono.

Generalmente, cuando uno piensa en Elvis, piensa en ese traje, en la etapa decadente de Las Vegas. Pero un par de décadas atrás, a principios de los 50, Elvis fue el primer gran ícono de la moda estadounidense. Trajes ajustados, pantalones con pinzas, camisas de manga corta, guayaberas, cárdigans, zapatos con suela de goma. Elvis inventó la esquina entre lo preppy y el rockabilly. Antes de Elvis, los hombres vestían con colores sobrios y aburridos. Después de él, hasta el rosa estaba bien visto.

Conservador fuera de los escenarios —unos pantalones de mezclilla y una camisa blanca con rayas—, con el reflector encima, de pronto, todo estaba permitido. Había que diferenciarse del público y las miles de fans. El movimiento de cadera lo ayudaba. Tener el mejor pelo de la época, también. Ese peinado relamido para atrás lo sacó de cuando era camionero, por eso se le veía bien, porque era real.

(Wikimedia Commons)
 (Wikimedia Commons)


Johnny Cash

El eterno hombre de negro . Era tan sensible como varonil, gracias a eso cautivó.

A pesar de que pasó por distintas etapas, tanto musicales como de forma de vestir, siempre que pensamos en Johnny Cash, lo recordamos vistiendo de negro. El eterno hombre de negro y, quizá, por lo mismo, el más fácil de imitar.

Hoy en día podríamos definir su estilo como "black on black on black". Suena sencillo, pero sólo así podía acompañar esa voz tan profunda que igual sonaba a country que a rock, con una profunda tristeza y muchísima presencia sobre el escenario. Su look, cuidadosamente perfeccionado, simulaba a un poeta y a un bandido al mismo tiempo.

Un hombre sensible y peligroso que lograba expresarse con sinceridad sin perder su masculinidad. Y que lograba transmitir ese mismo mensaje a través de su vestimenta. Por eso se convirtió en un ícono.

La ropa de Johnny Cash estaba hecha a la medida y lucía perfectamente combinada.
 La ropa de Johnny Cash estaba hecha a la medida y lucía perfectamente combinada.

Bob Dylan

Más de cinco décadas en lo alto del escenario, más de 50 años de lecciones de estilo. Con ustedes: Dylan, el astuto camaleón.

Bob Dylan, en 1965, era el más fresco de los frescos. Fue entonces cuando tomó la guitarra eléctrica por primera vez y escandalizó a los puristas del folk. Con letras radicales sobre política, derechos civiles y la experimentación a través de drogas, su blues tenía un estilo único. Y él también.

Pantalones entubados, camisas abotonadas hasta el cuello y botas con tacón cubano. Adiós a la influencia de Woody Guthrie —por lo menos en la vestimenta— y hola al estilo beatnik. La greña alborotada acompañada de los clásicos Ray-Ban Wayfarer. Chalecos, camisetas de rayas y botas tipo chelsea que podía combinar igual con sacos que con chamarras de piel. Nadie se veía más rudo en una camisa con polka dots.

El Bob Dylan del 65 es, sin duda, el que más ha influido al mundo de la moda. Aunque, con más de 35 álbumes de estudio a lo largo de su trayectoria, que abarcan varios géneros, como el country, el jazz, el blues, el gospel y el rock, sería un error encasillarlo.

Ningún músico ha logrado una transición de más de cinco décadas con tanta dignidad como Bob Dylan
 Ningún músico ha logrado una transición de más de cinco décadas con tanta dignidad como Bob Dylan

Elvis Costello

Antes de todo lo hipster, este hombre advertía el futuro: que los nerds iban a triunfar, incluso con las mujeres.

Antes de que los trajes ajustados y los lentes de pasta se pusieran de moda, existieron los hipsters y, antes que los hipsters, existió Elvis Costello. Él fue el primero en combinar blazers con skinny jeans, zapatos de agujeta, fedoras y, por supuesto, lentes de pasta. ¿El mérito? Que su look se mantuviera casi igual a lo largo de más de 30 años de carrera musical.

Él y su banda, The Attractions, formaron parte de la escena New Wave de finales de los 70. Muy influenciados por el jazz, vestían trajes y corbatas que los diferenciaban del resto de las bandas punk. El look de Costello es similar al de Buddy Holly. Los lentes de pasta siempre serán su marca, así como las corbatas delgadas y la mezcla de estampados. Elvis combinaba sacos a cuadros con camisas de polka dots sin miedo. Y es que, mientras los punks cuidaban sus mohawks y estoperoles, él perfeccionaba el look nerd mediante decisiones interesantes y atrevidas a la hora de vestir. Piezas y cortes clásicos con un toque personalizado. Un estilo muy distinto al del resto. El del geek amargado, el tipo que nunca consigue a la chica, más accesible, una especie de dandy hipster que también sabe portar una bufanda.


Elvis Costello combinaba sacos a cuadros con camisas de polka dots sin miedo.
 Elvis Costello combinaba sacos a cuadros con camisas de polka dots sin miedo.


The Specials

La imagen más poderosa del ska inglés es Terry Hall bailando con un traje a rayas y socks blancos.

A finales de los 50, principios de los 60, en Londres, el término mod se utilizaba para describir a un tipo de jóvenes listos, con gusto sofisticado y con una forma de vestir muy particular. Sus preferencias musicales abarcaban desde el jazz de la época, el soul afroamericano y el ska jamaicano hasta la música beat, el R&B y cierto sonido garage.

Una década más tarde, la fusión del ska jamaicano con el punk rock en el Reino Unido hizo florecer el movimiento Two Tone, que puso sonido a una nueva subcultura, heredera de los mod, de estética e identidad muy marcadas: sombreros pork pie, tirantes, trajes a rayas tipo pachuco, corbatas delgadas y zapatos tipo Oxford. Muy inspirados en las películas hollywoodenses de gánsters, The Specials y, en particular, su vocalista, Terry Hall, se convirtieron en ese momento en la imagen más representativa del ska británico.

Sólo vestían de blanco y negro, sus sombreros tenían una cinta a cuadros y roqueaban sus pantalones de brinca charcos con calcetines blancos y zapatos de abuelito con suela gruesa. También comenzaron a usar trajes tornasol, muy al estilo mod, rude boy e, incluso, skinhead.

Terry Hall demostró ser, además, un gran cantante y mejor bailarín. Su influencia llega a nuestros días, como demuestran artistas y bandas cuyo look es casi tan importante como la música. Véase No Doubt o Gwen Stefani. Y, a la fecha, en lugares como Camden Market o Brick Lane, en Londres, parece que este género nunca pasó de moda.

The Specials sólo vestían de blanco y negro, sus sombreros tenían una cinta a cuadros y roqueaban sus pantalones de brinca charcos
 The Specials sólo vestían de blanco y negro, sus sombreros tenían una cinta a cuadros y roqueaban sus pantalones de brinca charcos

Tom Waits

Su voz es cruda. La gente la compara con un whisky añejo, con un escupitajo en la banqueta o con la mezclilla, de esa que es dura, como la de antes. También le han llamado "El Diablo en Persona".

Cuando inició su carrera, a principios de la década de los 70, el público no sabía cómo tomarlo. Era un estilo muy distinto, muy particular, una especie de gusto adquirido. Él lo sabía y fue por eso, para que la gente siguiera asistiendo a sus shows en bares de Los Ángeles, que Waits decidió inventarse un personaje que dejara a todos intrigados. Influenciado, por supuesto, por el espíritu de Charles Bukowski y Jack Kerouac, Waits empezó a cautivar corazones oscuros de la mano de su magistral combinación de folk, blues y jazz. Y, claro está, de la mano de una vestimenta a la altura de tal personaje.

Su estilo era una especie de homenaje a varias subculturas, una combinación de estilo beatnik y bohemio, con algunos elementos de la estética jazz. Siempre con malos peinados, que cubría con un sombrero porkpie o una fedora, sus botas puntiagudas desgastadas y él eran inseparables.

Hoy es casi imposible separar el sonido de su voz de su imagen. Casual, vintage, melancólico, siempre llama la atención por ser irreverente, effortless. Quizá nunca haya sido el más innovador, nunca tuvo un guardarropa fuera de lo común ni recurrió a los diseñadores, pero se trata del estilo de un individuo único (tanto como su voz).


Casual, vintage, melancólico, Tom Waits siempre llama la atención por ser irreverente, effortless.
 Casual, vintage, melancólico, Tom Waits siempre llama la atención por ser irreverente, effortless.


David Byrne

Del oversize a la mejor cabellera gris del rock, el ex-cantante de Talking Heads tiene la virtud de madurar con estilo.

Sólo dos palabras: trajes gigantes. Si viste Stop Making Sense, sabes de lo que hablo. Era como si su mamá se los hubiera comprado cuando era niño, para que le quedaran el siguiente año, o dos años después. Como líder de una de las bandas más eclécticas de la historia del rock, Talking Heads, su imagen no podía quedar atrás. Su estilo era muy extravagante pero accesible de una extraña forma, al mismo tiempo.

Si tuviéramos que comparar su genial excentricidad con la de algún personaje de nuestros días, quizá podríamos hacerlo —salvando las distancias— con la del rapero Kanye West, en el sentido de que nadie puede usar las cosas que usa Kanye y salir a la calle.

De la mano del oversize, otro elemento básico dentro de su vestimenta que lo definía era el sombrero Panamá.

Pero Byrne no es sólo un ícono del pasado. Cuando dejó atrás los trajes gigantes, pasada la década de los 80, David logró evolucionar como pocos, y de forma muy natural, para convertirse en un señor con mucho estilo, gracias a looks sumamente sencillos y minimalistas, a la vez que elegantes.

David Byrne tiene toda la genialidad del mundo y una de las mejores cabelleras grises del rock.
 David Byrne tiene toda la genialidad del mundo y una de las mejores cabelleras grises del rock.

Kurt Cobain

El capitalismo apropiándose del anticapitalista. El mejor ejemplo de cómo la fuerza de lo real suele terminar en moda mainstream.

El grunge tuvo un sonido, una ciudad, un look y una cara: la de Kurt Cobain. Era perfecto, era natural... Pero se masificó, y nunca se lo perdonó. La historia es, además, perfecta y ayudó a que tanto Cobain como el movimiento se glorificaran.

Es un hecho que, hoy, todos los jóvenes que ni habían nacido en los 90, que quizá ni sepan de dónde viene toda esa estética, se visten como el público de un Unplugged de MTV. Es la fuerza de lo real.

Los elementos del look de Kurt Cobain tenían, todos, una razón de ser. No tenía dinero, por eso iba de compras a tiendas de segunda mano. Las botas eran por el lodo que se hacía con la lluvia en Seattle. La camisa de franela era para protegerse del frío, igual que los cárdigans de abuelo.
Las camisetas con logotipo eran una burla al capitalismo. Las de otros artistas —como Daniel Johnston— significaban que realmente los admiraba. El pelo grasoso era porque dormía de sillón prestado en sillón prestado...

Al tratar desesperadamente de huir del mainstream... se masificó. Marc Jacobs decidió lanzar toda una colección inspirada en el grunge, para Perry Ellis, en 1992. Representantes de la marca se encargaron de decir que las camisas eran de seda y que no se había utilizado poliéster. Las modelos querían que su pelo se viera menos grasoso. Kurt y Courtney quemaron el regalo que Jacobs les mandó en agradecimiento por la inspiración. Eran verdaderos punks. Pero, de pronto, existían términos como ‘chic de tienda de segunda mano’. La ropa era barata, de buena calidad y un poco atemporal. Una especie de clásico.

La ropa de Kurt Cobain era barata, de buena calidad y un poco atemporal. Una especie de clásico.
 La ropa de Kurt Cobain era barata, de buena calidad y un poco atemporal. Una especie de clásico.

The Strokes

Iniciaron tanto el resurgir del rock como la moda indie en la primera década de los 2000.

Converse (de bota), skinny jeans y chamarras de cuero. Hacía mucho que no estaba de moda vestirse como roquero. Antes de The Strokes, todo lo que veíamos era bubble gum pop y nü-metal. En la moda, eso se traducía en trencitas en el pelo, jerseys gigantes, gorras hacia atrás, piochas y baggies. Pero el reinado de Limp Bizkit y Korn terminó cuando, a través de nuestro televisor, vimos un video que era difícil de ubicar en una época. Podía ser nuevo, o de 20 años atrás. No importaba. Todos queríamos un pedacito de eso.

The Strokes definió un sonido, y el look que lo acompañaba. Tan retro, sucio y pegajoso como la música que tocaban. Pusieron de moda hasta el “The” en el nombre. Después de ellos, conocimos a un millón de strokecitos piratas. Más de 15 años después, lo seguimos viviendo. Son lo que Blur y Oasis le hicieron al britpop en los 90, pero de la primera década del 2000.

Era casi imposible separarlos uno por uno; ninguna banda se veía tan bien en conjunto. El afro fuera de control de Albert Hammond Jr. o la versión del mismo de Fabrizio Moretti. El fleco de lado de Nikolai Faraiture, o completamente despeinado, como Nick Valensi. Aunque, sin duda, el shag de Julian Casablancas es lo más destacable. Se lo vimos a la alineación completa de cientos de bandas después. Los auténticos hipsters, antes de que el término fuera peyorativo. Salían con modelos y actrices, pero parecía que te los podías encontrar en el bar de la esquina.

The Strokes guardarán un lugar importante en la historia de la música por ser la última banda que consumimos a través de los medios convencionales
 The Strokes guardarán un lugar importante en la historia de la música por ser la última banda que consumimos a través de los medios convencionales

Pharrell Williams

Cantante, productor, estrella de la red carpet y diseñador. La palabra “cool” tiene un representante y se llama Pharrell.

Pharrell Williams se llevó el Fashion Icon Award en los CFDA Fashion Awards del año pasado, por la influencia de su estilo personal en el mundo de la moda. El todopoderoso productor y compositor (ha trabajado con artistas desde Michael Jackson
y Madonna hasta Drake y Jay-Z) se viste con trajes de shorts y bermudas, combina estampados como si no hubiera un mañana, llega en jeans a las alfombras rojas y tiene chamarras de piel de todos los colores. Además, usa camuflaje con camuflaje y conjunta, como nadie, infinitas capas de ropa.

Un día se viste como rapero y, al día siguiente, como nerd o patineto; su gama de estilos es casi tan grande como su clóset. Eso sí, lo que siempre se mantiene inalterable es su genuino fanatismo por los sombreros.

El éxito de Williams radica en ser impredecible y llamar la atención. No se le escapa un solo detalle. Tiene una seguridad en sí mismo envidiable. Muy pocos pueden portar con dignidad esos looks. Su personalidad es inconfundible y sirve de fuente de inspiración a muchos. Como dijo Diane von Fürstenberg, si el cool fuera persona, sería Pharrell.

El éxito de Pharrell Williams radica en ser impredecible y llamar la atención. No se le escapa un solo detalle.
 El éxito de Pharrell Williams radica en ser impredecible y llamar la atención. No se le escapa un solo detalle.
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