Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Diego Forlán va a la banca

Tras anunciar su retiro, el ex delantero uruguayo se convertirá en director técnico. ¿Será suficiente para el héroe del Mundial de Sudáfrica?
Diego Forlán para Life and Sty
El ex delnatero uruguayo, Diego Forlán, es embajador de La Liga Española de Futbol

Cuando a Diego Forlán se le pregunta qué es lo más bello del futbol, no sabe qué responder. Se queda en silencio y, cuando parece que dirá algo, duda otra vez. Tras unos segundos por fin habla. “Todo”, dice Diego en entrevista con Life and Style. “Es difícil responder. Si querés algo específico, ahora mismo pienso que los goles: es tan bello hacerlos que no se puede describir”.

El delantero uruguayo anunció su retiro en mayo, después de dos décadas como profesional, y asimila las sensaciones que esta decisión trae consigo. “Sí, es raro dejar de hacer algo que durante tanto tiempo hiciste. Me gustaría seguir jugando, pero hay que entender que uno va creciendo”, afirma Forlán, embajador de LaLiga. La jubilación en el deporte, como en ninguna otra profesión, es cruel: obliga a sentirse rebasado pese a ser joven. Pero no para el charrúa. “No me afecta el retiro porque he vivido más de lo que imaginé cuando era chico. Al revés, solo siento gratitud. Duermo tranquilo porque hice lo mejor posible”.

La despedida
El pasado 28 de septiembre, Diego Forlán fue reconocido por su ex equipo, El Atlético de Madrid. Foto de David Aliaga/MB Media/Getty Images.
Publicidad

Vistió los colores de Manchester United, Villarreal, Atlético de Madrid e Inter de Milán, entre otros. Sin embargo, lo más probable es que la imagen que quede grabada en los fanáticos sea cuando defendió la camiseta celeste de su selección. En particular una postal: la forma en la que festejó en el Mundial de Sudáfrica 2010, corriendo con los brazos abiertos, los goles que sirvieron para llevar a Uruguay al cuarto puesto. Además, ganó el Balón de Oro como mejor jugador del torneo. “Me pude entender con la pelota”, bromea Forlán sobre el Jabulani, aquel balón tan criticado por las pronunciadas curvas que hacía, pero al que tanto provecho le sacó al anotar de larga distancia tres de los cinco goles en la copa. El 10 uruguayo, en ese entonces de 31 años, lideró a un equipo que consiguió un logro histórico para un país que, con solo tres millones de habitantes, se puede considerar la nación con mejor nivel futbolístico per cápita. “Nosotros sabemos que no somos chicos y que a la hora de jugar somos 11 contra 11”.

Colombia v Uruguay: Round of 16 - 2014 FIFA World Cup Brazil
Forlán fue elegido como el Mejor jugador de Sudáfrica 2010. Foto de Clive Rose/Getty Images.

Diego fue un jugador que comprendió el futbol más allá de las canchas. Su adaptabilidad a ligas europeas, como la inglesa y la italiana, y otras más —también jugo para Internacional de Porto Alegre (Brasil), Cerezo Osaka (Japón), Mumbai City (India) y Kitchee SC (Hong Kong)— tuvo que ver, en gran medida, con su condición de políglota: habla inglés, portugués, italiano e incluso japonés, aunque en menor grado. “Se me facilitan los idiomas. Nunca quise que el lenguaje fuera una barrera. El futbol es comunicación: se habla mucho. Si esperás a que el traductor pase el mensaje, es muy tarde”.

El capitán
En el mundial de Brasil 2014, Diego Forlan también fue un referente de su selección. Foto de Robert Cianflone/Getty Images.

Esta aptitud también le vendrá bien ahora que quiere ser director técnico. En marzo se tituló de la Asociación de Técnicos del Futbol Argentino. Además, tiene en su currículum la experiencia de ver dirigir a Sir Alex Ferguson, César Luis Menotti y Óscar Washington Tabárez. “Si me quedo con algo de ellos es su calidad humana. Ser director no es solo saber de futbol, sino el trato al jugador: no lidias con máquinas, sino con personas”.

Liverpool v Atletico Madrid - UEFA Europa League Semi Final
Diego Forlán celebrando el gol que anotó contra el Liverpool, como delantero del Atlético de Madrid, en la semifinal de 2010 de la Champions League. Foto de Clive Brunskill/Getty Images.

Antes de festejar los goles de su futuro equipo desde el banquillo, a Diego le resta una última oportunidad de vestir la camiseta celeste, pues a finales de este año jugará su partido de despedida con la selección uruguaya. Si anota, ojalá atesore eso qué sentirá cuando festeje, corriendo con los brazos abiertos —como un avión a punto de despegar— mientras los uruguayos le aplaudan de pie. Quizás así podrá responder si ser entrenador será su suficiente, comparado con la alegría de hacer goles, pregunta que dribló con la elegancia que lo caracterizaba en la cancha: “El futbol no es mi trabajo, sino mi pasión. Me siento privilegiado de poder seguir viviendo de él aunque no juegue. Ahora... si querés saber si ser director suplantará la felicidad del gol, es difícil, porque es diferente. Lo tendría que vivir para poder responderte”.

Diego Forlán va a la banca
Diego Forlán festejando en el Mundial de Sudáfrica 2010, tras anotar el gol del empate contra Holanda en la semifinal. Foto de Mike Hewitt - FIFA/FIFA via Getty Images,

Historias deportivas en tu correo
Te enviamos la información más relevante sobre deportes.

Publicidad