Tragos de autor: La copa presidencial de Reagan

El presidente de la voluntad de hierro también bebía de vez en cuando
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Ilustración de Eduardo Ramón  -  (Foto: Ilustración de Eduardo Ramón)

Era un hombre atrevido en sus políticas y también uno muy comprometido con sus vicios. Pese a despreciar enormemente a la URSS, llegándola a calificar de “imperio del mal”, el presidente número 40 de Estados Unidos, Ronald Reagan, bien disfrutaba un poco de vodka en cualquier tarde.

Su trago preferido era el Orange Blossom Special. Este coctel debe su nombre al tren que unía Nueva York con Miami en los años 30, atravesando los campos de naranjas típicos del estado de Florida. Es por eso que el jugo del cítrico es la base del drink homónimo, que normalmente se adereza con vermut y ginebra, aunque el presidente estadounidense sustituiría la última por el destilado ruso, con toda la contradicción que implica.

Alejado de los excesos de sus predecesores —léase Nixon o Kennedy—, el republicano llegó a la Casa Blanca a la veterana edad de 69 años. Una edad que implica mesura: él y la primera dama, Nancy, siempre desaprobaron al estadounidense ebrio. Tanta era su preocupación que aumentó la edad mínima para beber a los 21 años, en 1984. Aunque puede que “dutch”, como le apodaba su padre, hubiera adquirido de joven cierto gusto por el alcohol, en su época de actor en películas de serie B.

Sus firmes políticas económicas cercanas al neoliberalismo marcaron el final del siglo XX, siempre pensadas en alianza con la primera ministra británica, Margaret Thatcher. Por ello, Reagan era odiado y amado a partes iguales y quizás necesitara un leve trago para relajarse tras sus duras jornadas en el despacho oval. Para que un casi abstemio beba algo, debe ser un buen drink. Algo fresco y que jamás enturbie la mente de una indoblegable voluntad de hierro.

Leer: El Fitzgerald Gin

Ingredientes

1 oz. de vodka
1 oz. de granadina o vermut dulce
2 oz. de jugo de naranja 

Preparación

Servir los ingredientes en un vaso high ball con hielo hasta la mitad. Para obtener un coctel más suave, como el que bebía el presidente, se debe añadir menos de una onza de vodka. Después, mezclar todo con una cuchara larga y adornar el resultado con una rodaja de piel de naranja.

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