4 pasos para elegir un habano

Guía rápida para reconocer la calidad de un puro antes de comprarlo
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Shutterstock  -  (Foto: Shutterstock)

Héctor Habid, cigar sommelier del Cigar Bar en la Ciudad de México (Moliere 48, Polanco), nos guía por el laberíntico universo de los habanos –sabores, aromas, técnicas de producción y marcas– para elegir el indicado. 

Dicen que para escoger un habano no hay reglas: el gusto personal es la única métrica y las costumbres de cada fumador, la variable independiente. Sin embrago, explica Habid, hay cuatro preguntas que te ayudarán a escoger el ejemplar adecuado.

1. ¿Ya comiste?

Es indispensable que tengas alimento en el estómago para prevenir la acidez. ¿Qué comiste?, ¿algo muy especiado o muy grasoso? Es importante tomarlo en cuenta porque el tabaco –sobre todo uno de fortaleza alta (la densidad del humo y la sensación picante en boca, el equivalente a los taninos en el vino)– te puede ayudar a la digestión. Si tienes un Partagas, no has comido y te lo tomas con un mezcal puede ser demasiado intenso.

2. ¿Cuánto tiempo dispones para fumar?

El tiempo determina el formato del habano. Las creencias más comunes dicen que mientras más corto, el habano es más suave y no siempre es así. El formato otorga la intensidad; la ligada (el tabaco que está dentro) dicta la fortaleza. Además, en los habanos más cortos, la distancia del calor a la boca es menor y produce un shock térmico; y la temperatura interna se eleva más rápido y el tabaco se amarga en menos tiempo. Para quien se está acercando a fumar por primera vez, recomiendo una vitola Robusto: tabaco y largo suficiente para adentrarte en el mundo de los habanos sin generar un desgaste.

Video: 4 pasos para encender un habano

2. ¿Ya fumas?

Cigarrillos o puros... tomando en cuenta esto, el sommelier calcula qué tanto puedes aguantar un puro.

4. ¿Para qué lo quieres o con qué lo vas a acompañar?

Para salir bien en la mañana, después de un desayuno ligero –fruta, yogurt, huevo... productos que no son grasosos– recomiendo un H. Upmann, un Regalías, que tiene una media hora de tiempo de fumada y lo puedes acompañar con un café de especialidad.

En la tarde, después de un corte, con una copa de vino en la mano y de cara a la sobremesa entonces te puedes fumar un Partagas D4 que presume una fortaleza alta.

En la noche, si estás en una reunión con tus amigos, buscas una fumada más prolongada y que los aromas también sean gratos para quienes están contigo. Un Pirámide de Romeo y Julita añejado es mucho más noble para quien esté contigo –es bastante aromático– y presume un tiempo de fumada de 45 minutos o hasta una hora.

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