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Alcatraz, el proyecto venezolano que une al rugby con el mundo del ron

En los Valles de Aragua, se fabrica el Ron Santa Teresa. Ahí, la caña es usada desde hace dos siglos para crear tradición, pero también para transformar un país usando la pelota de rugby como pretexto
Rugby
Rugby El deporte como herramienta de cambio social en Venezuela.

Alberto escuchó ruido en la bodega. Pisadas y suspiros. Una barrica que cae. Voces… muchas voces que no reconocía y que levantaron su sentido de emergencia al grado de llamarle a dos de los veladores de la Hacienda de Santa Teresa para inspeccionar. Al abrir la puerta, bastó prender las linternas para descubrir que varios adolescentes les estaban robando. Al ver la luz, uno corrió por ahí, otro por allá y un par más simplemente se hincaron al verse atrapados por el señor Vollmer y sus trabajadores.

“La verdad, pensamos en entregarlos a la policía. Pero al tenerlos enfrente y mirar que poco cambiaría en sus vidas luego de ser capturados, pensé que quizá había otra opción. Decidí ofrecerles trabajo y techo a cambio de resarcir su falta y ellos aceptaron. A los pocos días, llegó el jefe de la banda de la que formaban parte para enterarse de que estaba pasando y tras conocer la idea, decidió que él y el resto de su pandilla se unirían también a la hacienda".

"Pasaron las semanas, y el jefe de los rivales de nuestros trabajadores también quiso incorporarse junto con su pandilla, así que nos sentamos todos en la bodega bajo el pretexto que es más fácil matar que perdonar para buscar una solución. Los cabecillas hicieron las paces y se regó la voz entre pandillas y en las cárceles, así que en poco tiempo teníamos muchas bandas listas para entrar al proyecto. Ahí fue cuando robustecimos nuestro programa de rehabilitación y lo bautizamos como Alcatraz”, cuenta Alberto Vollmer, dueño de Ron Santa Teresa, mientras muestra desde un sillón su admiración por la arquitectura de la Casa Universitaria del Libro, en la Ciudad de México.

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Lleva varios minutos explicándonos el gran orgullo, además de la edición 1796, de la marca. Intentando narrar el nacimiento de un proyecto que se consolidó y le dio la vuelta al mundo gracias a un balón. “Lo que buscamos desde un inicio era transformar Venezuela desde nuestra trinchera y a través de la rehabilitación, con tratamiento psicológico, con formación y disciplina laboral, así como con educación, y generar un cambio. Pero nos faltaba una pieza para que todo fuera firme. Una pieza con la que lográramos canalizar la energía y los rastros de violencia de las pandillas. ¿Has oído sobre la definición del Rugby? Bueno, es un deporte de bestias jugado por caballeros. Un deporte que demanda respeto por el otro, humildad, disciplina, trabajo en equipo, y civismo deportivo. Ahí, ahí fue donde cuadramos todo”.

El rugby como herramienta de cambio social en Venezuela.
El rugby como herramienta de cambio social en Venezuela.

En 1796, el Conde de Tovar comenzó ha producir aguardiente de caña para sus amigos cercanos, aprovechando la excelente ubicación de su Hacienda Santa Teresa en el mapa de Venezuela. Al norte de la capital, en medio de cadenas montañosas, comenzó, luego de compras de esclavos y guerras de independencia, la historia de un ron que acabó en las manos de la familia Voller, registrando su primer producción oficial en 1906.

Un ron que se ha convertido en un referente obligado de la región, recuperando el terreno que había perdido la categoría, con el auge petrolero, frente al whisky hasta convertirse en un icono de las exportaciones venezolanas que hoy sigue ganando terreno gracias a los proyectos de su fundación, como Alcatraz o el proyecto Casas Blancas, que busca atacar la depresión dentro del cinturón de pobreza de Caracas.

“La misión y el propósito de mi familia fue apareciendo poco a poco con claridad y hoy entendemos a Santa Teresa como una herramienta de transformación y una fuente de inspiración en Venezuela. La Hacienda es un referente histórico y la visitan cerca de 100 mil turistas al año, así que con tan buenos resultados financieros sólo había una pregunta por responder: ¿qué valor le dejan a la comunidad?”, relata Vollmer, abriendo paso para responder él mismo a su pregunta , usando una línea imposible de debatir: el deporte como un eje de cambio y transformación social.

“La idea de reclutar muchachos para jugar rugby y no queden en las bandas nos permitió abrir varios campos de exploración para beneficiar a la sociedad. Hoy, hay más de dos mil chicos entrenando con nosotros en el país. Tenemos distintas categorías de edad y un equipo femenino que pelean por los puestos de honor en la liga de Rugby de Venezuela, con varios campeonatos en nuestras vitrinas, que son nuestro gran orgullo. Además, hemos implementado el programa también en las cárceles y hoy estamos en ocho, con 450 presidiarios entrenando. Al final, todos han entendido que al servicio de un objetivo común tu sacas lo mejor de ti mismo y eso lo notamos dentro de lo que en el rugby se llama ‘el tercer tiempo’ que son esos minutos que los jugadores de ambos equipos se toman después del partido para celebrar y abrazarse con sus rivales, demostrando su humildad y civismo, pero sobre todo, su hermandad”.

El ron, al servicio social.
El ron, al servicio social.

Daniel se acomoda las hombreras y toma la pelota. A lo lejos, su entrenador, Gregorio Arrieta, le da una indicación: “Lópezzz…Lópezzz.. abre la cancha”. Daniel lo escucha y toma la orden que lo lleva hasta la zona de anotación. El Alcatraz Rugby Club vuelve a sumar un triunfo en la reciente campaña en la que defienden el campeonato conseguido en 2016 y los visores que se encuentran en las gradas del club Campo Hacienda, muy cerca de donde la caña se transforma, aplauden con la certeza de saber que ahí en el campo hay varios posibles seleccionados nacionales.

Ya nadie recuerda que eran pandilleros. Ya nadie los ve como un peligro. Ahora, son los abanderados de un deporte que los ha transformado. Son la cara de una marca que entendió que de nada sirve facturar si no se puede transformar.

“La tasa de homicidios ha bajado en la región. Hemos remodelado muchos espacios públicos, tal como dice nuestra campaña, hemos sacado el pecho por Venezuela dentro del país y en el mundo. Creo que algo hemos transformado con nuestro ron…”, sentencia Alberto mientras se acerca una mochila al sillón. Al abrir el cierre, una camisa a rayas se asoma mientras Vollmer apunta con el dedo el escudo que lleva en el pecho: “Alcatraz Rugby Club”, lee con orgullo.

“Vaya sueño ¿no? Vaya sueño…”.

Ron Santa Teresa 1796.
Ron Santa Teresa 1796.

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