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Conoce la historia Zugarramurdi, el lugar donde provienen las brujas

Existe un lugar donde las brujas recorren los aires, deambulan por las calles y valles en las noches de Luna Nueva en búsqueda de la sangre de las pequeñas criaturas: es Zugarramurdi, en España.
Brujas
Brujas Zugarramurdi

Aquí, en medio de las montañas vascas, casi al límite con Francia, la Luna parece mantener el embrujo que hace siglos ejerció sobre los que pisaban estas tierras: Zugarramurdi. En este pueblo –que podría parecer bastante común y con menos de 300 habitantes– se dice que se realizaron ceremonias macabras en nombre de Satán a finales del siglo XVI y principios del XVII, pero lo que sí sucedió, fue una sanguinaria cacería de brujas en nombre de la Santa Inquisición, que de santa no tiene más que el nombre.

El pueblo vasco, por tradición, ha sido influido por creencias: el mal de ojo, los saludadores (como se les conocía a quienes se dedicaban a curar males a través del aliento y la saliva) y otras supersticiones, pero la creencia en las brujas siempre ha sido la más popular, como lo prueban las brujas de Zugarramurdi.

El centro de la mitología vasca es la diosa Mari, que personifica a la madre Tierra, preside una auténtica religión naturalista y entronca con el matriarcalismo vasco, con la etxekoandre (mujer de la casa) como eje vertebrador del caserío y la sociedad. Su contraparte es el Aker, o macho cabrío, que representa la sexualidad masculina al servicio de la diosa Mari. Y el aquelarre, o campo del macho cabrío, hace referencia al encuentro del Aker con las sacerdotisas de Mari, las sorgines, en una ceremonia de carácter sexual. Estos ritos se celebraban en las montañas navarras de Zugarramurdi, en Euskera, donde se encuentra una cueva en la que concurrían brujos y toda clase de alimañas al servicio del Diablo.

Zugarramurdi
Zugarramurdi, España.

Los aquelarres realmente eran orgías donde incluían mujeres vírgenes, ninfómanas e incluso cabras, además de la proclamación de conjuros y la injerencia de sustancias alucinantes, que no era otra cosa más que una mezcla de toxinas derivadas de reptiles, sapos, caracoles y plantas como la mandragora o el estramonio. Estos brebajes provocaban a los presentes alucinaciones tales como haber estado en presencia del demonio. Fue en Zugarramurdi donde surgió la creencia de que las brujas secuestraban a los niños para drenarles toda la sangre del cuerpo, de ahí la popular expresión “te va a chupar la bruja”.

Las brujas negras establecen un pacto con Satán y hacen hechizos con la ayuda de demonios. La palabra inglesa witch (bruja) se deriva del anglosajón wit, que significa “conocer”. Las brujas, a las que se refiere la mitología de Zugarramurdi, tienen más que ver con aquellas que respetan sólo a criaturas demoníacas como Lilith, Reina de la Noche. Hacedoras de brebajes, ungüentos y amuletos, ya sea para conseguir la vida eterna o el amor no correspondido, han sido mal usados por las sociedades acarreando mala reputación a la brujería. Las recompensas que eran otorgadas a las brujas era la belleza física y un irresistible atractivo sexual, aunque opacadas por la incapacidad de reproducirse, pero qué importaba si para ello tenían la vida prolongada, pues podían vivir más de un siglo.

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El clan de brujas, conformado por el número cabalístico de 13 integrantes, se reúnen cada mes cuando hay Luna llena, y organizan grandes Sabbats cuatro veces al año: en la Candelaría (el 2 de febrero), en la Noche de Walpurgis (la víspera del 1 de mayo), en la Fiesta de la cosecha o de San Pedro Encadenado (el 1 de agosto) y en Hallowe’en (la víspera del 1 de noviembre).

Zugarramurdi
Cueva de Zugarramurdi

La caza de brujas más grande que haya acontecido en España fue precisamente en el área de Zugarramurdi. El domingo 7 de noviembre de 1610, en Logroño, al caer la tarde, 11 brujos y brujas, procedentes en su mayoría de las localidades de Zugarramurdi y Urdax, fueron entregados por el Santo Oficio de la Inquisición al brazo secular para ser quemados en la hoguera, por ordenes del tribunal eclesiástico.

Esta zona es tan popular hoy en día que el cineasta Alex de la Iglesia hizo en 2013 una cinta de humor negro llamada Las brujas de Zugarramurdi. La creencia y tradición en Zugarramurdi por las brujas sigue vigente. Desde 2006 existe el Centro de Interpretación de la Brujería, un museo temático que ha reforzado su atractivo turístico y cultural. Las cuevas del pueblo, Akelarrenleze, atraen anualmente a miles de visitantes, que recorren esta catedral del diablo esperando oír algún conjuro.

La noche negra y densa cubre con su manto al pueblo. Por sus calles sólo se escucha al viento bramar como si fuera un lamento. Quizá el espíritu de aquellas mujeres que un día ardieron en las llamas de la hoguera siga más vivo de lo que creemos. Tal vez sea mejor quedarse en casa en las noches de Sabbats y Luna llena.

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