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¿Quién debería pagar en la primera cita?

¿Un gesto romántico o una tradición sexista? El debate sigue abierto y decidimos resolverlo.
Adam Sandler y Drew Barrymore
Adam Sandler y Drew Barrymore Blended

Es 2017, ya logramos que los Smartphones nos resuelvan la vida, pero si se trata de la cuenta al final de la primera cita seguimos sin saber muy bien qué procede: ¿el hombre debería pagarla siempre?, ¿y si tu cita es feminista y se ofende?, ¿por qué es un debate si antes el hombre pagaba y ya?

Hay varias posibilidades cuando hablamos de la cuenta y la primera cita. La más sencilla es: “el que invita, paga”, pero no es la única perspectiva.

Otra va más o menos así: “Si deja que yo pague, jamás vuelvo a salir con él en ese plan. Si no paga significa que somos amigos, porque con mis amigos yo pago lo mío”. También está la posibilidad opuesta: “Si insiste en pagar, cuando ya le pedí más de una vez que prefiero dividirlo, no volvemos a salir. No quiero estar con alguien que no respete mi independencia y que asume el rol de ‘yo soy el hombre y yo pago”.

Parece un juego en el que si pagas está mal y si no pagas está peor. Pero, no es imposible salir librado, y hasta con puntos extras. Aquí te explicamos cómo.

¿Un gesto romántico o una tradición sexista?

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El problema no es el detalle sino lo que ha representado por décadas. Esto es, una estructura denominada heteronormatividad, que enfatiza una jerarquía de poder en la que el hombre está por encima de la mujer.

En otras palabras, la periodista Sami Mounts lo explica así: “Históricamente el hombre ha pagado las citas para demostrar que puede llenar el rol de proveedor. Este modelo significa una transacción: a cambio de dinero y estabilidad por parte del hombre, la mujer ofrecía sexo e hijos”.

El feminismo sigue luchando por la equidad de género y es normal que el debate siga vivo porque muchos aún esperan que –tanto hombres como mujeres– sigan un rol determinado.

Pero regresemos a la primera cita y la cuenta. La clave para entender el porqué del debate es entender que hay más de una perspectiva. Ninguna está bien, ni mal, sólo son distintas.

Suena a cliché, pero en estos casos aplica eso de que hablando se entiende la gente.

Primera cita
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¿Cómo librar la situación y dejar impresionada a tu cita?

Ya dijimos que no es imposible salir bien parado de este dilema. De hecho, hasta puedes impresionar a tu cita se dará cuenta que entiendes su forma de ver las cosas y no solo eso, también respetas sus decisiones.

Ahora sí, ahí va el escenario: tuviste una muy buena cita, llega la cuenta y aparece ese silencio incomodo en el que buscas tu cartera y ella abre la bolsa. ¿Qué sigue?

Lo mejor es ofrecerte a pagar si ella no dice nada en un lapso corto de tiempo. Lo importante es el tono: se casual y no te apresures demasiado como si asumieras que te toca hacerlo. Si te pide dividirlo, puedes asegurar una segunda cita con algo como ‘yo te invite, yo pago esta vez y la que sigue tú’. Si te dice gracias, paga, vuélvela a invitar a salir y deja que todo siga como si nada.

Velo así: aceptó un detalle de tu parte y ya tienes otra cita. Ganas tú, gana ella y van a seguir conociéndose. Además, en la próxima cita todo será menos raro cuando llegué la cuenta porque ya rompieron el hielo con este tema.

Ahora, si insiste una segunda vez en pagar la mitad o la parte que consumió: déjala hacerlo y sigue pasándotela bien. Es un ticket dividido, no el fin del mundo.

No te lo tomes personal, no te enojes y no pienses ‘feminazi’ en el fondo de tu cabeza. No, tampoco significa que no le gustas, que considera que no tienes dinero, ni que se la pasó mal. Significa que es independiente, tiene fuertes convicciones y busca una relación equitativa, desde el principio.

Las mujeres sabemos que no están pagando la cuenta por machistas sino como un detalle de atención, que además lleva vigente muchas décadas. Consideramos que es lindo, pero por su significado histórico a otras más puede molestarles y tienen un argumento válido.

Si esto los hace sentir mejor: pregúntenle a cualquier amiga y verán que es tan incómodo para nosotras como para ustedes esta parte en una primera cita. Lo importante es ser casual, no tomarse nada demasiado personal y definir qué clase de relación esperan ambas partes más adelante.

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