Cena de autor: el cheesecake de Stephen King

El maestro del terror tiene un dulce punto débil gastronómico
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ShutterStock  -  (Foto: ShutterStock)

Cada escritor tiene sus ritos gastronómicos de los que saca las fuerzas para luchar contra la página en blanco. Desde el vaso de leche de Franz Kafka a la carne enlatada con manzanas de F. Scott Fitzgerald, la inspiración tiene su encarnación en distintos y variados platos. Recientemente, el maestro del horror, Stephen King, confesó a la revista Bon Appétit el talón de aquiles de su estómago: el cheesecake.

El autor de obras esenciales de la literatura de terror como El Resplandor, Sueños de Libertad, Misery o Carrie necesita este postre a su lado para que fluyan las ideas. King se convirtió en el cocinero de la casa cuando su mujer, Tabitha, comenzó a perder el sentido del olfato. Declaró incluso le gusta hornear su propio pan para que la casa esté invadida por un delicioso aroma. Puede que sorprenda esta brain food dulce de una persona en apariencia oscura como él pero, la verdad sea dicha, siempre hay una excusa para comer un pastel de queso.

Te traemos la receta del cheescake que persigue en sueños de la mente capaz de aterrorizar la del resto. Reversionando la famosa frase de El Resplandor: "Sólo trabajo y nada de cheesecake hacen de Stephen un chico aburrido".

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Ingredientes

1 paquete de galletas holandesas

100 g de mantequilla a temperatura ambiente

750 g de queso Philadelphia

150 g de azúcar

2 cucharadas de harina

3 huevos y 2 yemas

125 g de créme freiche o nata espesa

Medio limón rallado

1 cucharadita de pasta de vainilla

Preparación

Precalienta el horno a 180oC y tritura las galletas hasta que queden muy finas. Añade la mantequilla y remueve hasta conseguir una masa homogénea. A continuación, vierte la masa en un molde desmontable para tartas y forra con ella el fondo y las paredes mientras presionas con los dedos. Hazlo hasta que consigas una capa de grosor uniforme.

Hornea todo unos 10-15 minutos. Una vez pasado este tiempo, lo retiras del horno y subes la temperatura de éste a 200oC. Con una batidora bates el queso Philadelphia hasta obtener una consistencia lisa, aproximadamente durante medio minuto. Añade los ingredientes de uno en uno y bátelos brevemente por este orden: el azúcar, la harina, la ralladura de limón, la vainilla, los huevos y las yemas, para finalizar con la nata.

Después, vierte esta preparación en el molde que habíamos preparado con anterioridad y lo introduces en el horno. Pasados 15 minutos baja la temperatura a 100oC y déjalo cocer 1 hora. Tras este tiempo apagas el horno y deja la tarta dentro durante una hora más con la puerta entreabierta. Finalmente, retírala del horno y déjala enfriar completamente antes de desmoldar la tarta. Cubre el cheesecacke con mermelada de frutos rojos y resérvalo en la nevera unas horas hasta su consumo.

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