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Así está el Partenón de Durazo hoy

La parada turística underground de Zihuatanejo: un monumento a la corrupción; vestigios de una época de excesos y abuso del poder.
Partenón de Durazo
Partenón de Durazo Inspirado en la construcción de la Grecia clásica.

No hay un rincón de la bahía de Zihuatanejo, que no se aprecie desde este punto. “La Acrópolis guerrerense,” como la ironía ha bautizado este lugar, es un palacio donde la maleza se ha abierto paso entre las grietas de los muros infestados de humedad y abandono; un terreno de columnas y deidades helénicas decapitadas que ve pasar el tiempo y no logra desprenderse de su origen polémico y obscuro: ser la casa de playa de Arturo Durazo Moreno, mejor conocido como “El Negro Durazo”.

Desde la angosta calle que rodea la playa de La Ropa, no hay sospecha que a contados metros hacia la montaña se encuentre un palacio. La imponente vegetación sabe guardar un secreto, incluso si se trata de uno de cerca de 20 mil metros cuadrados. A pesar de ello, éste es del dominio público. A nivel local, se conoce desde finales de la década de los años 70, cuando los ejidatarios propietarios de los terrenos, lo perdieron de un día para otro y vieron erigir las 42 columnas que soportan el Partenón de Zihuatanejo.

Incluso al vehículo de tracción, le cuesta trabajo subir la cuesta. Una vía pedregosa que termina cuando una imponente reja aparece en el camino. En la puerta abierta, El vigilante de estas ruinas y sus dos hijas pequeñas ponen la perspectiva a los colosales barrotes oxidados de 6 metros de altura. De frente, el umbral a la parada turística underground de este destino en la costa grande de Guerrero: un monumento a la corrupción; vestigios de una época de excesos y abuso del poder.

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-Dicen que es una replica de la de Chapultepec ¿Sí se parecen?

Se pregunta Javier, trabajador y habitante de la zona quien nos ayuda a entrar pues es conocido del vigilante. Y sí, efectivamente el enrejado le da un aire al que se encuentra en el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México.

Un grupo de soldados con armas largas en mano, esperan fuera de sus vehículos aparcados a un lado de la imponente entrada. Con rostro inexpresivo, uno de ellos se acerca a la puerta. Ignora la presencia de los “turistas” y enfoca su atención en las cámaras fotográficas. Ya adentro, una familia se toma fotografías con las estatuas de Zeus que ya se encuentran debajo de sus pedestales sobre el pasto seco y descuidado.

El Partenón de Durazo
El portón de 6 metros de altura.

-Yo tengo derecho a tener casa en Zihuatanejo ¿no? Si la tienen los pobres ¿por qué yo no?- Respondía al cuestionamiento de un periodista a mediados de 1982, el entonces Jefe de la policía, el “General” Arturo Durazo Moreno. Para esta fecha, ya era sospechoso de cometer delitos como estafa, fraude, acopio de armas, extorsión, contrabando y actos de violencia durante la presidencia de López Portillo. Todos imputados como resultado de la política que acompañó al nuevo sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado: “La renovación Moral.”

Ese mismo año, el “General” abandonó el país y con él, también se fueron las posibilidades para sus allegados de disfrutar la gran casa de descanso. Tras su detención ocurrida en Puerto Rico a mediados de 1984, la propiedad fue confiscada y pasó a manos del gobierno del estado de Guerrero, el cual emprendió una pugna legal con la familia quienes tenían una deuda predial de más de 150 millones de pesos de entonces.

A pesar de que su vida activa fue breve, los mitos y las especulaciones sobre lo ocurrido dentro de El Partenón, son muchas y escalofriantes. Se sospecha que algunos inquilinos no abandonaron la casa con vida, incluso se cuenta que había un par de tigres a quienes se alimentaba con las víctimas. Que fue escenario para diversos cierres de negocios relacionados al tráfico de drogas y armas y que los grandes capos de la época fueron recibidos en el palacio. También se habla de orgías para las cuales, los espejos que sobreviven en los techos de algunas de las habitaciones, son los testigos más confiables.

Durante el recorrido, los olores de humedad se mezclan con los de orines. En los pisos hay basura de empaques de comida, botellas de refrescos y bebidas alcohólicas que los intrusos abandonan. Las paredes ostentan mensajes con escasa caligrafía de los que se puede leer “you are my boy” y “TQM Javier".

La alberca, al centro del jardín, conserva un sitio protagónico en el diseño ideado por Carlos Carreño Cano, al frente de esta obra arquitectónica inspirada en el edificio de la Grecia clásica, ubicada en la ciudad de Atenas. A pesar de los años, resguarda un gusto cuestionable que se debate entre el mal gusto y el culto al kitsch. Elementos que cobran nuevos significados en los años recientes y se han convertido en el escenario perfecto para sesiones de fotos de moda o para el video musical del tema Mala onda, de la banda juvenil Little Jesus.

Partenón de Durazo
El recinto se encuentra en el olvido.

En el año 2000, El "Negro" Durazo, falleció en Acapulco, la propiedad jamás volvió a manos de la familia y, desde su confiscación por parte del Estado, todas las oportunidades del recinto se han visto frustradas.

En un principio, se pretendió que El Partenón de Zihuatanejo, pasara a manos del Instituto Nacional de Antropología e Historia para convertirlo en un museo regional. En 1989, los ejidatarios de la región ocuparon el lugar para exigir que los terrenos fueran entregados de nuevo a los pobladores de la bahía. Entre estas discusiones, llegó la década de los noventa y, a mitad de ella, la asociación local de hoteles, anunciaba que, dada su arquitectura y estilo de construcción, se convertiría en un casino de inversión millonaria.

Sin concretarse ninguno de los planes antes mencionados, el gobierno estatal ya no podía solventar los gastos secundarios al supuesto mantenimiento y resguardo del lote, por lo cual, en 2006 lo puso en venta. El deterioro de la propiedad, su obscuro pasado y los diversos saqueos que sufrió, no fueron atractivos para los compradores. En 2011, a través de una donación, la Universidad Autónoma de Guerrero se haría cargo del espacio para habilitarlo y “servir desde ahí al pueblo de Guerrero.”

Hoy, a seis años de este anuncio, el lugar se encuentra en el olvido. Los saqueos no se detienen. La esposa del vigilante de estas ruinas, recuerda que en las fechas en las que ella se “alivió” de su hija pequeña, hace aproximadamente dos años, se robaron una parte de una mesa de mármol que, incompleta, aún es de las únicas piezas que atravesaron las décadas de olvido. También los murales que representan escenas de la iconografía helénica y romana se aferran a las paredes enmohecidas, mientras las estatuas de Octavio Ponzanelli, mutiladas, también sobreviven.

Según declaraciones de vecinos de la zona, la presencia de militares los hace sospechar que el resguardo ahora está en manos del ejército. De los dos pilares de la entrada principal, penden los extremos de una hamaca de colores, el único verdadero rincón que puede disfrutarse en lo que queda de El Partenón de Durazo.

Partenón de Durazo
La albera es un punto protagónico en la construcción.

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