La actriz del año es sueca y ha estrenado 6 películas

Entrevistamos a Alicia Vikander, la mujer que está desequilibrando a Hollywood
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Cortesía Louis Vuitton  -  (Foto: Cortesía Louis Vuitton)

Alicia Vikander pasó de ser una desconocida a una de las favoritas para llevarse el Oscar a Mejor Actriz de Reparto por su filme The Danish Girl, de Tom Hooper, en la que todos suponían que los aplausos se los llevaría sólo Eddie Redmayne. Con escasos 27 años, la nativa de Gotemburgo ha tomado a Hollywood por sorpresa, gracias a media docena de estrenos en un mismo año. De películas independientes convertidas en objeto de culto, como Ex Machina, a superproducciones como The Man From U.N.C.L.E., Vikander está recibiendo las llamadas de los grandes directores para sumarla a sus proyectos... y su carrera apenas está comenzando.

Eres la actriz del momento en Hollywood, ¿cómo haces para lidiar con tanta atención?

Mi vida ha sido un huracán. Con tantos estrenos nunca había hecho tantas actividades de prensa al mismo tiempo, sobre todo porque, al ser extranjera, todo me asusta en esta industria. Di mi primer paso a nivel internacional con una película danesa (A Royal Affair) donde conocí a Joe Wright, quien me invitó a filmar Anna Karenina, en 2012. Fue un gran paso porque no había muchas suecas trabajando en Hollywood, fuera de Noomi Rapace. Desde entonces he trabajado sin parar, con directores y actores que si me los hubiera encontrado mientras crecía en Suecia me hubiera bastado con darles la mano.

¿Resulta difícil mantener los pies en la tierra?

No, en absoluto. Ayuda el haber conocido a gente que siempre he admirado y ver que nunca han perdido la cabeza por estar en esta posición. Una de las primeras películas que hice en inglés fue con Julianne Moore. Mi mamá vino a visitar el set. Recuerdo que cuando salí de mi camerino allí estaban mi mamá y Julianne tomando café juntas, como si fueran amigas de toda la vida. Yo no lo podía creer. Por otro lado, estoy viviendo en Londres por el momento, y muchos de mis viejos amigos viven ahí. Es fácil mantener los pies en la tierra cuando estás rodeada de buena gente.

¿Te sorprende todo lo que ha generado Ex Machina?

Sí y no, porque creo que el director, Alex Garland, es un genio. Es uno de los hombres más inteligentes que he conocido y me presentó uno de los mejores guiones que he leído. Creo que la película parece mucho más ambiciosa de lo que realmente fue a la hora de filmarla, porque fue una producción muy pequeña. Y aunque, obviamente, uno nunca sabe cómo le va a ir a una película, en los últimos años, en cada ocasión que he regresado a Estados Unidos, es asombrosa la cantidad de gente que la ha visto. Eso es lo que más disfruto de mi trabajo: uno quiere contar historias para que la gente las vea. Lo bueno de la película es que se volvió popular gracias a la publicidad de boca en boca. Quienes la vieron querían que también la vieran sus amigos para poder hablar y discutir sobre lo que la cinta propone.

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¿Cómo fue que te convertiste en actriz?

No sé si hubo algo que ocurrió, creo que fue más bien una decisión. Crecí en Gotemburgo con mi madre como actriz de teatro. Desde pequeña, la vi actuando en el escenario y descubrí el teatro a través de la pasión que a ella le generaba. Luego fui a la escuela de danza durante muchos años, y me había embarcado en un camino diferente. A los 15 me fui a Estocolmo a estudiar en la academia de ballet, pero, mientras vivía allí, vi un pequeño anuncio en un periódico en el que buscaban chicas adolescentes para una serie que iba a dirigir Tomas Alfredson. Yo me pasaba estudiando seis días a la semana, pero la audición era un domingo y, como era mi día libre, decidí asistir. Había hecho varios cortos cuando era más joven y era algo que disfrutaba. Les gustó lo que hice y me volvieron a llamar; gracias a Dios, la segunda audición también fue en domingo.

¿Qué disfrutas más, bailar o actuar?

Cuando me dieron el papel en la serie de Tomas no sabía qué hacer porque estaba segura de que en la escuela no me iban a permitir que hiciera la serie, pero luego de volver a hablar con él supe que no podía perder esa oportunidad, así que me arriesgué a dejar la escuela durante tres meses para ir a grabar. Por suerte, la compañía me permitió seguir más adelante por lo que concluí mi educación como bailarina de ballet a los 19 años, pero hubo un momento en que me di cuenta de que actuar me gustaba mucho más que bailar.

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