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¿Por qué el punk de California marcó tu vida?

Anarquismo y albercas, mohawks y bermudas, patinetas y parches. California salvó a su reina y a tus oídos con su versión del punk.
Green Day.
Green Day. Uno de los estandartes del punk de California

Cuando Tony Hawk tomó la patineta, lucía cansado. La frustración parecía ganar la batalla y sólo le quedaba una oportunidad más para subir a la rampa del embarcadero 30 del puerto de San Francisco. Durante todo el domingo (un 27 de junio de 1999), ante cerca de 250 mil personas, había intentado el truco una y otra vez. Lo había hecho cuando sonaba “She”, de Green Day. También cuando la gente coreaba “Police Truck”, de los Dead Kennedys. Y ahora, que el silencio era el protagonista por un minuto y la mirada de espectadores y rivales estaba sobre su tabla, lo haría con “Roots Radicals”, de Rancid.

Una vuelta a la rampa. Una vuelta más. Y listo, Tony lo habría logrado. Dos vueltas y media para sumar 900 grados y realizar el truco que cambiaría la manera de ver el skate, masificándolo a niveles poco esperados y llegando a la cima, dos meses después, con el lanzamiento del videojuego Tony Hawk’s Pro Skater.

¿Por qué un truco de patineta viene a cuento para hablar sobre el punk rock californiano? Bueno, tras el ‘900’ y el videojuego ( y su espectacular soundtrack), todos comenzaron a preguntar por esos Dead Kennedys. Empezaron a llevar el logotipo de Rancid. A saturar de Green Day a MTV. A corear a Sublime. El punk rock estaba ahí y California (junto a Tony) lo había traído de regreso.

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Rancid.
Rancid.

Pero ese momento, que explica la masificación y el dominio del punk rock californiano a finales de los 90, tiene su explicación. Cinco años atrás, en el año conocido como el One One Nine Four (título también de un documental que retrata la explosión musical de la región en ese año), cuatro discos provocaron que los ojos del mundo se pusieran de nuevo en California: Dookie, de Green Day; Stranger Than Fiction, de Bad Religion; Punk in Drublic, de NOFX y Smash, de The Offspring.

Una generación autodidacta que había aprendido a gestionar sus sellos (Epitaph, Lookout, Fat Wreck Chords o SST), a crear a sus productores (Brett Gurewitz, Rob Cavallo, Jerry Finn), a producir su mercancía y a organizar sus festivales (Vans Warped), pero que, a diferencia de sus mentores, había utilizado la vía del humor como respuesta a las políticas de la región.

Bad Religion.
Bad Religion.

L.A. RIOT (EVERYTHING SUCKS)

Al igual que la comunidad afroamericana, el white trash de los suburbios se enfrentaba en los 70 con la policía californiana mientras buscaba espacios para construir su identidad y aquí es donde aparece Rodney Bingenheimer como figura esencial del relato. Fundador del Bingenheimer’s English Disco club (donde Iggy Pop era el gran anfitrión), Rodney se convirtió en la pieza clave para dar el paso del glam rock, que dominaba la escena californiana, hacia el punk inglés. Con su programa "Rodney on the ROQ", en la estación KROQ, Bingenheimer puso en el imaginario a bandas como The Clash y Sex Pistols mientras buscaba a los Blondie y los Ramones de California, mismos que encontró en 1976 en dos bandas: Germs, de Los Ángeles, y Dead Kennedys, de San Francisco, con las que comenzó a gestarse una escena que en un par de años, para ser exactos en 1978, ya contaba con grandes leyendas en su lista, comenzando con Black Flag y el eterno vocero de Los Ángeles, Henry Rollins, y terminando con Circle Jerks y Social Distortion.

Del mismo modo que Boyz n the Hood para el rap, un filme marcaría el primer punto de separación en la historia del punk en California: The Decline of Western Civilization, un documental que mostraba la formación de la escena y que serviría como influencia para las nuevas bandas y los nuevos subgéneros (como el skate punk) que marcaron la historia de grandes bandas, como Bad Religion y Descendents.

NOFX.
NOFX.

De Long Beach a San Francisco y de Berkeley a San Diego, las patinetas y el punk se convirtieron en el estilo de vida de una generación capaz de aplicar el Do It Yourself (el famoso DIY), pero con fines comerciales. Una que comenzó a firmar con los grandes sellos, a filmar videoclips de alto costo y a jugar a ser ‘skate’ hasta en la consola, pero siempre con el pedal distorsionado. Con la idea de llevar el anarquismo a su manera... a la manera de California.

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