El porno que más les gusta a los mexicanos

Esta industria nunca se detiene: cada día, una nueva categoría nos invita a hacer clic
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Screenshoot  -  (Foto: Screenshoot)

Para hablar de porno, hay que ver porno. Para hablar sobre por qué los mexicanos ven porno, también. La primera dificultad para escribir sobre pornografía está en revisar la información sin distraerse; la segunda es aceptar que los lectores me llevan años de ventaja si empezaron a los 11 años, como dicta el promedio actual en Estados Unidos. Así que no intentaré descubrir el hilo negro, pero si necesitan mis credenciales empezaré por establecer lo obvio: sí, las mujeres sí vemos porno y sí, nos tocamos y, en muchos casos, vemos la pornografía como una fuente de conocimiento. Ojo, los que creen que buscamos el romance en el porno se equivocan: sabemos que hay que ignorar la narrativa y, aunque la mayoría de los videos están hechos con una perspectiva masculina, sí podemos disfrutar sintiéndonos Sasha Grey (sin confundirla con la señora de Christian Grey). 

Me parece que deberían quedar atrás los tiempos en los que las mujeres se sienten engañadas y hacen drama al estilo "¿por qué ya no me deseas?" cuando su pareja se esconde en el baño, teléfono en mano y otra mano libre, para ver a Mia Khalifa. ¿Por qué? Bueno, nosotras no somos ellas. Son parte de una fantasía distinta, como cuando ya no puedes comer, pero aún hay espacio para el postre.  

Todos queremos siempre tener mejor sexo y experimentar cosas nuevas, pero las grandes diferencias están en qué vemos, cuándo, cómo y dónde, porque en el sexo se rompen géneros, estereotipos, límites, sexos y fronteras que podemos cruzar cuando las fantasías son compartidas.

Los estudios (si de algo hay estudios es de sexo y siempre hay posturas, contradicciones y estadísticas para argumentar lo que se quiera argumentar) dicen que sólo 95% de los hombres y 79% de las mujeres ven pornografía; pero otro estudio, de la Universidad de Montreal (2009), se dio por vencido al tratar de comparar las percepciones de veinteañeros heterosexuales consumidores habituales de porno y los que no habían nunca visto videos sexuales, al no encontrar candidatos para el estudio. A los 20 años todos habían visto "un poquito". 

Así que, comulgando con los autores de la Universidad de Montreal, confesemos que todos hemos estado entre los casi 30 mil usuarios de internet que cada segundo ven pornografía; a menos que lo nuestro sean las revistas, sobre todo para los mayores de 35, que aún recuerdan con emoción a Pamela Anderson en sus carreras en la playa en Baywatch y seguramente comprarán el emblemático ejemplar con el último desnudo de la Playboy

Pero hay una certeza para partir (indiscutible y hasta lugar común): internet ha cambiado las cosas para la industria. Cambió la forma en la que se producen las películas y la piratería; la cantidad de videos amateurs y el contenido gratuito en internet hizo que la industria del porno se redujera a partir de 2005 y, aún más, a partir de 2013, debido a que se propagó el uso de smartphones, que brindan mayor privacidad a los usuarios, incluso, más que las computadoras. Y aunque algunos lo consideren un básico, cambió la forma de tocarse con una mano, mientras se sostiene el teléfono con la otra.

Un hombre mexicano, hoy en día, consideraría inconcebible pagar por porno o, aún peor, esperar a verlo en un video o en una revista. Lo que la mayoría busca es la inmediatez, la satisfacción rápida.  Algunos sitios como PornHub, YouPorn o Elephant Tube tienen más de mil categorías distintas para encontrar lo que enciende las fantasías y las pasiones de cada uno, o al menos lo que le llevará a las redes del autoplacer durante ocho minutos y 50 segundos, que es aproximadamente el tiempo que los mexicanos pasan en estas páginas pornográficas. 

El porno es directo... no está hecho para tener preliminares ni para fingir orgasmos, así que es uno de los pocos espacios donde no hay competencia para durar más, pero para los que les guste alardear sobre sus habilidades de duración, basta decir que la Universidad de Pensilvania realizó un estudio, en 2015, en el que señala que el tiempo deseable del coito en una relación sexual es entre siete y 13 minutos. Además, la Encuesta Global de Bienestar Sexual realizada por Durex, correspondiente al año pasado, arroja el dato de que los mexicanos tenemos relaciones sexuales que duran en promedio 18 minutos...¿la culpa es del porno o del morbo?

México ocupa hoy el décimo lugar en el consumo de porno mundial de acuerdo con las estadísticas que publica anualmente PornHub, uno de los sitios web con contenidos para adultos más visitados, con 87 mil 849 videos pornográficos en su base, que los internautas vieron durante un total de 4 mil 392 millones de horas en 2015, lo cual equivaldría a 12 videos vistos por cada persona del mundo —pero seguramente algunos de ustedes han visto bastante más que eso.

Leer: ¿En qué piensan las mexicanas cuando se masturban?

La pornografía se define como las expresiones visuales o auditivas con contenidos sexuales explícitos que tienen el objetivo de provocar la excitación del receptor. Etimológicamente, "pornografía" se deriva de la palabra griega porne, que significa prostitución, y de graphos, que significa descripción, lo que se traduce como la descripción de la prostitución. A pesar de los muchos grises que engloba la pornografía, la separación entre lo legal y lo ilegal no es una de estas áreas: lo legal sólo comprende a aquella realizada consensuada y legalmente, entre adultos facultados para decidir. Todo lo demás es un delito, principalmente, aquella que involucra niños o personas sometidas, que justamente por motivos mentales o circunstanciales, no tienen la facultad de decidir si forman parte o no del clic. Pero volviendo a lo que nos gusta y es legal, es difícil distinguir lo que es pornografía de lo que sería erotismo. Definir qué es raro, perverso, travieso o asqueroso, más bien le incumbe a cada quien, su cultura y sus límites y por ello, el resultado de tantas categorías. 

Arturo Flores, editor de la revista Playboy México, considera que "depende de la percepción del que recibe el contenido". ¿Por qué vemos porno? "Porque es como darte un gusto o comerte unas papitas, tengas hambre o no, así tengas pareja, novia o esposa, no siempre tiene uno un compañero a la mano, pero sí, la mano. Ahora, a veces se te antoja algo dulce, algo salado, algo marrano, etcétera. Depende del humor” declara Flores, dejando en claro que en internet las fantasías son tan variadas como los individuos. Desde categorías tan "inocentes" como cute a algunas tan bizarras como alien, pero a los mexicanos, como al resto del mundo, desde hace tres años que PornHub ha presentado sus estadísticas por país, resulta que nos gusta lo local y lo hecho en casa: las principales búsquedas de nuestro país en la pornografía en internet tienen que ver con el gentilicio mexicana, agregando la palabra hot (una tendencia que se repite en otros países del mundo). 

En México, además, en 2015 también se buscó teens y milfs (¡esa es mi categoría! jajaja), aunque en nuestro país fue más bien mexican mom y siguiendo también la tendencia mundial en la que se destacaron búsquedas con sentido maternal, step mom se incrementó en un 116%. Pero más que un Edipo o un gusto compartido con sus padres es una categoría de lo que es transgresor: el sexo entre una mujer mayor y alguien mucho más joven... los polos opuestos, sí se atraen. 

La búsqueda que destaca en el primer lugar desde hace varios años en el panorama mundial, pero que parece que a los hombres mexicanos no les "prende" tanto como las otras mencionadas y ocupa el 7o lugar, es el sexo lesbian, o más bien, la representación que hace el porno sobre el mismo, porque al igual que en el heterosexual, las propias lesbianas dicen que nada hay más alejado de la realidad. Lo cierto es que lo dicho por directores, actores y actrices porno muestra una gran diferencia entre lo que produce la industria y lo que producen “los consumidores”. En la vida real, puede que hagan falta esos fluffers, la gente contratada por el estudio que mantiene excitados principalmente a los protagonistas masculinos antes de filmar la escena pornográfica, para lograr superar los 18 minutos promedio de duración de una secuencia.

Aunque no existe una verdadera industria porno mexicana, hay algunos sitios web que simulan ser mexicanos y amateurs aunque luego lleven a videos profesionales o con protagonistas evidentemente extranjeros. Entre ellos, Arturo Flores recomienda para mantenerse en la legalidad como consumidor, buscar lo mainstream, los primeros sitios que aparecen cuando se pone en Google free porn. En aquellos sitios menos populares o más ocultos, hay más posibilidades de que haya muchas, principalmente mujeres, que no saben que han sido filmadas. Posibilidad que aumenta considerando que los usuarios de estos sitios despliegan un profundo machismo en los títulos de los videos. En ellos, expresan un sentido de pertenencia sobre las mujeres con las que están teniendo sexo: "Mi morrita", "les presumo las nalgas de mi esposa", "la riquísima de mi cuñada", "mi vieja", "mi novia". Por ello, la standupera Lisi Esnaurrizar, quien descubrió que su ex había subido por despecho a YouPorn un video íntimo que realizaron cuando estuvieron casados, y vivió un suplicio para lograr que lo quitaran de la red, recomienda realizar la búsqueda "mexicanas calientes" acompañada de tu nombre para evitar sorpresas que ataquen la intimidad.

Entre senos y traseros, las nalgas ganan por mayoría en México al igual que en la mayor parte de América, de acuerdo con otra encuesta que realizaron conjuntamente YouPorn y PornHub, pero cuando hablamos del consumo masivo, para el editor de Playboy, los mexicanos prefieren ver a las celebridades; asegura que a la revista le funciona tener a las famosas en la portada y considera que los videos sexuales de las celebridades como Kim Kardashian son los que mayor éxito tienen. Lo cierto es que la influencia del mundo del espectáculo  también permea en el mundo del porno: por ejemplo, el caso de Sibel Kekilli (Dilara en la industria en Alemania), quien fue elegida para actuar en la serie Games of Thrones interpretando a Shea, o la ex actriz porno Sasha Grey, dentro de la serie Entourage

Sin embargo, lo amateur está ganando espacios. Como todo lo viral, Mujer Luna Bella saltó a la fama al desvestirse y hacer tubo en el metro de Monterrey en un video entusiasta y desinhibido, pero de lo más aficionado. Así, los videos de baja resolución de la regiomontana con cuerpo exagerado, este año la colaron entre las 10 pornstars más buscadas en México, para asombro de mi editor, a pesar de la mala producción de sus videos y de no ser guapa. 

La realidad es que hoy la pornografía es uno de los pocos espacios altamente democráticos e integradores: hay para todos los gustos, y cualquiera es bienvenido a grabar su video y tener fanáticos pendientes del próximo acto sexual. Y aunque Luna Bella no es bonita ni mantiene la calidad de su competencia, yo justificaría su inclusión en el top ten porque parece ser experta en fetiches, aunque quizá me hace falta ver más "parn".

Este artículo pertenece a la versión impresa de Life and Style.

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