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3 historias de fantasmas que aterrorizaron a Europa

Una casa con maldecida, un brujo que inspiró a Led Zeppelin y los castillos embrujados circundan las tierras altas de Escocia.
Halloween
Halloween Tres historias que aterrorizaron a Europa

Halloween y Día de Muertos son dos fechas que en nuestro país se disfrutan bastante. Sabemos que muchos son amantes de las historias de fantasmas, por eso, nos dimos a la tarea de recopilar tres historias que han marcado a Europa y en especial a Escocia.

Aquí viven fantasmas

“Se ofrecen 57,000 euros a la niñera que se anime a trabajar en una casa embrujada”, se leía en un anuncio publicado apenas hace unos tres meses en Childcare.co.uk , un sitio de clasificados en el Reino Unido. Según indicaba el aviso, cinco mujeres abandonaron el puesto, alegando haber presenciado hechos sobrenaturales, como muebles que cambiaron de lugar, vidrios que se rompieron imprevistamente y ruidos extraños. No se trataba de una mala broma, sino todo lo contrario: el aviso oportuno resultaba brutalmente perturbador.

“Tenemos una hermosa propiedad situada en un lugar remoto con vistas espectaculares”, se leía en la oferta, donde también se explicaba que los padres viajan regularmente por cuestiones laborales, hasta cuatro noches por semana y necesitaban alguien que se hiciera responsable de los niños y de la casa. La niñera debería cuidar dos chicos –de cinco y siete años– en una vieja casa de Escocia.

Un incrédulo Richard Conmway –responsable del portal de clasificados– contactó al matrimonio, al igual que a las niñeras que abandonaron el trabajo con tal de corroborar la veracidad de la historia, según relató al diario The Telegraph, y por la seriedad de los testimonios, aseguró que, en efecto, se trataba de una casa embrujada. Conmway confirmó que la pareja lleva viviendo en esta casona casi una década y que antes de comprar la vivienda, se les habían advertido sobre las actividades paranormales, las cuales sencillamente ignoraron.

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La casa maldita Boleskine

Escocia es una geografía colmada de relatos malditos. Las historias de castillos fantasmales y casonas endiabladas pueden robar el plácido sueño a cualquier mortal. En la orilla sur del Lago Ness, en las tierras altas de Escocia, se localiza la Villa Foyers. Aquí, muy al fondo de unas frondosas arboledas, el brujo Aleister Crowley encontró The Boleskine House, un lugar auténticamente endemoniado que hace ver a cualquier otra residencia “embrujada” como la carpa de los espantos de una feria.

Aleister Crowley, durante principios del siglo XX, fue un estudioso del esoterismo y las ciencias ocultas, generando toda una leyenda macabra a su alrededor, incluso siendo considerado como el nigromante de cabecera de Adolfo Hitler. Aleister se proclamaba a sí mismo como la Bestia 666; fue satanista, poeta, cabalista, pornógrafo, perito en neurastenias, alpinista, heroinómano, padre del ocultismo moderno, ajedrecista y espía. Incluso, su imagen apareció en la esquina superior izquierda de la portada del icónico Sargeant Pepper's de The Beatles, es decir, el brujo más apegado incluso a la cultura pop del siglo XX.

La Boleskine House era una mansión por demás ostentosa, edificada en siglo XVII sobre las ruinas de una antigua iglesia que fue incendiada con feligreses y el párroco en su interior. Este suceso fue determinante y fascinante para que decidiera crear ahí su infierno particular. La simple idea le resultaba ideal para echar los dados y conjuros que convocarían a las más nefastas y oscuras presencias que nutren los relatos esotéricos que de él se escriben: se cuentan sucesos que involucran sacrificios de cabras y gatos, orgías y festines de drogas. Aleister Crowley vivió tres años ahí. Después de pasar por varios dueños (uno de ellos se suicidó en el interior), fue adquirida por el legendario guitarrista de Led Zeppelin, Jimmy Page.


Con nichos y veladoras, Page rendía pleitesía a la obra de Crowley. El guitarrista de Zeppelin se vestía con los mismos ropajes que el mago negro y emulaba su presencia en la casona Boleskine. Dicen que en las madrugadas, entre alaridos y extraños mantras, evocaba la presencia de espíritus como lo haría el propio Crowley. Incluso, la legendaria “Stairway to Heaven”, del álbum IV de Led Zeppelin, fue escrita, según Page, en una sola noche, siendo dictada por demonios que le susurraron al oído la música y letra. Para Robert Plant, esta canción “es de mal augurio”, y es que después de haberla lanzado en 1971, una serie de desgracias acosaron a la banda relacionadas sobre todo con sus hijos, incluso la muerte del baterista Bonham, por lo que Page decidió vender la casa en 1990.

Castillos embrujados

El catálogo de fantasmas en Escocia es tan vasto como la cantidad de sus castillos, casonas y edificios abandonados. Escocia presume ser el país con más fantasmas por metro cuadrado. Si uno recorre el Old Town de Edimburgo, un lago o una isla, seguro el relato de más de un fantasma nos sorprenderá. Entre pestes y guerras, ha podido abastecerse de un ejército de fantasmas que vagan entre este mundo y el otro. A través de la bruma, los castillos escoceses se antojan como escenarios fantasmagóricos por antonomasia. El Eileen Donan Castle, casi en ruinas, posee uno de los fantasmas más fascinantes: es un soldado español que murió aquí durante la revuelta jacobita de 1719.

Eileen Donan Castle
Eileen Donan Castle

Los fantasmas de Gamis Castle son tan abominables como perturbadores: la Dama Gris (Lady Glamis, acusada de brujería en 1537 y quemada viva) es el alma en pena de una mujer sin lengua, o el fantasma del Conde Beardie, que en vida fue un alcohólico y hoy su alma se esconde en una habitación recóndita del castillo. O las historias tenebrosas que cuentan acerca del fantasma de Cruden Bay, con su castillo de Slains que inspiró a Bram Stoker para escribir la novela Drácula.

Dicen que cosas extrañas le suceden a un hombre en el camino. Si en esos azares del destino te descubres merodeando cerca de la villa Foyers, a unos pasos de la casona Boleskine o en los parajes próximos al castillo de Glamis, y de pronto sientes que un viento gélido recorre tu mejilla, pregúntate si se trata del viento que sopla del norte o del beso de bienvenida de quien ya se ha ido.

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