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Tinder recopila tu información de una forma escalofriante

No es una novedad que las apps sean un medio en el que expones tu vida de forma deliberada; sin embargo, esto podría ir mucho más allá.
Tinder archivo
Tinder archivo Tinder resguarda toda la información que subas a internet. (Foto: Teerawit Chankowet/Shutterstock / Teerawit Chankowe)

¿Imaginas encontrar en internet un documento de 800 páginas con gran parte de tu información personal? Y no estamos hablando de un video porno, sino de un archivo que tú has estado creando sin darte cuenta. La peor parte: todo mundo que tenga una red tiene acceso a ese documento, por el simple hecho de encontrarse en internet.

Ahora, las dos preguntas importantes son ¿De dónde salió? Y ¿Si nosotros, realmente, tenemos control y acceso total a ese archivo? La primera tiene una respuesta obvia y es Tinder.

La segunda es un poco más complicada. La periodista francesa Judith Duportail, después de descubrir el suyo, inició un proceso de recuperación en el que descubrió varios detalles.

Tinder, desde que ella bajó la aplicación, recopiló una cantidad inmensa de datos personales que van desde su edad, género, intereses, con quién ha salido –por supuesto–, con quién habla, dónde vivió y vive ahora, todo mientras utilizaba la aplicación.

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Junto a un grupo privado, personaldata.io , y una abogada especializada en derechos humanos, Ravi Nalik, Judith envió un correo a Tinder para pedir le enviaran toda la información que tenían sobre ella, pues al ser una empresa estadounidense, está obligada a entregar a los ciudadanos europeos toda la información que les pidan.

Por eso, la periodista escribió a la dirección de correo privacyinquiries@gotinder.com una lista de todos los datos que estaba solicitando con el asunto “Subject Access Request”.

via GIPHY

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¿Qué debería contener la respuesta? Una copia de ese documento con toda la información que han recaudado, especificando de dónde la sacaron y, un punto a considerar, en dónde y con qué fin han utilizado esa información. Porque, aunque no queramos aceptarlo, nuestros datos son fácilmente vendidos o utilizados para fines comerciales o institucionales que ponen en riesgo nuestra privacidad.

Tinder aplica ciertas políticas de privacidad como “la posibilidad de revisar y actualizar tu información personal en servicio al abrir tu cuenta y dirigirte a la configuración” y “Las leyes de privacidad aplicables te pueden dar el acceso a esa información, así como corregir los errores u omisiones de tus datos personales que están bajo nuestra custodia o bajo nuestro control”.

No obstante, hay una advertencia que pocos o muchos ignoran: la información reunida podría ser utilizada para enviar publicidad personalizada y “no debes esperar que tu información personal, conversaciones y otros mensajes siempre permanezcan seguros”.

Durportail escribió para The Guardian que parte de la información eran sus likes en Facebook –a quién y cuándo–, fotos de Instagram incluso si la cuenta ya fue ‘eliminada’, “educación, el rango de edad de los hombres por los que he mostrado interés, cuántas veces me conecté, cuándo y dónde mantuve una conversación con cada uno de los matches…”.

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Ubicaciones, trabajo, gustos musicales, comida. La lista de lo que publicas y exhibes en redes y apps es interminable. Aplicaciones como Tinder, de acuerdo con Luke Stark de la Universidad de Dartmouth, “toman ventaja de un fenómeno emocional simple; no podemos sentir la información”.

Los ciudadanos europeos pueden solicitar esta información –la cual se les entrega en 40 días– porque se encuentran resguardados por la Protección Directiva de Datos Personales. Pero, ¿nosotros? ¿Alguna ley, organización o institución nos protege y apoya si solicitamos nuestra propia información?

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