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Sexo, drogas y rock n' roll: Las legendarias fiestas de Freddie Mercury

El vocalista de Queen era conocido por organizar fiestas épicas que harían ver como un bautizo a la de cualquier otro rockstar.
Fotografía: Richard Young.

El 24 de noviembre de 1991, un día después de anunciar que padecía VIH, Freddie Mercury murió.

Famoso por su voz –que lo haría pasar a la historia como uno de los mejores cantantes de rock–, versatilidad y dramática presencia en el escenario, cuando el cantante de Queen no estaba frente al público se convertía en una persona tímida y solitaria, de acuerdo a sus compañeros de banda.

Sin embargo, al momento de celebrar y hacer fiestas –como en los conciertos–, Mercury no tenía rival y las noches de exceso y desenfreno que él llamaba "fiestas" harían ver a Luis Miguel y sus amigos de farra en el Baby'O como si fuera un bautizo.

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¿Y por qué eran tan especiales las fiestas de Freddie Mercury? Existen muchas razones.

La realeza del rock n' roll

El intérprete de 'Bohemian Rhapsody' no escatimaba en gastos. Exclusivos clubes nocturnos, hoteles completamente a disposición de sus invitados y hasta la renta de un avión personal, el cual enviaba para recoger a sus amigos, fueron una constante en su vida.

Entre los asistentes a dichas celebraciones se encontraba lo más selecto del rock de aquellos tiempos: Elton John, Mick Jagger, Keith Richards, Rod Stewart, etcétera; todos ellos caracterizados por una clara tendencia al exceso. Y una probada afición a todo lo que mareara.

Sexo

En el 2000, el músico inglés Elton John , relató en una entrevista que las fiestas de Freddie Mercury se caracterizaban por ser tremendas bacanales de las cuales salía muy agotado. Si bien nunca explicó la razón, el intérprete de Rocket Man aseguró que el vocalista de Queen contrataba sexoservidores y sexoservidoras –discretos y de mente muy abierta– para practicar sexo oral a los invitados en los baños o en las mesas.

De esta forma, mientras los asistentes bebían champaña y charlaban con alguna celebridad, por debajo un hombre, mujer o transexual, deleitaba a los invitados con sus habilidades bucales.

Eso sin mencionar a los camareros desnudos que ofrecían bebidas mientras en un rincón algunas mujeres , también desnudas, luchaban en piscinas llenas de hígado picado. ¿Genial, no?

Drogas

En las fiestas de Freddie nunca podían faltar las sustancias que te hicieran ver borroso o que nublaran la razón.

Durante sus desenfrenados festejos, la cocaína se repartía como si fueran los recuerdos de una boda: los camareros la ofrecían junto con los tragos.

Sin embargo, de todas ellas, la del 31 de octubre de 1978 –con motivo del lanzamiento del álbum Jazz y a manera de celebración de Halloween–, pasaría a la historia por la descripción de la periodista Sylvie Simmons, quien relata que toda la noche, personas pequeñas caminaban por todo el salón del Hotel Fairmont de Nueva Orleans con una bandeja de plata atada a la cabeza.

Lo único que contenían dichas bandejas eran rayas de cocaína listas para ser inhaladas –de preferencia con un billete de 100 dólares–. Así nació la leyenda de las fiestas de Mercury.

Existen más leyendas alrededor de las fiestas del cantante –como aquella fiesta en Ibiza en que se descorcharon 350 botellas de champaña, se rompieron más de 200 vasos y el estruendo de los fuegos artificiales se escuchó a 100 kilómetros de distancia–, pero pocas personas pueden dar fe de ello. Es probable que en más de una algún invitado muriera por sobredosis pero eso nunca lo sabremos.

Lo que sí podemos decir es que las fiestas de Freddie Mercury se hicieron un mito, y que el cantante –que murió un día como hoy pero hace 27 años–, acuñó con su actitud el famoso lema: Sexo, drogas y rock n' roll.

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